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| 8/8/2009 12:00:00 AM

Cuentas a Fanny

El 16 de agosto del año pasado falleció Fanny Mikey, gestora y creadora del Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá. Homenaje de Gustavo Vasco, uno de sus más cercanos amigos y colaboradores.

Se va a cumplir un año del día en que Fanny decidió trasladar su morada al universo de los seres perdurables. Aquí quedaba, con la inmensa responsabilidad de mantener en vigoroso funcionamiento las tres salas y la Casa del Teatro que operan en la Fundación del Teatro Nacional, un grupo de ocho personas que integran el comité directivo de la fundación y 80 más que colaboran en todas las faenas inherentes a la producción y la ejecución de espectáculos artísticos. No hubo llantos ni lamentos: Fanny lo había prohibido. Hubo entusiasmo y decisión y se atendió a su permanente voz de aliento: "Que continúe la función". Y la función continuó.

Desde el primer momento, el grupo directivo entendió que no había lugar a la búsqueda de alguien para suceder o reemplazar a Fanny. Seres como ella sólo aparecen en el seno de las sociedades de tiempo en tiempo. Es por eso que son excepcionales. Desechada esta idea, el grupo puso, entonces, todo su mejor empeño en coordinar las muy diferentes responsabilidades de las áreas en el funcionamiento del espectáculo artístico. Había una sola meta en el corazón: trabajar con el afecto y la voluntad de todos los miembros del grupo para responderle a Fanny y poder desempeñar a cabalidad su mandato mayor: cumplirle al público. Las áreas de producción, mercadeo, finanzas, taquillas, logística, prensa y publicidad realizaron en forma conjugada y solidaria sus tareas para llevar a la escena las obras escogidas por un comité artístico que siempre ha funcionado con la coordinación de la directora de la casa-escuela del Teatro Nacional.

La Fundación Teatro Nacional culminó 2008, que pudo haber sido un año luctuoso y de orfandad, con todas sus salas colmadas de público. En la función final del año, luego de una exitosa temporada, en la sala del teatro La Castellana, sin una silla vacía, un grupo muy destacado de actrices rindió, en estrecha comunión con los asistentes, un emocionado homenaje a Fanny. Ella, con su soberbio poder de irradiación, había manejado todos los sentimientos del grupo de seres humanos que ella había escogido y que pudieron alcanzar el resultado milagroso de que el año concluyera con un Teatro Nacional cada vez más robusto, cada vez más solidario y más compenetrado del sentido de responsabilidad con el público y un sentido de responsabilidad que Fanny había sembrado en sus mentes y en sus corazones y que seguirá inculcándoles mas allá de su presencia terrenal.

En el primer semestre de este año, y hasta el presente, el exitoso funcionamiento de las tres salas, así como de la Casa del Teatro, ha discurrido en superiores niveles. Con el fruto de unas taquillas robustas, pensando siempre en proporcionar la mayor satisfacción a su público, se reemplazó en su totalidad la silletería del Teatro Nacional la Castellana; y después de 15 años de una utilización intensiva de la Casa del Teatro Nacional del barrio La Soledad, se practicó en su edificio una intervención integral que tuvo como resultado una sala de espectáculos sólida, más cómoda, con buena acústica y una adecuada dotación de luces y de elementos de tramoya, y se obtuvieron unos espacios de oficina más amplios y funcionales.

En el semestre se estrenaron con gran éxito tres puestas en escena de espectáculos de temporada, en los teatros de La Castellana y en el tradicional de la calle 71, así como varias buenas e innovadoras puestas en escena, en la Casa del Teatro. Igualmente, se realizaron dos eventos de gran impacto: la presentación del cantante Emir Kusturica y su notable orquesta, y la del bailarín japonés Ko Murobushi, gran maestro del baile Butoh.

Durante este período, que ha tenido como meta de llegada la del aniversario que con gran emoción, entusiasmo y la buena alegría de la faena cumplida, estamos conmemorando, hubo la ocasión para designar como Director General a un prestigioso empresario, vinculado desde tiempos iniciales a la Fundación, a través de la Junta Directiva, quien con talento, dedicación y afecto ha ido adaptando su experiencia empresarial a la delicada y compleja gestión de una entidad sin finalidades de lucro, dedicada a todas las actividades relacionadas con la escena.

A más de contar con una programación de gran calidad para el resto del año en las tres salas, se logró la reintegración de la Junta al incorporarse a ella dos distinguidas integrantes del género femenino, de tal modo que se puede contar hoy con una Junta Directiva cohesionada, de gran responsabilidad, con un propósito claro: continúan manteniendo la Fundación Teatro Nacional como la realización cumbre y perdurable de Fanny, entre tantas y tantas otras aportadas por ella a la vida cultural de Colombia.

Se ha hecho la anterior enunciación, tan sucinta como ha sido posible, a manera de testimonio afectuoso de algo extraordinario que continúa siendo la obra de Fanny, realizada con la comprometida participación del grupo humano escogido y formado por ella, inspirada ahora por Fanny desde su nueva y perdurable morada.

El otro testimonio, el veredicto definitivo, seguirá dándolo su público, el público por ella convocado, que ha ido adquiriendo, como ella siempre quiso, una inclinación creciente y fervorosa hacia el espectáculo escénico.
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