Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/12/06 00:00

De carne y hueso

'Mutis al natural' muestra las diversas facetas de Mutis, quien además de dirigir la Expedición Botánica fue médico, minero y comerciante.

Óleo de Mutis.

Desde el pasado 2 de diciembre el Museo Nacional celebra los 200 años de la muerte de José Celestino Mutis con una exposición que le rinde homenaje, ante todo al personaje, más que a la Expedición Botánica. Como señala el historiador colombiano José Antonio Amaya, de la Universidad Nacional y uno de los curadores de la exposición, "se busca contar la vida de Mutis, desde su nacimiento. A veces se comete el error de decir Mutis igual Expedición Botánica". Por ese motivo la exposición también habla de los primeros años de su vida, entre 1732 -año de su nacimiento- y 1760, de su llegada a Colombia.

Es una muestra muy variada. Porque, como señala Miguel Ángel Puig-Samper, director de Publicaciones del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de España, el otro curador de Mutis al natural, "se trata de un personaje muy polivalente, que llegó a la Nueva Granada como médico y cirujano. Entonces también mostramos esa faceta, así como la de botánica asociada directamente a la medicina a través del uso de las plantas medicinales". Puig-Samper también recuerda que Mutis se dedicó a la minería y al comercio. Además de hombre de ciencia, era un comerciante que vino a América en busca de oportunidades.

Eso explica que en la exhibición, además de algunas de las láminas que inmortalizaron la Expedición Botánica (varias de ellas nunca antes exhibidas en Colombia), se hayan recogido instrumentos médicos, de medición física y astronómica como barómetros y telescopios, y cajas de embarque de quina, para mostrar su faceta de comerciante.

La muestra también busca acabar un poco con la caricatura que se tiene de Mutis. Como señala Amaya, se debe tener cuidado con esa imagen falsa de que estaba al servicio de la independencia. De hecho, Mutis nada inventó. En aquella época, en plena Ilustración, era normal que las provincias de ultramar del imperio español tuvieran autonomía cultural y científica. "Es posible asociar ideales de independencia con este precedente de autonomía cultural que fue la Expedición Botánica. Pero es muy importante recordar que no todos los expedicionarios estaban a favor de la independencia. Uno, como historiador, se encuentra muchas sorpresas si se mira caso por caso". Y señala que es un error pretender que, de no haber muerto en 1808, Mutis hubiera adherido a la causa de la independencia en 1810.

Investigadores modernos, alejados de lo que el historiador Jorge Arias de Greiff denomina "la beatería mutisiana", han contribuido a mostrar al verdadero hombre de carne y hueso que se esconde detrás del ícono. Libros como Los remedios del imperio, de Mauricio Nieto Olarte, o Mutis, apóstol de Lineo, de Amaya, han ayudado no sólo a mostrar al verdadero Mutis, sino también a esclarecer que el principal interés de las expediciones españolas en América en tiempos de la Ilustración era encontrar productos de utilidad inmediata para la Corona Española. La ciencia venía por añadidura.

En ese sentido, también es de gran importancia el libro Medicina científica mutisiana, que acaban de publicar Jaime Bernal y Alberto Gómez, de la Universidad Javeriana, en el cual reproducen el texto de la memoria científica que Mutis presentó en 1760 en Madrid para, señalan los autores, "ejercer con mayores pergaminos como médico de la Corte" y, agregan ellos, pudo haber incidido para que a Mutis lo nombraran médico personal de Pedro Messía de la Zerda, quien viajó ese mismo año a la Nueva Granada para ejercer el cargo de virrey.

Todavía queda mucha tela por cortar alrededor de la figura de Mutis, y esta exposición ayuda a mostrar al personaje en su verdadera dimensión.
 

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