Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1986/05/12 00:00

DE DONALD A E.T.

La arrolladora carrera cinematográfica de Steven Spielberg lo ubica a la altura de Walt Disney y, entre los dos, se reparten el corazón del público infantil

DE DONALD A E.T.

En 1937 varios centenares de hombres y mujeres elegantemente vestidos fueron testigos de la forma como uno de los ídolos de entonces, el actor John Barrymore, se levantó de su butaca en el Carthay Circle Theatre, en Los Angeles y venciendo cualquier asomo de pudor gritó y aplaudió cuando la pequeña heroína logró salvarse de las garras cada vez más peligrosas de una bruja malvada, arrastrada por una corriente de piedras, árboles y enormes bolas de nieve.
Cuarenta y nueve años después, otra generación de espectadores compuesta por niños que todavía se encuentran estudiando primaria, grita y aplaude cuando tres malvados persiguen a un grupo de chiquillos empecinados en descubrir un tesoro, un enorme galeón lleno de piedras preciosas y una laguna subterránea defendida por precipicios, derrumbes, géiseres hirvientes, esqueletos que se levantan a la menor provocación y cuchillos lanzados desde el otro lado de un túnel oscuro.
En 1937 las aventuras de "Blancanieves", el primer largometraje de dibujos animados de los estudios Walt Disney que producía una auténtica revolución en los conceptos de divertimiento en el cine, hizo olvidar a millones de espectadores los cercanos horrores de la guerra y les dio, como seguiría ocurriendo durante los años siguientes, cada vez con más tecnificacion, con más sofisticación, la posibilidad de soñar y escaparse y convertirse en niños durante noventa minutos. En 1986 los niños y los mayores que vuelven a ser niños en la oscuridad de una sala de cine, se dejan arrastrar de la mano por otro genio, tan ambicioso e imaginativo como Disney, un muchacho llamado Steven Spielberg quien sin preocuparse por las consecuencias es capaz de contar cómo un enorme tiburón azota las playas de un balneario o cómo los habitantes de una pequeña población, cercana a una montaña, reciben la visita de un grupo de extraterrestres que se comunica con notas musicales o cómo un personaje estrambótico con ojos humanos y una obsesión increíble con el teléfono altera para siempre la vida tranquila de un grupo de familias o cómo un profesor de arqueología, torpe, sin estampa de héroe tiene que pelear con enormes arañas y perseguir traficantes de momias o cómo esos muchachitos de "Los Goonies" vencen el aburrimiento y se lanzan a la caza del tesoro del pirata.
UNIDOS POR LA AVENTURA
El mismo efecto de escapismo, irrealidad, diversión, entretenimiento, proyección de sentimientos infantiles en los adultos, reto a la imaginación de los niños y desafío a todos los inventos tecnológicos se halla paralelamente en las películas de Walt Disney y Steven Spielberg y basta comparar sus peliculas "Blancanieves", "Pinocho", "Bambi", "La noche de las narices frias", "Fantasía", "Dumbo", para citar algunas de las obras maestras animadas del primero, y "Tiburón", "Encuentros cercanos del tercer tipo", "E.T.", "Cazadores del arca perdida", "Indiana Jones y el templo de la perdición", "Los Goonies", Gremlins y hasta la misma Poltergeist a pesar de su carga de miedo y violencia, para comprender que Spielberg está ejerciendo, con base en una narración que apela a elementos como el absurdo, la sorpresa, el suspenso y hasta la exterminación de la lógica por darle gusto a la aventura, el mismo papel que Disney desempeña con las generaciones anteriores.
No es simple casualidad que luego de la desaparición de Walt Disney, sus herederos hubieran decidido diversificar las actividades cinematograficas del estudio y producir algunas películas que combinaban el encanto del mundo infantil con argumentos que fueran más atractivos para los adultos, como Splash, Tron, Natty Cann, "Dos bribones en Beverly Hills" (algunos de sus más recientes títulos han sido producidos por un estudio paralelo, Tochstone, dejando el original Disney dedicado a seguir explotando los clásicos en dibujos animados y realizar nuevas películas con este concepto pero con técnicas más avanzadas).
Estos clásicos Disney que para su época eran realizados a todo costo ("Blancanieves", 1937, fue realizada con millón y medio de dólares; "Fantasia", en noviembre de 1940 costó US$2.280.000; "Dumbo", US$800.000; "Bambi", US$ 1.750.000; "Pinocho", también de 1940, costó US$ 2.600.000), se han convertido en los últimos meses en una auténtica sensación en el mercado del video en los Estados Unidos y para la Navidad última, los casetes con esas películas fueron los más vendidos, no sólo por su bajo precio sino por la ofensiva comercial desarrollada a través de tiendas y supermercados. Curiosamente, Spielberg ha rechazado todas las ofertas millonarias que le han formulado para que ceda los derechos para casetes y televisión comercial de "E.T." y su respuesta ha sido siempre la misma: "Mientras esté vivo, E. T., seguirá viéndose cada dos o tres años en los cines, con pantalla grande y con niños que devoren kilos y kilos de maíz tostado".
DOS RENOVADORES
Ahí están los elementos que con cuarenta años de diferencia unen a Disney y Spielberg: la emoción de una tarde de cine, devorando dulces en la oscuridad, sintiendo miedo y emoción y suspenso por la suerte de esos perritos dálmatas amenazados por toda clase de peligros o por ese muñeco de nariz larga, desobediente, o por esos niños que quieren salvar la vida del extraterrestre a quien el corazón se le ilumina en el arrugado torso como si fuera una bombilla roja.
Pero el aporte de ambos creadores no ha sido sólo para aumentar el entretenimiento y la fantasia sino también como renovadores técnicos del cine. Disney revolucionó todos los conceptos de la animación. Llegó a reunir algunos de los mejores dibujantes del mundo quienes, guiados por ese hombre exageradamente perfeccionista fueron evolucionando sus técnicas. Primero con los cortos que tenían como protagonistas a Donald, Mickey, Pluto, los sobrinos, Tribilín y los demás personajes-animales, los que eran dibujados y coloreados plano por plano, escena por escena con el fin de conseguir los movimientos.
En la primera etapa de la animación en el cine no había dimensiones ni volúmenes definidos, todos los elementos eran dibujados en una misma hoja dando la impresión de un universo plano. Cuando se queria cambiar la posición de la boca o las manos del personaje habia que dibujar de nuevo todo el conjunto. Luego Disney y sus técnicos perfeccionaron lo que se llamaría cells, hojas transparentes de celuloide sobre las que se dibujaban únicamente los personajes y se superponían a los escenarios de fondo que cambiaban poco. Esta técnica se sigue utilizando, especialmente en la animación de gráficos y comerciales en televisión. Cada avance del cuerpo de los personajes era filmado, con mucha paciencia y poco a poco eran utilizadas más hojas transparentes en cada una de las cuales se hallaba un -elemento nuevo de la composición, llegando a obtener distintos planos de la acción y por supuesto volúmenes y dimensiones más concretos. A todo esto hay que añadir otro de los inventos de los técnicos de Disney, el fondo con movimiento panorámico. Más tarde Disney mezclaría personajes humanos, reales, con los dibujos y luego entraría en la era del computador con Tron, considerada una de las más perfectas incursiones del cine en la cibernética.
Las maquetas, los muñecos pequeños y animados electrónicamente, las camaras que son manejadas a control remoto, las figuras que son filmadas a través de distintas piezas sueltas y la intervención de un auténtico mago llamado Carlo Rambaldi (creador de los marcianos que llegan en la nave madre, el extraterrestre, el tiburón y otras exquisiteces para la imaginación), han hecho posible, con el apoyo de otro genio del entretenimiento, George Lucas, quien tiene un laboratorio de efectos especiales, las películas de Spielberg. Las miniaturas son de enorme utilidad en estas filmaciones y baste citar cómo se han resuelto algunas de las escenas de mayor emoción en "Cazadores del arca perdida" y Goonies, especialmente cuando se trata de persecuciones a través de túneles y carrileras y lagunas y montañas empinadas, como muestra de todo este ingenio: los personajes perseguidos son remplazados por muñequitos colocados en vagones en miniatura, dentro de túneles pequeños que son filmados por una cámara de menor volumen. Se accionan dos vehículos, en el primero los muñecos y en el segundo, delante o detrás del otro, la cámara y se echan a andar. Esto, combinado con tomas de los personajes reales produce la impresión de vértigo, zozobra y suspenso. Las naves, los extraterrestres los espacios azulados y oscuros, la montaña mágica, el barco que brota del mar, el tesoro, todo está compuesto por miniaturas accionadas electrónicamente.
Entre el estreno de "Blancanieves" y el de "Los Goonies" y Natty Gann y "El tesoro de la pirámide" y "Dos bribones en Beverly Hills" han pasado cuarenta años pero los niños siguen siendo los mismos. Los mayores también . --
LAS FANTASIAS Y LOS NIÑOS
Ni siquiera Chaplin con sus monerías que, de todas maneras, dejaban escapar a veces algún gesto ácido e incomprensible para los niños; ni Tarzán que con sus gritos a veces ahuyentaba al público infantil ni, ahora mismo, los Pitufos con toda la ternura que inspira la Pitufina, han logrado ganarse el corazón de la infancia como lo han hecho, de manera arrolladora, Walt Disney y Steven Spielberg.
Ambos confiuyen con niños y adultos en aquel lugar maravilloso, la fantasía, en sus más intimos deseos y temores. Se identifica a Disney con los clásicos infantiles, con el desarrollo fantástico de la creatividad y a Spielberg con la vanguardia y el tratamiento de los temas en una forma más real.
Varios niños consultados por SEMANA dividen la producción de estos dos genios de la cinematografía según la edad: Disney para los chiquitos y Spielberg para los más grandes. Ven en el primero el mundo de los monos o una trama más sencilla atada al tema central que casi siempre tiene que ver con la historia de un animal. Y en el segundo productor identifican más la realidad, la aventura moderna, los extraterrestres, "la gente chévere".
¿Qué significan entonces estas películas y personajes para la joven audiencia? "La fantasia y el juego son prácticamente la vida del niño", afirma la sicóloga Sylvia Murillo. "En esa fantasía el niño realiza todas sus aspiraciones y deseos y por esto necesita personajes con los que pueda identificarse". Para la sicóloga Annie de Acevedo, consultada también por SEMANA, "el momento del desarrollo del niño es muy importante cuando se expone al estímulo de una fantasía muy enriquecida que es producida por el adulto. Hay que tener en cuenta que de los dos a los seis años la creatividad y la fantasía alcanzan su punto más alto y que ésta lleva al niño a la acción y no a la verbalización, lo que puede producir miedos latentes".
Las dos expertas consultadas por esta revista coinciden en que exponer a los niños a la fantasía es un arma de doble filo: por un lado la estimula y enriquece, pero por otro la reafirma.
Lo importante es que el niño tenga la capacidad de diferenciar entre la fantasía y la realidad.
Para Sylvia Murillo los principios éticos y morales de los personajes resultan ser el aspecto más importante de cualquier película; éstos deben estar de acuerdo con la sociedad en que se vive y corresponder al esquema donde el bien está sobre el mal, porque el niño necesita que se le den patrones de comportamiento para volver a la realidad. "Claro que la realidad no ofrece las garantías que debiera para sobrevivir entonces la inversión actual de valores, donde prima el principio del placer sobre la realidad, distorsiona el comportamiento de los niños. Muchas veces las películas no brindan soluciones favorables a los problemas y el niño regresa a un mundo de abandono familiar que lo lleva a realizar cada vez más sus anhelos en la fantasía, por esto es tan importante que los padres en vez de suplir su papel con películas en T. V., betamax o cine, los acompanaran y guiaran en su entretenimiento.
"En la fantasía se manejan símbolos que corresponden a temores primarios al abandono, al fuego, al agua, a la oscuridad, donde se debaten el bien y el mal, por esto es tan importante que el niño haga una diferencia entre realidad y fantasía", afirma Annie de Acevedo. "La estimulación de la fantasía en niños esquizoides, aquellos cuyo contacto con la realidad es frágil, es peligrosa porque sigue desarrollando el tema de su imaginación. Es el caso de los niños que se sienten Superman y se tiran de una ventana o un balcón".
Pero sin lugar a dudas el desarrollo de la fantasia es sano, con el juego son el mecanismo por medio del cual se realizan deseos y se sacan las frustraciones. Lo ideal es buscar un punto de equilibrio que permita moverse entre lo real y lo fantástico sin causarle daño a nadie. Y dentro de esa "necesidad" de fantasía, Disney y Spielberg son hoy unos competidores de audiencia, aquel con sus técnicas y este con sus aventuras.

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