Viernes, 20 de enero de 2017

| 1984/01/16 00:00

DE PASTORES Y ARTESANOS

Los villancicos, una tradicion decembrina que ha ido perdiendo su autentico sabor

DE PASTORES Y ARTESANOS

Se acerca el fin de año con todo el alegre estruendo de la Navidad. Mucho antes de que el comercio y su delirio del consumo se apoderaran de estos festejos tipicamente cristianos, el natalicio de Jesús ha sido celebrado desde épocas remotas con música y pólvora. Pero a estas tradicionales manifestaciones del espiritu navideño que todavía sobreviven a la muchas veces tosca modernización de la vida es urgente devolver su auténtico sabor, reemplazando el prurito mercantil por los valores originalmente familiares. Contra la compulsiva comercialización de la Navidad, trastocada por arte del cubilete mágico del homo economicus en un voraz; negocio decembrino de fosforescente rentabilidad, conviene interponer con terquedad el pesebre y los villancicos, la pausa festiva y el reencuentro amable.
El villancico, según definición erúdita de principios del siglo XVII avanzada por el profesor Sebastián de Covarrubias, era un canto entonado frecuentemente por los campesinos con ocasión de sus celebraciones y regocijos, que posteriormente se transformó al amparo de las cortes en una canción ligera. Originado en los cánticos de pastores y artesanos medievales, es una de las formas poéticomusicales más profundamente enraizadas en la cultura popular española. Su estructura básica consta de un refrán inicial seguido de dos trozos intercambiables: la vuelta y la mudanza. Bajo su forma más elemental, el villancico aparece en el "zéjel" (poesía mozárabe introducida bajo la dominación musulmana en Hispania), brindando la oportunidad a los andaluces de alcanzar momentos de gran refinamiento en la composición y ejecución de hermosos villancicos.
Los primeros indicios de la forma "copla-refrán" típica del villancico aparecieron en Galicia en el siglo XII con las "Cántigas de Amigo" del trovador Martín Codax de Vigo, inspiradas en canciones árabes. Un poco más tarde, el sabio Alfonso X retomaría la misma estructura musical en sus célebres "Cántigas de Santa María", utilizando esta vez un lenguaje poético vecino del gallego y el portugués. Pero es apenas en pleno siglo XIV catalán cuando surgen los primeros villancicos polifónicos de que se tienen noticia, dotados de gran libertad, extrema diversidad y amplia gama de temas. Bardos y músicos del renacimiento y del siglo de oro español conservaron siempre el espíritu festivo y popular del villancico. Su riqueza temática constituye un prodigiosa retablo de las maneras y costumbres de la época, como supieron recrearlas con lujo de detalles RabeIais y Cranach: historias de monjes y pastoras, desventuras de soldados belicosos y maridos engañados. Lo cómico y lo burlesco cantado al son de panderetas, címbalos, salterios, vihuelas y flautas. Con el paso del tiempo, estos temas fueron sacralizándose paulatinamente a través de canciones especiales a la virgen y a la natividad, hasta terminar por permanecer exclusivamente religiosos. Por esta razón los villancicos de hoy día designan cantos populares que celebran el natalicio de Jesús en Belén.
Una antigua tradición musical que se remonta al medioevo español y que bebió en las fuentes de la monodía musulmana y del canto de los juglares.
Discografía recomendada:
1. "Villancicos". Atrium Musicae de Madrid. Gregorio Paniagua director. Disco Harmonia Mundia HM 1025, Saint-Michel de Provence 1983
2."Christmas Festival in Provence". Jacques Joineau, director. Disco Deutsche Grammophon Dg 2535 3 7510. Munich, 1980.

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