Viernes, 31 de octubre de 2014

| 1992/07/06 00:00

De primera fuente

Aparece un libro con las 90 cartas de Porfirio Barba-Jacob que han logrado recuperarse.

De primera fuente

DICEN QUE VIRginia Wolf escribió cuatro mil cartas. Flaubert debió escrbir otras tantas, de las cuales se conocen 3.271 que fueron publicadas en ocho tomos. De George Sand se han reproducido casi seis mil. ¿Cuántas escribiría Porfirio Barba-Jacob? Al parecer la cifra es mucho menor que las anteriores. Y, desafortunadamente, es aún menor el número de las que han logrado recuperarse. Fernando Vallejo, que lleva 15 años estudiando casi de tiempo completo al autor de la "Canción de la vida profunda", ha reunido no más que 90, que acaban de ser publicadas en el tomo "Cartas de Barba-Jacob", por la Revista Literaria Gradiva.
Firmadas por Miguel Angel Osorio, Maín Ximénez, Ricardo Arenales, Porfirio Barba-Jacob, e incluso por César E. Pólit, un ficticio secretario del poeta, estas 90 cartas que abarcan casi 40 años de su tortuosa existencia permiten un interesante acercamiento a ese hombre que fue fértil, lúgubre, sórdido, móvil, plácido y lúbrico. Enviadas desde Angostura, Barranquilla, México, Nueva York, La Ceiba, San Antonio Texas, Guadalajara, Guatemala, La Habana, Medellín y Tenancingo, demuestran que el genio de Barba-Jacob también se revelaba en lo cotidiano, para hablar de amor, para quejarse ante la indiferencia de algún amigo o para comentar un asunto político.
Publicadas en orden cronológico, con breves comentarios al margen, las cartas dan fe de esa nostalgia y de esa incertidumbre que fueron constantes en su vida. Se pueden encontrar confesiones como éstas: "Ya no hago versos porque me infunden un cansancio intolerable todas las formas de la expresión poética que me eran familiares". "...te aseguro que suspiro cuando me acuerdo de nuestros caldos de arracachas con tortilla...". "¿Que hago en Cuba? Pues hacerme el muerto y vivir de mi propia sustancia, sin que perturben mis sueños las cuevas de Bellamar ni el nido de la lechuza". "He perdido mucho de la antigua sensualidad con que antes gozaba la vida, y algo también del horror con que temía a la muerte". -

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