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| 11/3/2003 12:00:00 AM

De la vitrina al museo

Lejos de ser frivolidad, la moda es un importante elemento cultural. La exposición de Pierre Balmain en el Museo Nacional es prueba de ello.

Cuando Pierre Balmain presentó en 1945 su primera colección en París no era más que un diseñador desconocido que se acababa de independizar. Entre el público se encontraba la poeta Gertrude Stein,

quien, sorprendida, escribió una crónica en Vogue en la cual calificaba la ropa de Balmain como "El nuevo look francés". Stein no se equivocaba: su fama aumentó hasta convertirlo en uno de los más grandes diseñadores de modas del siglo pasado.

Diez años antes Balmain ni siquiera sabía que su destino era la moda. Aunque su familia era dueña de una fábrica de telas y su madre era costurera, se inclinó en principio por estudiar arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de París. Pero en 1934 abandonó su carrera y se dedicó a dibujar bocetos. Claro que la arquitectura fue una influencia fundamental, como él aceptó años más tarde: "El arquitecto y el diseñador de modas comienzan con nada y trasladan su imaginación a los materiales. Ambos deben plegar su imaginación a las posibilidades de los materiales. Ambos deben sacrificarse a ciertos principios de la armonía, sin los que la belleza es inconcebible.Pero, hay una cosa que hace la labor del costurero más difícil: la moda es arquitectura en movimiento".

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial Balmain ya había vendido sus primeras creaciones a la casa de Robert Piguet.

Pero fue en la época de la posguerra cuando se volvió uno de los personajes centrales de la moda europea. En esa época se independizó y al fin tuvo la libertad de experimentar con su estética. Sus colecciones se basaron a partir de entonces en colores fuertes como respuesta a los años grises de la guerra. A esto se sumó que la industria de la moda empezó a resurgir y las mujeres aumentaron su poder adquisitivo. "Uno de los aciertos de Balmain es que creó la imagen de la 'Jolie Madame' (inspirada en la dama del siglo XVII), que es el ideal de la belleza clásica. Porque siempre tuvo una constante fijación con la elegancia y con el glamour. Nunca tuvo la pretensión de hacer una moda vanguardistal", le explicó a SEMANA Julián Posada, curador de la exposición de Balmain en Colombia.

En los 50 y 60 continuó con un estilo clásico. Pero esto no quiere decir que sus colecciones fueran conservadoras, y así lo anota Posada: "Siempre manejó un canon moderno. De hecho, hay vestidos diseñados en la posguerra que hoy día se ven actuales". Durante este período la realeza y los millonarios comenzaron a visitar sus boutiques y esto lo hizo famoso.

En 1951 abrió sus sucursales prêt-à-porter en Nueva York . Los especialistas coincidieron en que su triunfo se debía a que logró trasladar la elegancia francesa al mercado norteamericano. Los estudios de cine lo llamaron para que diseñara su vestuario. Y se dio el lujo de vestir a algunas de las grandes divas, como Brigitte Bardot, Carol Baker y Marlene Dietrich.

Balmain nunca cedió a la extravagancia ni a los excesos. Siempre mantuvo el control creativo de su casa hasta su muerte, en 1982. El primero en reemplazarlo fue el danés Erik Mortensen. Más tarde, en 1993, Oscar de la Renta fue nombrado diseñador principal y sus trajes le trajeron un nuevo aire a la marca. Desde 2002 Christophe Lebourg es el diseñador principal de la casa Balmain.

Lo que los bogotanos podrán ver a partir de esta semana en el Museo Nacional es una muestra del trabajo que Balmain hizo durante su carrera. La exposición 'Pierre Balmain. Arquitecto de la moda' se compone de 90 vestidos confeccionados entre 1945 y 2002, además de sombreros y otros accesorios. La exposición será complementada por fotos que resumen la historia de la casa, así como una muestra de música y de cine francés de la segunda mitad del siglo XX. Ello permite conocer una de las tradiciones de la cultura francesa: la alta costura surgida a finales siglo XIX. Hoy día sólo la hacen las grandes casas como Versace, Gaultier, Ungaro, Lacroix, Channel y Valentino. "Muchos creen que la alta costura es la creación de vestidos de noche, pero en realidad es más que eso: se trata de una escuela que lleva la moda hasta el nivel de artesanía", dice Pilar Luna, editora de la revista Fucsia.

En Colombia nunca se había visto una exposición así y la idea de los organizadores es que la gente entienda que la moda es un arte. Como dice Posada: "Ver que el vestido, más allá de la connotación de frivolidad, es un elemento que está inmerso en la cultura".
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