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| 1/11/2014 12:00:00 AM

Del barrio para Colombia

Los integrantes de la orquesta Toño Barrio están llevando la salsa caleña hacia nuevas fronteras sonoras. ¿Cuál es su historia?

Cuando se estrenó la película colombiana Perro come perro a comienzos de 2008, uno de los aspectos que llamó la atención fue su banda sonora, escogida con total conocimiento de la escena urbana de Valle del Cauca. Se habló mucho de la canción central, interpretada por la banda de rock Superlitio. Pero en una escena clave sonaba también un tema llamado Maniquí de un grupo caleño que apenas despuntaba. Carlos Moreno, el director de la película, la había oído en una rumba del barrio San Antonio y no dudó en incluirla.

La orquesta que la interpretaba, haciendo honor a ese sector que los vio crecer, se llama Toño Barrio.
A ese pantallazo le siguieron ese mismo año una invitación a tocar en Salsa al Parque y una oferta de grabar un primer álbum con el sello disquero MTM. La capital del país los llamaba, y el grupo tuvo que despedirse de las lomas soleadas de San Antonio para radicarse en un lugar de arquitectura similar, pero mucho más frío: el barrio La Candelaria de Bogotá.

“No veníamos a quedarnos, yo traía ropa para tres días”, recuerda la baterista Ana Lucía Muñoz. “Cuando ya estábamos acá nos dijeron: ‘Muchachos, hay una oportunidad’. Y nos tocó ir y volver en bus como medio año: terminar la carrera en Cali, ir tres días a clases y volver cada fin de semana a tocar y grabar”. 

De esta primera aventura resultó, en 2009, Latin Groove, un disco que, como dicen los anglosajones, hizo ‘alzar las cejas’ a los salsómanos del país. Era la época en que se decía que la salsa bogotana (léase La 33 y otras orquestas capitalinas) llevaba todas las de ganar. Muchos cachacos así lo creíamos, pero en silencio admirábamos el sabor incomparable de Toño Barrio y cruzábamos los dedos para que los caleños se sacudieran el polvo.

Ese desquite llegó al fin en 2013 con la aparición del segundo disco de Toño Barrio, Con toda la gallada. A las letras impregnadas de acento vallecaucano (no dicen ‘mira’ sino ‘mirá’, ni ‘sabrosa’ sino ‘jabrosa’) se acopla una música que a veces recuerda el viejo bugalú y otras veces le da un sentido nuevo al difícil arte del rap. Los arreglos de los instrumentos de viento son de un gusto excelente, la ingeniería de sonido es envolvente, y de pronto, en la segunda mitad del álbum, aparecen como invitados los legendarios Hermanos Lebrón. Esa fluctuación entre lo clásico y lo nuevo, el pasado y el presente, parece ser la clave de su encanto.

“Uno va madurando y va fluyendo”, dice el pianista José González. “Lo que nosotros hacemos es la salsa caleña de hoy día, combinada con ritmos del Pacífico y con algo del reguetón que nos marcó, no podemos negarlo. No nos vamos a poner a hacer ‘Lluvia con nieve’ porque no somos salseros puros, pero al final en los conciertos la gente termina saltando”.

Gracias al cine los conocimos y gracias al cine nos volverá a inundar su sabor. Otra canción de Toño Barrio estará en Que viva la música, la producción basada en el libro de Andrés Caicedo que estrenará en 2014. No era para menos: lo suyo es salsa de película. 


DISCOGRAFÍA DE TOÑO BARRIO

Latin Groove 
(Discos MTM, 2009)
Grabado entre Cali y Bogotá. Un primer ejercicio con varios aciertos, como el tema “Maniquí”, que los dio a conocer entre su gallada original.

Con toda la gallada 
(Independiente, 2013)
La profesionalización de su idea sonora original. Producción de primera. El tema Con mis panas hará parte de la película Que viva la música.
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