Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/01/27 00:00

Desconectados

¿Por qué los lectores colombianos tienen más información sobre escritores europeos que sobre latinoamericanos? Seis escritores de América Latina que participarán en el Hay Festival en Cartagena dieron sus opiniones a SEMANA.

Desconectados Foto: AP

L os principales protagonistas del Hay Festival serán, sin duda, escritores oriundos del Viejo Continente con un alto reconocimiento internacional como Enrique Vila-Matas, Hanif Kureishi, Javier Cercas, Vikram Seth, Fernando Savater... Donde ellos asistan destellarán los flash de las cámaras y lo que ellos digan tendrá eco en toda la prensa nacional. Sin embargo, en el Hay también participarán otros escritores importantes que son prácticamente desconocidos para los lectores colombianos. Y lo irónico es que éstos son, en su gran mayoría, latinoamericanos. Por ejemplo, nombres como los de Victoria de Stéfano, Marina Colasanti, Antonio López Ortega o Edgardo Cozarinsky pueden sonar extraños, incluso para muchos amantes de la lectura, a pesar de ser destacados exponentes de la literatura de Venezuela, Brasil y Argentina. Sólo los nombres del nicaragüense Sergio Ramírez y del argentino Roberto Fontanarrosa resultan familiares. Eso teniendo en cuenta que al primero se le conoce más por su faceta política, y al segundo, por la de caricaturista.

"Hay varias razones por las que los latinoamericanos vivimos tan desinformados de lo que pasa en el mundo literario de nuestros países. Por una parte, nuestras editoriales son más nacionales que continentales. Y por la otra, arrastramos un síndrome logocéntrico desde tiempos coloniales: sólo lo que venga de afuera vale", explicó a SEMANA el escritor venezolano Antonio López Ortega, quien ha publicado seis libros de relato breve. "El vacío de la interrelación entre nuestras literaturas ha sido llenado por editoriales peninsulares que se manejan bajo la fórmula centro-periferia", agregó .

Y es que una de las características de nuestra literatura desde hace años es que un escritor para ser famoso más allá de las fronteras de su país tiene que emigrar hacia Europa, especialmente Barcelona o París. No en vano los nombres más reconocidos de la literatura latinoamericana contemporánea son, entre otros, Jorge Volpi, Rodrigo Fresán, Juan Villoro y, especialmente, el fallecido Roberto Bolaño, quienes han creado parte de su obra en Europa.

"Los lectores están sometidos a complejos juegos de mercado: las editoriales sólo publican un autor extranjero si están seguros de que van a venderlo, y sólo están seguros si tienen como garantía el éxito en mercados formadores de opinión, es decir, Europa y Estados Unidos. No importa si el autor extranjero habla la misma lengua", explicó la escritora brasilera Marina Colasanti, que señaló que siempre había pensado que los latinoamericanos de habla hispánica se conocían bien entre ellos y tan sólo ignoraban lo que pasaba en Brasil.

Sin embargo, en las editoriales no comparten esta posición. Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara Colombia dijo: "No es necesario que los autores salgan en España para que circulen en América. De hecho no es así. En Alfaguara intentamos que los autores circulen. Lo importante es que un autor adquiera importancia dentro de su mercado local para que pueda empezar a circular en el resto del idioma. Esa importancia se puede medir en términos de venta, pero también (y esto importa mucho) en términos de recepción crítica".

Jorge Franco, autor de Rosario Tijeras, dio una vuelta de tuerca más a esta discusión al argumentar que parte del desconocimiento también surge por el poco interés de los medios de comunicación. "El periodismo cultural literario es muy pobre en Latinoamérica. He hecho entrevistas aquí en Colombia donde el periodista no se ha leído mi libro. Si es eso es aquí, ni qué decir de las notas sobre autores extranjeros que no son conocidos". Y esto es como un ciclo vicioso, pues el interés que despierte un escritor en los medios de comunicación es fundamental a la hora de que una editorial decida publicarlo en un país. "Los editores no dejamos de traer libros por capricho. Esa es una decisión que responde a razones de mercado, ya sea porque no vemos que con determinados libros se pueda despertar el interés del público lector local o el interés de los medios...", concluyó Pilar Reyes.

Otros escritores, como el nicaragüense Sergio Ramírez, que fue reconocido internacionalmente cuando ganó el premio Alfaguara de Novela en 1998, afirman que hay que tener en cuenta que hoy es más difícil estar informado porque hay muchos más escritores que, por ejemplo, en tiempos del modernismo o del boom latinoamericano .

Pero la escritora venezolana Victoria de Stéfano cree que parte del problema radica en el desgaste que se vivió después del boom. "La explosión editorial de la década libertaria y cosmopolita de los 60 nos dio a conocer en el mundo e hizo que nos leyéramos más a nosotros mismos. No podría hacer un corte cronológico neto, pero en los 80 o antes creo que nos abrimos más al mundo que a nosotros mismos, tal vez por el desgaste del 'boom' y por la degradación del modelo por obra de sus epígonos", explicó.

"Antes las cosas fueron peor -dijo Sergio Ramírez-, las comunicaciones no tenían un papel tan decisivo. De todas maneras siempre nos hemos conocido a través de las excepciones, es decir, de los personajes literarios excepcionales. Rubén Darío, Pablo Neruda, fueron íconos de su tiempo, como hoy García Márquez".

La desconexión que hay entre el mundo literario de América Latina hace reflexionar sobre el estado de la literatura en el continente y plantearse, al mismo tiempo, si realmente existe una literatura latinoamericana como se vendió durante la época del boom. "Creo que cada uno de nuestros países tiene un carácter propio: nada más lejos de un argentino que un chileno, y entre lo escrito en México y en Cuba no veo mucha familiaridad. Pero, por otra parte, las identidades nacionales siempre me parecieron formadas por los individuos. Rulfo es un México, pero Sergio Pitol también es un México", explicó el argentino Edgardo Corazinky, quien tiene una visión desapasionada de lo que pasa en América Latina debido a que lleva viviendo 30 años en París. "Siento que lo escrito en América hispana me resulta, hoy, más estimulante que lo europeo del oeste...", concluyó.

Colasanti agregó una reflexión más a este debate al argumentar que la literatura de nuestro continente sufre del poco interés que prestan los gobiernos para promoverla. "Países como Francia, Alemania y España consideran que la literatura es parte importante de su imagen, y para hacerla conocer hacen un esfuerzo económico y diplomático. El éxito de la literatura de un país, es decir, su reconocimiento global, no es gratis".

Sin embargo, los escritores concluyen que al menos existen encuentros literarios como el Hay Festival que permiten que los lectores puedan enterarse de lo que pasa en sus países vecinos. Aun así, estos eventos no pueden ocultar la realidad por la que pasan las relaciones literarias en este continente. En una época en la que la información es la prioridad, los latinoamericanos se conocen cada vez menos. Por lo menos queda el consuelo de que con una buena voluntad de los gobiernos, las editoriales y los medios de comunicación esto puede llegar a cambiar. n

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