Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1990/10/01 00:00

DESDE EL JARDIN

Con "Pulso herido", el Teatro del Camarín presenta la visión contemporánea de un clásico de García Lorca.

DESDE EL JARDIN

El director escénico Toni Cots no adaptó, según el uso corriente, la obra de Federico García Lorca "El amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín".En lugar de esto,propone con su montaje "Pulso herido", que se estrena el 15 de septiembre en el Teatro del Camarín, otra manera de abordar el texto teatral. Para la puesta en escena toma la obra únicamente como base para recrear a partir de ella todo el mundo trágico y poético del autor. De tal manera, el espectador que sigue de principio a fin la anécdota comprende que ésta se va desarrollando sólo como un hilo conductor, pues por medio de ella se descubren los grandes espacios de la poesía, el drama, e incluso la biografía del poeta andaluz.
La novedad del montaje de Cots consiste en haber estructurado la obra a partir de los heterogéneos textos de Garcia Lorca, haciendo, sin embargo, de "Don Perlimplín" el gran pretexto escénico sobre el que se proyecta toda dimensión poética y significativa de la experiencia lorquiana. Es claro que para alcanzar este grado de poesía escénica, el director rompió los moldes naturalistas con los que tradicionalmente se ha interpretado la obra. Cots comprendió bien que su sentido profundo sólo podía alcanzarlo sacando a la superficie de la escena lo no dicho literalmente. Aquel sentido que no se encuentra reducido a las palabras que conforman el texto, ya que éstas son alucinaciones en el ámbito de un mundo amoroso y trágico, que si comienza como un "Aleluya erótico" termina como un "Oratorio erótico".
La trama en sí misma es simple. Comienza, como otras obras de Lorca, en la forma más inocente: don Perlimplín, un soltero cincuentón, recibe de su ama de llaves el consejo de casarse y señala como una posible prometida a Belisa, una bella joven que vive no lejos de allí. Con una anécdota tan simple, convencional y ordinaria, el director escénico introduce al espectador en otra dimensión dramática. El conflicto de la mujer joven casada por interés es sólo el marco para hacer surgir allí la poesía lorquiana propiamente dicha, a través de la palabra, el gesto, la luz, la música y las canciones en íntima correspondencia con el tema y el sentimiento trágico. Un sentimiento que se expresa con la proyección del paisaje interior sobre la realidad externa.
Con la creación de los duendes, Cots ha creado unos personajes que en parte corresponden a la función del coro del teatro griego y en parte a la representación de las formas materiales, animistas y simbólicas. Son también los atributos de cierta antiguedad que, sin revelarse del todo, se hace por fin indescifrable en la tragedia. Una tragedia erótica, sin lugar a dudas, ya que Belisa, casada sin amor, exclama en la noche profunda: "¡Ay! El que me busque con ardor me encontrará. Mi sed no se apaga nunca". Entonces el espacio escénico se abre a la tragedia del adulterio, de los celos, del amor y de la muerte.
Cots, para recrear este drama, hace aparecer junto a los duendes una "summa" lorquiana, la "Sombra", misterio y poder que proviene de las profundidades hondas de la tierra, en un escenario en el que la abstracción es casi total. Si los elementos escénicos recalcan la impresión de las fuerzas en conflicto, la presencia de los actores se hace tan apasionada y expresiva, como precisa en su dominio del cuerpo y del gesto. En "Pulso herido", Cots ha creado un bello poema escénico. Ha traído una voz lorquiana llena de matrices y sugerencias y llena de intimidad con ese desgarramiento poético, tan suyo, entre el amo y la muerte.

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