Lunes, 16 de enero de 2017

| 1997/10/27 00:00

DESDE LAS CENIZAS

Llega a Colombia 'Las cenizas de Angela', la novela de un irlandés desconocido que se ha convertido en la mayor sorpresa editorial de los últimos años.

DESDE LAS CENIZAS

hace apenas dos años Frank McCourt no pasaba de ser un irlandés jubilado de los colegios públicos de Nueva York. Tenía 65 años, la mayor parte de los cuales los había dedicado a enseñarles a escribir a sus inquie-tos alumnos de literatura. "Empiecen por escribir sobre lo que saben", solía decir en las primeras sesiones, de manera que no tuvieran que hacer mucho esfuerzo para hacer fluir las ideas. Sin embargo, tanto había insistido en el asunto y durante tantos años que no tuvo más remedio que hacerse caso a sí mismo.Era consciente de que tenía una historia que contar pero llevaba 30 años dudando sobre el cómo y el cuándo. Finalmente, en uso de buen retiro, decidió emprender la tarea de convertirse en escritor. Y comenzó como lo habría hecho cualquier joven aprendiz de literato, contando su propia biografía, la historia de su niñez. Sólo que su infancia había sido tan particular, tan triste, tan desgarradora y tan sincera que el relato resultante fue una novela que cautivó de plano a críticos y lectores en general. Publicada en Estados Unidos en septiembre del año pasado con el nombre de Las cenizas de Angela, pronto la novela ascendió a los primeros lugares en las listas de los libros más vendidos del New York Times Book Review, y desde entonces se ha sostenido durante más de 50 semanas con ventas que superan el millón de ejemplares (a un ritmo de 100.000 mensuales) sólo en Estados Unidos. En menos de un año la novela ha sido traducida a 13 idiomas y ganado los premios Pulitzer a la mejor biografía y el National Book, otorgado por la asociación de libreros estadounidenses. En Gran Bretaña las prestigiosas editoriales Hamish Hamilton y HarperCollins se pelearon a muerte el manuscrito e incluso se lo llegó a comparar con Dublineses de James Joyce. Editorial Norma compró los derechos para América Latina y la semana pasada lo puso en circulación en Colombia."Cuando rememoro mi niñez me pregunto cómo sobreviví, escribe McCourt en el segundo párrafo de su novela. Fue, claro, una infancia miserable: la infancia feliz difícilmente vale la pena para nadie. Peor que la infancia miserable común es la infancia miserable irlandesa, y peor aún es la infancia miserable católica irlandesa". Es apenas el abrebocas de un relato que con dificultad deja parpadear al lector. Nacido en Nueva York en 1930 en el seno de una familia irlandesa cuyas calamidades económicas la obligaron a trasladarse poco después a su país de origen, Frank McCourt tuvo que soportar las más increíbles penurias en los suburbios de Lemerick, en un apartamento contiguo a los baños públicos que vivía inundado la mayor parte del año y donde dormían en la misma cama el padre, la madre y los cinco hermanos a la espera de ser arrasados por las pulgas y las enfermedades. Su padre era un alcohólico ex militante del IRA cuyos pírricos ingresos nunca compartió con la familia, mientras su madre, Angela, intentaba arreglárselas para mantener en pie _o por lo menos de rodillas_ a la prole. Mientras tanto Frank hacía hasta lo imposible por sobrevivir y soñar con escapar algún día a Norteamérica.Frank McCourt no es un revolucionario del lenguaje. Ni siquiera ha explorado un tema novedoso. Sin embargo la gracia de su relato radica en la renuncia a cualquier brote de resentimiento. Por el contrario, su historia es narrada con humor e ironía, características que no sólo le han ayudado a exorcizar sus fantasmas sino que han elevado su novela a dimensiones líricas. No sin razón el mismo McCourt definió su obra como una "épica de la congoja", en la que están involucrados, además de los problemas comunes a la pobreza absoluta, las grandes preocupaciones existenciales alrededor de la religión, la amistad, el amor y la dignidad.La novela culmina cuando McCourt cumple 19 años y consigue el dinero necesario para volver a Nueva York, un desenlace que, para los críticos, clama a gritos una segunda parte, la cual está preparando el autor para finales de 1998.A los 66 años Frank McCourt se ha convertido con su ópera prima en uno de los fenómenos literarios más sorprendentes de los últimos años y desde ya las editoriales están peleándose los derechos de la continuación, una realidad que contrasta dramáticamente con la infancia atroz que hoy lo tiene tocando el cielo con las manos.

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