Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/08/26 00:00

Después de la tormenta

Al cumplirse un año del paso del huracán Katrina, Elvis Costello y Allen Toussaint rinden un impecable homenaje musical a Nueva Orleáns

Elvis Costello y el pianista Allen Toussaint no trabajaban juntos desde 1989 y volvieron a encontrarse el año pasado en un concierto a beneficio de las víctimas del huracán Katrina



Tal vez lo único bueno que le debemos al huracán Katrina es haber evidenciado que las casas disqueras reaccionan más rápido que los políticos. A menos de tres días de la tragedia, mientras la ayuda oficial brillaba por su ausencia, el sello Putumayo anunció que donaba las ganancias de su disco New Orleans a las víctimas. Un comunicado de prensa de aquella semana (hace un año ya) expresaba que "es importante volver a impulsar el desarrollo de esta región para preservar una herencia que ha influenciado prácticamente todos los aspectos de nuestra cultura". No exageraba.

Un segundo esfuerzo vio la luz en noviembre. El sello Nonesuch reunió una docena de músicos de Louisiana para grabar un álbum de canciones urgentes que, además de elevar los espíritus, destinara sus regalías a brindarles techo y comida. Bajo el título de Our New Orleans: A benefit album quedó la voluntad de que entre los escombros surjan los mejores himnos de esperanza. Pero, sin demeritar su intención, el disco fue hecho con tanto afán, que algunos temas suenan inacabados como bosquejos. Tendríamos que esperar un año para escuchar un impecable homenaje musical a Nueva Orleáns.

Se llama The river in reverse y es el resultado de la colaboración entre el pianista Allen Toussaint y el cantante Elvis Costello. Habían trabajado juntos en 1989 (Toussaint toca el piano en una canción del disco Spike que llegó al número 32 en listas) y luego se habían perdido de vista. Fue, justamente, un concierto de beneficencia el que los volvió a unir el año pasado. La televisión mostraba las tomas aéreas de la ciudad sumergida, los rostros agobiados de las víctimas. La impotencia y la rabia se juntaron en una primera canción que estrenaron tres semanas después. No es precisamente un himno de esperanza, pero tiene la furia que inunda las mejores composiciones de Costello: "Debe haber algo mejor que esto porque no veo cómo podría empeorar".

Así fueron surgiendo una a una las canciones que conforman este disco. Su raro encanto consiste en mostrarnos el mismo abanico de emociones que nos dejó el huracán: la solidaridad con los hermanos, el desencanto con los políticos, el amor por la ciudad y el desespero por no poder, como reza el título, "darle reversa al río". A todo esto contribuye un gran conocimiento de la música de Nueva Orleáns: las frases del piano rememoran a maestros como Fats Domino, y los arreglos para banda de cobres mantienen el espíritu de esos desfiles de carnaval que alegraban el sector de Fench Quarter.

Pero hay, incluso, detalles más puntuales: cuando Elvis Costello canta Ascension Day, lo hace sobre una clásica melodía de Nueva Orleáns conocida como Tipitina, sólo que Allen Toussaint la toca en acordes menores. Y en la canción The sharpest thorn aparecen con tanta insistencia imágenes de San Miguel señalando el camino y San Gabriel tocando la trompeta, que pareciera una segunda parte del tradicional When the saints go marchin' in. El disco suena a la ciudad que ya no existe, la que conocimos a través de los discos de Louis Armstrong, pero también a la que vendrá.

Porque vendrá otra ciudad. Una que el escritor Ernest Gaines pronostica en la revista National Geographic al contarnos que "Nueva Orleáns se recuperará después de que los políticos decidan cuál parte de la ciudad se debe reconstruir y cuál no. Habrá reuniones municipales y ciudadanos que increpen a los políticos, pero al final Nueva Orleáns será reconstruida". Esa combinación de cinismo y esperanza es la misma que escuchamos en The river in reverse.

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