28 enero 2013

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Diario de un festival, por Felipe Restrepo

Por Felipe Restrepo Pombo, editor de cultura de SEMANA

HAY FESTIVAL 2013El Hay Festival es un evento que ya no necesita ninguna presentación: es, sin lugar a dudas, el festival literario más importante del país.

Diario de un festival, por Felipe Restrepo. .

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Día 5. El sentido de un final.

Cuando terminó el octavo Hay Festival que se organiza en Colombia. Y esta versión, es claro para quienes asistimos, es una de las mejores hasta el momento. La última jornada mantuvo el nivel fantástico que se vio en los días anteriores. La programación se inició con una charla muy esperada, la de Jonathan Weiner, autor de Aferrados a la vida, un libro sobre la fascinante búsqueda de la ciencia para alcanzar la juventud eterna. Quienes creían que Weiner daría las claves para vivir por siempre se llevaron una decepción. Pero los que buscaban un ensayo científico brillante quedaron totalmente satisfechos.

En el mismo horario, tres jóvenes autores latinoamericanos, el mexicano Tryno Maldonado, la colombiana Carolina Sanín y la mexicana Valeria Luiselli, hablaron sobre su trabajo como novelistas con la periodista Catalina Holguín. La charla se centró en los desafíos de ser escritor en el siglo XXI. Más adelante, otro grupo de autores de esta región tuvieron un encuentro muy similar. Álvaro Enrigue, Antonio García Ángel, Jo~ao Paulo Cuenca y Ricardo Silva hablaron de su trabajo otra vez con Catalina Holguín.     

Al mediodía volvió a aparecer en el escenario del Adolfo Mejía el brillante Julián Barnes. A pesar de su humildad, el británico volvió a deslumbrar a todos los asistentes con su elegante inteligencia. Barnes habló de su más reciente novela, El sentido de un final, con Valeria Luiselli. Aunque la novela, ganadora del prestigioso premio Man Booker, era la excusa, Barnes hizo un panorama de su obra y explicó con detalle su proceso de escritura. En sus dos apariciones el británico dejó claro por qué es uno de los escritores más relevantes de la actualidad.

En la tarde, dos autores veteranos fueron protagonistas. El primero de ellos fue Earl Lovelace uno de los más reconocidos representantes de la literatura caribeña contemporánea. El otro, el italiano Erri De Luca, ha publicado más de cincuenta libros. Los dos hablaron de su larga trayectoria en el mundo de las letras. A esa misma hora el magnífico cronista Jon Leen Anderson, de The New Yorker, habló sobre su cubrimiento de los conflictos en África.

Pero el día tenía otras sorpresas guardadas debajo de la manga. A.C. Grayling, Katie Hickman y Owen Sheers, todos autores de primer nivel, hablaron en diferentes escenarios. Aunque —como ocurrió en varios momentos del festival— sus presentaciones se cruzaban. Sin embargo las dos charlas estuvieron repletas.

El festival cerró con dos eventos paralelos. El patio del  Centro de Cooperación Española fue la locación ideal para que Javier Cercas, Jo~ao Paulo Cuenca, Patrick Deville, Erri De Luca, Antonio García Ángel, Katie Hickman, Tryno Maldonado, Mario Mendoza, Eurig Salisbury contaran cuál era su libro favorito.

A unas pocas cuadras, el imponente Adolfo Mejía se vistió de gala para bailar salsa. Daniel Samper Pizano, columnista de El Tiempo, y Mario Jursich, director de El Malpensante, condujeron a dos voces una charla que incluyó una galería fotográfica y un grupo de música que tocó en vivo. Mientras que los dos periodistas —apasionados del género— demostraban su erudición, el grupo tocaba algunos de los éxitos de la salsa de las última cuatro décadas. Fue un cierre perfecto para un evento que tiene cada vez más adeptos. Al final de su intervención Samper Pizano dijo que esperaba volver a ver a todos los asistentes en el Hay del próximo año. Así será, aunque la espera será larga. Pero valdrá la pena.  

Día 4. La literatura es más grande que la vida.

La octava versión del Hay Festival empezó su recta final. Durante un sábado especialmente caluroso transcurrió la jornada más agitada de la programación. El día, sin embargo, tuvo tres ausencias especialmente notorias. La primera fue la de Peter Florence, director general del hay Festival, quien no pudo llegar a Cartagena por problemas personales. Así mismo, Edith Grossman, la traductora al inglés de García Márquez, Vargas Llosa y Fuentes, no pudo asistir a su charla sobre el arte de la traducción. También se echó de menos a David Remnick. El editor de The New Yorker y uno de los cronistas más admirados del planeta, se excusó a último momento.

Pero estas lamentables ausencias no le quitaron peso a una jornada que empezó con una divertida charla entre Carolina Sanín, Ricardo Silva y Antonio García. Los tres escritores colombianos hablaron sobre la importancia de ¡Que viva la música!, de Andrés Caicedo, en su formación sentimental. Al mismo tiempo, en el hotel Santa Clara, el reconocido ilustrador Peter Kuper –quien hizo una adaptación gráfica de La Metamorfosis de Kafka- habló sobre su trabajo con un público muy emocionado. Al final de su presentación la fila para que firmara sus libros era enorme: y Kuper se tomó el trabajo de hacer un dibujo especial para cada uno de sus fanáticos. Sin duda fue uno de los momentos más sentimentales del festival.

A mediodía, el autor y profesor del London School of Economics, Paul Dolan, presentó su libro Una mente para la felicidad. Dolan hizo un extenso recuento de la historia de la felicidad y cuáles son las claves para conseguirla. Quienes fueron en busca de una charla de autoayuda quedaron sorprendidos con las palabras del doctor. También a esa hora, los arquitectos Daniel Bermúdez y Giancarlo Mazzanti hablaron con Carlos Castillo sobre la gramática de la arquitectura.

Más adelante hicieron su debut dos autores muy sorprendentes. Por un lado el estadounidense Edward Hirsch habló con Jonathan Bastian. Hirsch, quien es un reconocido poeta, compilador y presidente de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation, explicó cómo es el proceso creativo de la poesía. Después Lila Azam Zanganeh, de origen iraní, conversó con Valerie Milles y Juan Gabriel Vásquez sobre qué significa escribir en el siglo XXI.

Pero los platos fuertes llegarían un par de horas después. El primer turno fue para el autor israelí David Grossman quien charló con el periodista Jonathan Levi en el teatro Adolfo Mejía. Grossman sedujo al público con su discurso pausado, sobrio y lleno de sabiduría. Durante una hora explicó su postura frente al conflicto entre Israel y Palestina, las claves del pueblo judío, el poder de las palabras frente a los conflictos armados y su labor como intelectual en una época de crisis. Grossman conmovió al público cuando contó lo importante que había sido la escritura para superar el duelo de la muerte de su hijo Uri, quien falleció en una operación militar en Líbano. El autor, ensayista, periodista y guionista terminó su presentación leyendo un aparte de su libro más reciente, Más allá del tiempo, en hebreo. La ovación del público –entre quienes se encontraba la Primera Dama de Colombia- fue abrumadora y, sin duda, las palabras de Grossman no se olvidarán en mucho tiempo.

Después se llevó a cabo la celebración de los 25 años de la creación del Hay Festival con dos eventos paralelos. En el Centro de Cooperación Española, Alejandro Santos, director de Semana, entrevistó a Jon Leen Anderson, Ricardo Ávila, Gioconda Belli, Elsa Osorio y Fernando Savater, sobre sus experiencias en este tipo de eventos. Rosie Boycott moderó una charla similar en el Salón Santa Clara con A.C. Grayling, David Grossman, Eral Lovelace, Mauricio Rodríguez, Kamila Shamsie y Jonathan Weiner.

El cierre de la jornada fue con broche de oro. A las 7.30 en punto de la noche hicieron su aparición en el escenario del teatro Adolfo Mejía dos titanes de la literatura: Mario Vargas Llosa y sir Julian Barnes. Los dos escritores estaban acompañados del espíritu, como lo dijo la muy inteligente moderadora Marianne Ponsford, de otro gigante de las letras: Gustave Flaubert. En efecto la discusión giró entorno a Flaubert y su gran obra, Madame Bovary. Aunque el tema era bastante específico, fue la excusa para un contrapunteo memorable entre dos maestros. El peruano y el inglés no sólo explicaron la importancia y la pasión que sienten por Flaubert, sino que dieron una lección magistral de letras.

El momento culminante de la noche llegó cuando Vargas Llosa hizo una defensa brillante de Emma Bovary –un monólogo que le recordó al público por qué el peruano es quien es- en la que afirmó que personajes como ella eran fundamentales en la historia de la humanidad. El personaje que creó Flaubert es tan grande, según Vargas Llosa, pues demuestra el poder que tiene la literatura para transformar la vida. Barnes dijo que no tenía nada más que agregar, sólo que cuando conoció a Vargas Llosa, hace veinte años, este estaba enamorado de Emma Bovary y que esa pasión seguía intacta.

Hoy se espera la aparición de nuevo de Branes, de A.C.Grayling, de Earl Lovelacey de Owen Sheers.

Día 3. No es tan fácil ser una estrella

La del viernes fue una jornada extenuante pero, como suele ocurrir en el Hay, llena de sorpresas. La programación empezó a las 10.30 de la mañana con la premiación del concurso de cuento que organizan el Ministerio de Cultura y RCN. Durante la ceremonia, los escritores William Ospina, Carolina Sanín, José María Plaza, Miguel Torres y Eduardo Sacheri conversaron con Juan Gossaín. A esa misma hora la cantante peruana Susana Bacca habló con Iván Benavides.

A medida que avanzaba el día, las grandes estrellas del evento empezaron a aparecer frente a los reflectores. A mediodía, en el teatro Adolfo Mejía, se encontraron Javier Cercas y Juan Gabriel Vásquez. Cercas, uno de los novelistas más populares de España, hizo un recorrido por su producción novelística, en particular de Soldados de Salamina y Anatomía de un instante. Cuando el colombiano indagó sobre estas dos obras, el español le respondió que para él: “la literatura sirve para encontrar las relaciones entre el pasado y el presente”.

El momento más esperado por todos era, sin duda, la presentación de Mario Vargas Llosa en el Centro de Convenciones de Cartagena. Por primera vez en la historia del Hay los organizadores decidieron hacer un conversatorio en un escenario masivo. Pero no se equivocaron: desde un par de horas antes de la charla se empezaron formar largas filas frente a la puerta del lugar escogido. Como si se tratara de un concierto de pop, los asistentes no querían arriesgarse a perder su puesto. Y aún así muchos fanáticos del rockstar literario se quedaron por fuera. Las largas filas dejaron claro que Vargas Llosa ya no es un solo un escritor, es también una súper estrella que el público adora con devoción.

Y el peruano no decepcionó. Vargas Llosa es un profesional y sabe exactamente cómo complacer a su público. Después de una tediosa ceremonia en la que el gobierno local le entregó las llaves de la ciudad, El Nobel habló con el ensayista colombiano Carlos Granés sobre dos de sus libros: La ciudad y los perros, que cumple cincuenta años, y La civilización del espectáculo. Vargas Llosa recordó sus inicios como lector: “Aprender a leer es la cosa más importante que me ha pasado en la vida”.

También narró cómo se inició como escritor cuando apenas era un colegial. La segunda parte de la charla, menos apasionante, se centró en las críticas que el peruano hace de la relación entre cultura y espectáculo.

Casi enseguida, en el teatro Mejía, subió al escenario otra ganadora del premio Nobel: Herta Müller.

La autora rumano-alemana –de apariencia frágil y muy poco expresiva- habló con Philip Boehm, su traductor al inglés. La excéntrica escritora explicó con detalle su proceso creativo y se detuvo –para algunos con demasiado detalle- en las sutilezas del lenguaje en su obra. En todo caso Müller la sala estaba repleta y, a pesar de ser una escritora tan compleja y críptica, Müller hipnotizó al público.

Ya en las horas de la noche se llevaron a cabo varias charlas apasionantes. El primer turno fue para el filósofo español Fernando Savater, quien habló sobre su más reciente libro, Los invitados de la princesa, con Granés. En el patio del Centro de Cooperación Española el periodista Rodrigo Pardo conversó con otra celebridad, esta vez de las letras cubanas: Leonardo Padura. El novelista cubano habló sobre sus pasiones: la novela policíaca, el beisbol y Hemingway. Al mismo tiempo y a pocas cuadras, el ensayista alemán Philipp Blom conversó con la directora de la revista Arcadia, Marianne Ponsford, sobre su libro Gente peligrosa.

Uno de los últimos eventos de la noche fue la conversación entre otra de las estrellas del festival, el chef Gastón Acurio, y el director de El Tiempo, Roberto Pombo. Acurio explicó cómo lideró la internacionalización de la gastronomía peruana y como este proceso ha generado un cambio social. El carisma de Acurio, uno de los cocineros más respetados en la actualidad, fue evidente y el público lo despidió con una ovación de pie.

Hoy se espera la aparición del escritor israelí David Grossman y de Julian Barnes, el novelista británico, quien conversará con Vargas Llosa.

Día 2. Sólo el humor podrá salvarnos

Como ya es costumbre invitados, espectadores, periodistas y curiosos sereunieron el jueves a mediodía frente a las puertas del teatro AdolfoMejía, y bajo un sol intenso, para dar inicio al Hay Festival. Ya elmiércoles en la tarde se habían llevado a cabo algunos eventospreliminares. Pero el punto de partida fue a las 12.30. Y qué buenaforma de iniciar: la charla entre el director de cine Álex de la Iglesiay el director del diario El Tiempo Roberto Pombo, fue memorable. De laIglesia empezó con una confesión: él no era en realidad el afamadodirector de cine. Era doble, un actor gordo y barbado, que laorganización del Festival contrató para reemplazarlo. Así que nada de loque dijera podía ser usado en su contra. También advirtió que hablaríade todo, menos de cine, un tema que le aburría profundamente.

Sinembargo, eso no fue más que una broma, porque durante la hora siguienteDe la Iglesia se lució. Uno de los temas centrales fue el del humor. Elespañol explicó que esa era su escudo para soportar la vida y que noconocía un arma más poderosa para afrontar las injusticias de la vida.También explicó por qué es tan directo en su manera de contar historias:“Ser honesto es el acto más salvajemente transgresor que se puede hacerhoy en día”.

Luego, a pesar de su advertencia, hizo un largorecorrido por sus filmografía, que incluye cintas tan subversivas comoEl día de la Bestia, El crimen ferpecto y La comunidad. El director dijoque sus cintas mostraban como, refiriéndose a Sartre, “el infierno sonlos otros”. Afirmó, en medio de las carcajadas del público, que la genteque iba a cine “estaba admitiendo que tenía una vida privada muyaburrida”. También narró en una escena delirante de su juventud: el díaque le mostró su primer corto a Pedro Almodóvar y como este lo haapoyado desde entonces en casi todos sus proyectos. Finalmente, De la Iglesia agradeció al público y dijo que un evento como el Hay era laprueba de la importancia de Latinoamérica hoy en día, frente a la crisisen Europa.

En la tarde casi todos los escenarios estuvieronrepletos. Eduardo Sacheri y Daniel Titinger conversaron con DanielSamper Ospina sobre fútbol y literatura, con el conocimiento del temaque los caracteriza. Al mismo tiempo, en el Centro de Cooperaciónespañola, el editor Camilo Jiménez moderó un debate sobre el compromisodel escritor entre Elsa Osorio, Eugenia Rico y Mario Mendoza. En esemismo escenario se reunieron poco después Luisa Valenzuela, GiocondaBelli, Carlos Vásquez y Sergio Ramírez, quienes hablaron con elperiodista colombiano Jorge Espinosa sobre un tema común en todaHispanoamérica: la impunidad.

Uno de los eventos más esperadosdel día era la conversación entre el escritor irlandés Colum McCann y elperiodista estadounidense Jonathan Bastian. McCann ha ganado numerosospremios entre los que destacan el National Book Award, el Pushcart Prizey el Rooney. Entre su obra habría que resaltar las novelas A este ladode la luz y Que el vasto mundo siga girando que han sido traducidas atreinta idiomas. El irlandés empezó leyendo un texto sobre Cartagena unaciudad que, dijo, lo había impresionado. El autor discutió con Bastiansobre los límites entre ficción y periodismo, su metodología paraescribir, su devoción por la poesía y la adaptación de sus novelas alcine.

Luego vino un debate entre María Teresa Ronderos de SEMANAy Verdad Abierta, Rodrigo Pardo de RCN, Juanita León de La silla vacía,Daniel Samper Pizano de El Tiempo y Jaime Abello de la FNPI sobreperiodismo. Los cinco experimentados panelistas hablaron sobre lanecesidad de un buen periodismo investigativo y sobre los peligros de laestrechas relaciones entre medios y poder.

El día terminó consabor peruano. A las nueve de la noche se presentó Susana Baca en laPlaza de la Aduana. La cantante, una importante representante de lamúsica de su país, dio un recital en el que se mezclaron los ritmosandinos y africanos con su elegante voz. Enseguida, la embajada de Perúofreció una cena en la que estuvieron presentes dos de los grandes de sucultura: Gastón Acurio y Mario Vargas Llosa. El chef y el escritorhablaron sobre la importancia de la gastronomía para la difusión de lacultura peruana en el mundo.

Hoy se espera la presencia devarios Javier Cercas, Herta Muller, Robero Ampuero, Philipp Blom yFernando Savater, entre otros.

Día 1. La expectativa

No es necesario recordar que en los últimos siete años han desfilado por Cartagena artistas, cineastas, músicos, filósofos, matemáticos y escritores -sobre todo escritores- definitivos en el panorama intelectual contemporáneo. Se ha repetido hasta la saciedad, pero bien vale la pena volverlo a decir -en caso de que queden por ahí todavía algunas voces escépticas-, que pocos países en el mundo tienen el privilegio de contar con una festival de semejante magnitud.

Cuando empecé a comentar hace unos días, entre amigos, colegas y conocidos, que viajaría a Cartagena a cubrir el festival, empecé a detectar algunos puntos en común entre las reacciones que genera el Hay. Por un lado están los asombrados a quienes -aunque no saben muy bien de qué se trata- les parece que es un evento "interesante" y con “gente muy importante”, dos adjetivos que, es bien sabido, denotan una educada ignorancia.

También están quienes lo califican como un evento elitista. En efecto, desde hace ya un tiempo se viene popularizando la idea de que el Hay es para la alta sociedad, para los ricos bogotanos y cartageneros, que sólo buscan ser vistos y no tienen el menor interés por la literatura o cualquier tipo de arte. O para un grupo de intelectuales, un poco aburridos, que sólo hablan de cosas desconocidas para la mayoría de los mortales. De hecho, me he encontrado con algunos que lo llaman el “Play Festival”.

Y sí: hay algo un poco de cierto de todo en esto. Cartagena es una de las ciudades preferidas por la élite social del país y durante los cuatro días que dura el festival se convierte en un escenario perfecto para algunas fiestas y eventos sociales exclusivos. Durante el Hay sí hay poses, sí hay vanidades y sí hay jet set: pero es algo marginal. No se puede juzgar un festival de esta magnitud por lo que sucede a su alrededor.

Lo importante de estos cuatro días, que empiezan hoy con una charla entre Roberto Pombo, director de El Tiempo, y el director de cine español Álex de la Iglesia, es la posibilidad de oír voces de todo tipo. Se podrá escuchar a Mario Vargas Llosa –que con su sonrisa de galán siempre logra conseguir aplausos- criticando a la sociedad del espectáculo, como le ha dado por llamarla, y seguramente discutiendo sobre el futuro de Venezuela. También estará la enigmática Herta Müller, premio Noble de literatura, quien promete ahondar sobre su oscura visión del mundo. Veremos a Julian Barnes, una de las súper estrellas de las letras británicas, quien hablará en dos ocasiones: una con el Nobel peruano y otra con el director del festival, Peter Florence. No hay que perderse a David Grossman, tal vez el escritor israelí más influyente del momento, quien habla con una sensibilidad sin igual sobre el conflicto en Oriente Medio.

Y no se puede dejar de mencionar a Javier Cercas, Gastón Acurio, Jon lee Anderson, Philipp Blom, Paul Dolan, Álvaro Enrigue, Peter Kuper, Colum McCann y Owen Sheers, entre muchos otros que estarán hablando sobre lo divino y lo humano. La complejidad de la programación es tan abrumadora que muchos de los asistentes tendrán que correr por las calles de Cartagena para no perderse nada. Por cierto: todas estas charlas son abiertas al público en general y no hay privilegios de ningún tipo. Así mismo, una parte del festival se llevará a cabo en La Guajira y otra, llamada el Hay Joven, será exclusivamente para estudiantes universitarios de la región. Este no es un evento excluyente: es simplemente una reunión de gente a la que le gusta escuchar puntos de vista diferentes y discutir ideas. Estudiantes, eruditos, lectores ocasionales, periodistas, aspirantes a escritores o curiosos. Una élite que me encanta: la de la gente que le gusta pensar.

Twitter: @felres
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