Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/08/05 22:56

¿Por qué se pelearon Bolívar y Santander?

Compartían el sueño de la libertad, lucharon juntos por ella, pero se separaron por las diferencias en sus proyectos políticos.

Simón Bolívar - Francisco de Paula Santander. Foto: Archivo Particular

Este fin de semana se conmemoran 197 años de la Batalla de Boyacá, en la que el ejército del Virrey, al mando del brigadier José María Barreiro, se enfrentó con las tropas independentistas de Simón Bolívar. El Ejército Libertador ganó gracias a que ya venía debilitando a sus opositores y a la labor conjunta de la vanguardia liderada por el general Francisco de Paula Santander. Con este enfrentamiento culminó la Campaña Libertadora que duró 77 días.

Tras la independencia de la Nueva Granada, conseguida el 7 de agosto de 1819, Bolívar se dirigió de nuevo a Venezuela y en el Congreso de Angostura se creó la Gran Colombia, la cual debía ser una poderosa confederación de naciones que comprendía lo que hoy corresponde a Colombia, Venezuela y Ecuador.

En 1821, en el Congreso de Cúcuta, Bolívar fue declarado presidente y Santander fue nombrado como vicepresidente. Pero Bolívar aún no había concluido su labor libertadora y por eso se vio obligado a abandonar la Gran Colombia, mientras Santander quedaba a cargo de la confederación.

El historiador Camilo Castellanos explica que la Nación necesitaba expulsar a todos los españoles para que no surgieran nuevos intentos de reconquista como ocurrió en 1812. Entre tanto, Santander tendría que ocuparse de buscar recursos para la campaña libertadora. Por eso, trató de mejorar la industria, impulsar la agricultura, la minería y la educación del país.

Desde entonces Bolívar y Santander empezaron a distanciarse. En ese momento la confederación estaba empobrecida por la guerra y conseguir los recursos para financiarla no era una tarea fácil. Pero para Bolívar representaba una gran dificultad mantener a sus hombres y no hallaba en Santander el apoyo que esperaba.

El historiador Oscar Melo, de la Universidad Nacional de Colombia, relata que el comandante de Venezuela, José Antonio Páez, y el de Ecuador, Juan José Flores, no veían con muy buenos ojos a Santander, un abogado que para los militares no tenía sus mismos méritos.  

Las tensiones empezaron a hacerse más fuertes cuando el general Páez entró en conflicto con las autoridades civiles de Santander y quiso separarse de la Gran Colombia. Santander pidió a Bolívar que arbitrara la situación, quien, para su sorpresa, le dio la razón a Páez. Esto no fue bien recibido por Santander y sus partidarios.

En 1827, Páez es ratificado como comandante de Venezuela, Bolívar vuelve a la Gran Colombia como presidente y elimina la figura del vicepresidente. Un año más tarde, opositores de Bolívar, y seguidores de Santander irrumpieron en el Palacio Presidencial con el objetivo matar al Libertador.

Bolívar logró huir y Santander fue acusado de traición. Aunque su castigo era la muerte, Bolívar lo perdonó por sus labores a la patria y lo condenó al destierro.

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Diferencias políticas

Además de las tensiones que causaba el sostenimiento de la campaña independentista, la ideología también dividió a los próceres de la patria.

Santander concebía una nación federalista, en la que el presidente y los militares tuvieran límites de su poderío. Varios historiadores han resumido su pensamiento en la frase que acompaña actualmente la sede del Congreso de la República de Colombia: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”.

Bolívar en cambio tenía la idea de una gran nación organizada desde el centro. El poder estaría al mando de un presidente vitalicio.

“El presidente de la República viene a ser en nuestra constitución, como el sol que, firme en su centro, da vida al universo. Esta suprema autoridad debe ser perpetua; porque en los sistemas sin jerarquías, se necesita más que en otros, un punto fijo alrededor del cual giren los magistrados y los ciudadanos, los hombres y las cosas”. (Simón Bolívar en el Proyecto de Constitución para la República de Bolivia, 1826). La dictadura en ese entonces parecía la única forma de sostener a la Nación.

El economista Dustin Tahisin Gómez explica que el proyecto de Bolívar no era viable porque estaba la Gran Colombia quebrada por la guerra de independencia y aunque era rica en productos, específicamente de la agricultura, no había carreteras ni medios para llevarlos a centros de acopio o para promocionarlas.

Melo, además encuentra que la confederación no habría funcionado porque los comandantes de los territorios querían mantener el poder y ser quienes daban las órdenes. La visión de Bolívar era continental, mientras que la de Santander, Páez y Flores era más regional. Pero al final de cuentas ni el modelo centralista ni el federalista habrían funcionado.

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El final que no esperaba Bolívar

Después de todo, Bolívar se da cuenta de que aunque logró mantener al límite a los españoles pudo conseguir la unidad entre los comandantes de los territorios. “Aré en el mar”, es una de sus frases más conocidas.

Las revueltas continuaron y se agravaba la salud del Libertador, que padecía de tuberculosis. Perú le declaró la guerra a la Gran Colombia, Venezuela se proclamó independiente el 13 de enero de 1830 y José Antonio Páez ocupó la presidencia de ese país, desterrando a Bolívar.

Ese mismo año, Bolívar renuncia a su mandato y la Gran Colombia se divide. Posteriormente, muere y dos años más tarde llaman a Santander para que asuma como presidente de la Nueva Granada.

En sus últimas horas de vida Bolívar le escribió al militar Rafael Urdaneta: “El no habernos arreglado con Santander nos ha perjudicado a todos”. Al final de cuentas su sueño era el mismo: la libertad de una Nación fuerte.

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