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| 11/11/2006 12:00:00 AM

Dinosaurio digital

SEMANA estuvo en el lanzamiento de 'Love', un disco en el que el productor de Los Beatles, George Martin, sorprende con los sonidos originales de algunas de las canciones del legendario cuarteto.

Sir George Martin conserva el porte impecable que se aprecia en las fotos de aquellos años en los que se encerraba con Los Beatles en los estudios de Abbey Road para producir sus discos. Eran otras épocas. Las estrellas llegaban muy pulcras a las grabaciones y a los hombres nunca les faltaba una corbata. Sus 80 años no le han quitado un gramo de compostura y sólo le han sumado uno que otro gramo de grasa a su estómago. Su rostro, con las arrugas y manchas de su edad, sigue igual de seductor gracias a una nariz delgada y pronunciada y unos ojos azules cargados de fuerza y dulzura. Sus manos estilizadas, de dedos puntillosos que han tocado el piano desde siempre, acompañan con igual vigor cada una de sus palabras. Cada frase que suelta con su acento británico está cargada de recuerdos y sentido del humor. "Un viejo dinosaurio que se destruye" -como se llama a sí mismo-, que no ha perdido un centímetro de memoria. El pelo, totalmente blanco, está más largo que en 1962, cuando le apostó a un grupo de Liverpool que hasta entonces habían rechazado otras disqueras de Inglaterra. Lo lleva así para disimular, tal vez, una frente cada vez más pronunciada. Desde 1955 era el director del sello Parlaphone, una división de EMI. "La primera vez que oí su música, debo decirlo, no fue de ninguna manera un 'knock out'. Pero había algo en la calidad del sonido, una cierta rudeza que no había visto antes. Más de uno cantaba, lo que era inusual", explicó sir George Martin y concluyó: "Fue un amor a primera vista".

Este hombre, que animó a los Beatles para que experimentaran y que introdujo en la industria de la grabación y la cultura del pop infinidad de efectos de sonido, ya no oye como antes. Lleva un par de audífonos diminutos, pero aun así no registra bien cuando se le habla desde la distancia. Su hijo Giles se encargó de repetirle las preguntas de los periodistas, músicos, diplomáticos, escritores y fanáticos que asistieron a las dos ruedas de prensa que dio en Ciudad de México con motivo del lanzamiento de Love, la nueva producción de canciones de los Beatles que realizó junto con Giles. Y es que nadie que conozca la historia del rock quisiera perderse la oportunidad de conocer a esta leyenda viviente. "Me dan premios por estar vivo", dice. Y reconoce en broma que no estaría vivo si hubiera trabajado con los Rolling Stones. "No habría durado un año, aunque los Beatles no me hicieron más saludable", agrega. Piensa que habría sido lo mismo de haber trabajado con George Gershwin, de quien dice que mezclaba la música clásica con el jazz de una manera que nadie ha podido igualar.

Rubén, el cantante de Café Tacuba, y los demás músicos que estaban allí para oírlo y verlo, sonreían admirados cada vez que sir George recordaba los viejos tiempos. Es que no cualquiera se puede dar el lujo de hablar de los Beatles como si fueran sus hijos. "Nos conocemos desde hace muchos años y para mí Paul es simplemente Paul. Lo conocí cuando tenía 19 años." Y los presentes sonreían."John era un hombre lleno de metáforas más que de realidad. Una vez me tocó una pieza de guitarra y le dije que era grandioso. ¿Qué quieres que haga con esto

-le pregunté-. ¡Ah! No sé, tu sabrás. Ponle algo de cuerdas, algo de metales. Le dije, entonces, ¿quieres venir a trabajar conmigo

, y me dijo: No. ese es tu trabajo". Y en ese momento llegaban las carcajadas.

Una historia

Desde cuando inició su carrera de productor en 1950, cuando llegó a Parlaphone después de terminar sus estudios en Guildhall School, grabó a decenas y decenas de artistas, como Peter Sellers, Elton John, Elvis Costello, Sophia Loren, Dudley Moore... y la lista continúa. Pero cuando le preguntan que si cree que vuelva a surgir otro grupo como los Beatles, mira a su hijo y le pregunta: "¿Tú qué crees, Giles?", quien lo mira con sus ojos azules brillantes y se ríe. Giles tiene la cara más redonda y una sonrisa más amplia que la de su padre. Pero tiene las mismas entradas en la cabeza, aunque todavía logra ocultarlas. Por las fotos se parece mucho más a su madre, Judy, a quien sir George conoció en Parlaphone. "Él -por Giles- conoce mucho mejor la nueva generación. Él sabe qué viene. Yo, en lo personal, no creo que alcance a volver a verlo. Esos fenómenos suceden una sola vez en la vida de una persona y la música que ellos hicieron permanecerá por mucho tiempo. En 50 años habrá gente oyéndolos", dice, y asegura, señalando a su hijo, que cuando ese grupo surja Giles los producirá. "Trato de mantener la mente abierta, pero no tengo mucho tiempo para escuchar pop stars por estos días. Cuando puedo oigo música clásica".

Pero, como él mismo dice, ha oído tanta música en su vida, que si lo voltearan patas arriba, de su cabeza caerían notas musicales. "El trabajo del productor es el de introducirse dentro de la música e introducirse en la mente de la gente que hace la música", explica. "Hay que trabajar con ellos para que la fotografía luzca mejor y también revelar esa fotografía porque el artista, o el escritor de canciones, no necesariamente ve el todo y sólo se concentra en su pequeña pieza. El productor debe tener la perspectiva de todo". Martin mismo aportó su visión musical en su momento a los Beatles, como el mismo lo reconoció en su libro All you need is ear: "El punto de quiebre probablemente vino con la canción 'Yesterday', que publicamos en 1965. Como puedo ver en retrospectiva, en ese momento empecé a dejar mi sello en la música, cuando un estilo comenzó a emerger, que fue en parte mi creación. Ahí empecé a volver partituras su música, y cuando por primera vez usamos instrumentos o músicos distintos a los Beatles o a mí, pues yo toqué el piano en muchas oportunidades".

Giles, de 37 años, nació sólo un año antes de que se disolvieran los Beatles, pero se ha visto salpicado por la fama del grupo del que su padre ha sido considerado por muchos como el quinto miembro. "Es tonto decir que yo era el genio musical detrás de los Beatles, porque ellos eran muy buenos, los cuatro. Y juntos eran mejor que individualmente. Lo que hacían era muy especial. Mi trabajo siempre fue trabajar con ellos en el estudio, produciéndoles. En el estudio éramos cinco trabajando, pero fuera de él, ellos eran las estrellas ".

Y es que Giles, según su padre, es el responsable de Love, su nuevo trabajo. "No hubiera podido hacer este disco sin la tecnología disponible en la actualidad. Y esa tecnología es la razón por la que mi hijo está involucrado", explica al tiempo que aclara que la tecnología no ha cambiado la música. Es a través del intercambio entre las diferentes agrupaciones y maneras de hacer música como la música evoluciona, no con la tecnología". ?

All you need is Love

Lo que ambos hicieron fue trabajar con las grabaciones originales del grupo que se conservan en Abbey Road y digitalizarlas en el formato 5.1. Luego Giles catalogó cada uno de los sonidos y comenzaron a intercambiar ideas y puntos de vista sobre lo que creían que se debía hacer. "Si yo tenía alguna duda, le preguntaba a él, y me decía trata esto, trata aquello. Tomó dos años hacerlo" , cuenta Giles.

Es así como la versión de Strawberry Fields (" Siempre es mi canción especial", dice sir George) comienza con el demo original de John Lennon y Within you without you suena con la percusión de Tomorrow never knows. .

Este trabajo nació cuando Apple Corps decidió trabajar con Cirque du Soleil en un espectáculo que tiene como protagonista la música de los Beatles y que se inauguró en junio de este año en Las Vegas. Para lograr el objetivo, Apple se acercó a Martin, quien ya estaba de retirada. "Es el último disco en el que estoy trabajando y por eso le estoy poniendo tanto cariño detrás", cuenta. A pesar de que Love fue estrenada en Las Vegas hace unos meses, los estudios de Abbey Road -con hombres de seguridad traídos desde Inglaterra- se aseguraron de que no se filtrara nada de su contenido. Para eso no sólo no permitieron la entrada de ningún elemento diferente a un lapicero, sino que hicieron firmar una cláusula de confidencialidad en la que no se podría revelar nada sobre este trabajo hasta esta semana. Argucias de la industria contra la piratería.

"Todos los sonidos que están en el disco es Beatles", explica Giles ante la pregunta sobre el origen de ese sitar, esas tamboras y esas guitarras que se oyen perfectamente en el disco. "Todo estaba en los discos originales de Los Beatles. Excepto lo que mi padre hizo con 'While my guitar gentil weeps' y tres efectos de sonido: unos cantos de pájaro al comienzo, unos aplausos y una sirena", explica Giles, que siente mucha más admiración por los Beatles después de este trabajo. "Los sonidos que hacían eran grandiosos".

Las preguntas que se refieren a Love el padre se las cede cortésmente al hijo, como si se tratara de una ceremonia de traspaso de poderes. "¿Tienes alguna influencia en tu disco?", pregunta el padre a Giles después de oír la misma pregunta. "La influencia fueron los Beatles," contesta sonriendo. El padre comenzó grabando cuando el estereo no existía, luego fue testigo de toda la evolución de la tecnología en la música y su hijo será su extensión en el mundo de la era digital.

Cuenta que todos se conmovieron cuando se estrenó el show del Cirque du Soleil y el público no paró de aplaudir por un largo tiempo. Y es que la idea de este disco era acercar a los Beatles a las nuevas generaciones para que oigan estas canciones (que no son los grandes éxitos sino las que mejor sonido tenían, según explican padre e hijo) como si las interpretaran hoy. Y lo lograron. Antes de terminar la rueda de prensa, cuando sir George ya empezaba a preguntar cuándo terminarían las preguntas, los dos reconocieron qué aprendieron del otro durante esta época. El hijo: "Lo increíblemente económico que era mi padre en las canciones, y en las visiones que tenía". El padre dice que su hijo es brillante, pero reconoce que en estos tiempos de los computadores las cosas son más fáciles. Ambos se paran, y Giles, con sus tenis Converse blancos y su pinta desarreglada, sigue al impecable sir George Martin que se pierde detrás de una puerta. "Creo que he tenido suerte", es la última frase de sir George Martin. Una frase que queda en la cabeza de quienes tuvieron, como SEMANA, la suerte de escucharlo.
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