Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1988/08/29 00:00

DIVINA TENTACION

Un filme de Martin Scorsese, en el que Jesús hace el amor con la Magdalena, crea una agria controversia en los EE.UU.

DIVINA TENTACION

En una de las escenas finales de la película "La última tentación de Cristo", éste, alucinado por el dolor y la soledad, tiene una visión sorpresiva, en la cual se mira a sí mismo haciendo el amor con María Magdalena y poniendo a prueba su divinidad. Pero, resiste la tentación, rechaza lo que está imaginando y vence su propia naturaleza. Cristo, musculoso y fuerte, morirá para cumplir con su destino.
Cuando filmaba esta película, aplazada en numerosas ocasiones porque pocos productores estaban interesados en el tema, el director Martin Scorsese no alcanzó a anticipar el dolor de cabeza que le vendría porque ahora, cuando la película no se ha estrenado y faltan algunos cortes en la edición, esa escena erótica y otras alusiones al lado humano de Jesús han despertado una de las más escandalosas y rabiosas polémicas entre sectores religiosos norteamericanos que la califican como blasfemia. Han pedido a los estudios Universal que no la exhiban porque se expone a un boicoteo a escala nacional e internacional. Hasta ofrecen comprarla y destruirla. Para curarse en salud, tanto la Universal como Scorsese organizaron durante las dos últimas semanas en Los Angeles y Nueva York, exhibiciones privadas para grupos religiosos y teológicos de distintas creencias. Con una duración de dos horas y media, aún inacabada y protagonizada por Willem Dafoe como Cristo (el actor aparecía en Platoon con una horrible cicatriz que le atravesaba el rostro), Bárbara Hershey como María Magdalena y Harvey Keitel, el actor favorito de Scorsese como Judas Iscariote, la película ha sido programada para septiembre. Posiblemente se incluya en el Festival de Cine de Nueva York, pero las agrias discusiones que siguen ocupando espacio en periódicos, revistas programas de radio y televisión, pueden alterar ese calendario.
Martin Scorsese no es ajeno a esta clase de polémicas. Películas suyas, como Taxi Driver y "Después de las horas", despertaron la ira de algunos grupos de espectadores. Especialmente la primera, en la cual Robert de Niro interpretaba al ex combatiente de Vietnam quien, a sangre y fuego quiere limpiar Nueva York de prostitutas y chulos. Pero este enfrentamiento con líderes religiosos parece haberlo tomado por sorpresa. La humanización de Cristo es lo que más ha fastidiado a algunos. El que se le adjudique la posibilidad de realizar actos cotidianos, como hacerle el amor a una hermosa mujer o dejarse tentar del demonio parece superar la paciencia de muchos. Siempre que Cristo ha sido mostrado así, a ras del suelo, desde una perspectiva más doméstica, la polémica ha estallado: en 1961 muchos protestaron por "Rey de Reyes", con un Jeffrey Hunter de ojos azules y apariencia de seductor; en 1973 con "Jesucristo-Superestrella", versión de la ópera rock, muchos judíos se sintieron ofendidos y protestaron porque la película daba a entender que ellos, colectivamente, seguían siendo culpables de la muerte de Cristo; tres años después el escándalo estalló con "Jesús de Nazareth", de Franco Zefirelli, porque el director afirmó que su personaje era un hombre ordinario, amable, delicado y frágil, lo que desató la ira de grupos evangélicos quienes amenazaron con boicotear los productos que se anunciaran en las emisiones de televisión (fue presentada por la NBC en dos tandas de seis horas y contó con la asesoria teológica del Vaticano y el Arzobispo de Canterbury); y finalmente la que hasta ahora era la versión más perseguida, Monty Python's Life of Brian en la que Cristo aparece como activista del Frente de Liberación de Judea, con el nombre de Brian. Los católicos la condenaron y los luteranos la llamaron blasfema.
Pero, la polémica con "La última tentación de Cristo", basada en la novela homónima de Nikos Kazantzakis -quien también tuvo problemas cuando el libro apareció-, parece haber rebasado todos los límites de la mesura. Bill Brigt, presidente de la Campus Crusade for Christ dijo textualmente: "Si en estos momentos tuviera esa película en mis manos, llamaría a todos los líderes cristianos del mundo y juntos haríamos una hoguera con ella. Por eso queremos comprarla, para destruírla". Los estudios Universal, distribuidores de la película, respondieron en una carta abierta a Bright en la cual, invocando las libertades concedidas por la Constitución norteamericana a los ciudadanos para que vean y lean lo que quieran, le dicen que esas libertades no tienen precio, no están a la venta. Con esto, el debate trasciende ya el terreno religioso para convertirse en una confrontación ideológica en la cual, la libertad de expresión, una de las obsesiones de todo ciudadano de Estados Unidos, está comprometida.
Otro de los líderes religiosos que ha tomado la película como una ofensa personal es el reverendo Donald Wildmon, un predicador fundamentalista de Tupelo, Missouri, quien a pesar de no haber visto la película ni aceptado las invitaciones a los ensayos privados, encabeza un boicoteo nacional e internacional contra su exhibición. Las reacciones de otros religiosos han sido interesantes y variadas. El reverendo Paul Moore obispo episcopal de Nueva York afirmó que Cristo aparece completo en su doble naturaleza de hombre y Dios, y es tratado con respeto.
Mientras tanto, el reverendo William Fore, director de comunicaciones del Consejo Nacional de Iglesias, aunque encontró la película un poco presuntuosa y pomposa, admitió que teológicamente está correcta y no rechazó la escena de amor porque comprueba, una vez más, que la divinidad de Cristo depende de un acto de voluntad -cuando rechaza la tentacióny agregó: "Es una verguenza que algunos cristianos se sientan tan inseguros de su fe que no puedan entender cómo otras personas miren las cosas de otra manera". Otro religioso, el reverendo Robert Maddox, un ministro bautista y director ejecutivo de una curiosa organización llamada "Americanos unidos por la separación de la Iglesia y el Estado", confesó que si él hubiera sido el director, algunas escenas serian diferentes y admitió también, que la película lo impresionó porque expresa la fuerza de Cristo como hombre y como Dios. Una fuerza que sigue muy vigente, la fuerza que le hizo pagar con su vida, sus convicciones. El obispo Paul Moore expresó que "Cristo es presentado como un personaje musculoso, fuerte, que suda, sangra, sufre, tiene dudas y que fue tentado, como aparece en la Biblia. Creo que el público se identificará muy bien con ese Cristo que tiene dudas, que vacila, que tiene tentaciones pero sabe vencerlas. Y la escena que conmoverá a todos será esa donde en medio de su delirio en la cruz, hace el amor a la Magdalena". Es más, el obispo afirmó que recomendaría la película a sus feligreses.
En un acto inusual por tratarse de una película, el periódico Usa Today dedicó su editorial del lunes de la semana pasada a esta polémica, destacando cómo ninguno de los que la atacan, la ha visto. Eso, a pesar de las invitaciones cursadas y provocando una curiosidad que convertirá a la película en un rotundo éxito. Para el periódico, todas las creencias religiosas caben en Estados Unidos y muchos llegaron a ese país, precisamente para poder practicar libremente sus ideas. La campaña de algunos dirigentes está socavando esas libertades, quieren imponer a la gente -dice el editorial- lo que ellos quieren que los demás piensen, lean y miren, y eso no es justo: "La gente puede juzgar por ella misma, sin necesidad de censores".

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