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| 1/28/2016 11:23:00 AM

Los demonios de Janis Joplin

Este jueves se estrena 'Janis: la mujer detrás de la leyenda', un documental construido con material de archivo inédito que revela las tristezas de una de las más grandes estrellas del rock.

En todos estos años Janis Joplin había sido protagonista de un documental, Janis (1974), dirigido por Howard Alk y Seaton Findlay, que presenta la vida y la música de Joplin a través de entrevistas, videos caseros, fotografías y conciertos, como el festival de Woodstock en 1969. Con ello se le rindió homenaje prontamente, pocos años después de su muerte, a la primera cantautora en abrir el camino de las mujeres en el rock y en desafiar los estándares de apariencia y performance femeninos en la industria musical.

En 2007 Amy Berg, directora de otros documentales como Deliver Us From Evil y West of Memphis, empezó el proceso de investigación para hacer un segundo documental sobre la vida de Joplin, Janis: Little Girl Blue (La mujer detrás de la leyenda, en español), que le tomó ocho años y un millón y medio de dólares. Según Berg el legado musical, y sobre todo el impacto generacional de la figura de Joplin, su peso simbólico y su trascendencia, no han muerto todavía. “Su existencia le dio la valentía a otras artistas para hacer lo que querían hacer. En los años 60, de las mujeres se esperaba que fueran madres, y secretarias. Janis quiso más”, le dijo a la revista Rolling Stone.

El título viene de una canción clásica, Little Girl Blue, escrita y compuesta por Lorenz Hart y Richard Rodgers en 1935, que interpretaron Janis –adaptando para sí la letra estándar–, Nina Simone, Ella Fitzgerald y otras voces de la música negra y del jazz que influyeron en la carrera de Joplin. Esa canción, ese título, apela así a la tradición musical de la que partió Joplin, para luego lograr un estilo propio, pero también, y temáticamente, a la línea conductora del documental, que intenta explicar su muerte prematura mediante rasgos biográficos precisos que pudieron conducir a las angustias y frustraciones de una artista triste.

Berg logra mostrar y sustentar esa tesis haciendo hablar a Janis Joplin a través de cartas, hasta entonces bien guardadas de la luz pública en un archivo privado, escritas a su familia y a sus amores. “Es muy retador crear un documental de una persona que ya no puede hablar de sus historias”, le dijo Berg a la Revista Arcadia. “Yo fui afortunada en este caso porque tuve acceso a sus documentos personales. Encontré un camino para incorporar su voz al material de archivo y contar una historia más completa”.

Para la lectura en voz alta contrató a Charlyn Marie Marshall, más conocida como Cat Power, por el parecido que sintió que tenía su voz hablada a la de Joplin y porque, según Berg, lograba con su lectura acercarse a la dulzura y vulnerabilidad de las cartas. Power encontró algo más: “Ser sureña, andar con un montón de hombres y sentir que era la única mujer en la escena del rock: así fue para mí en los 90, de gira por el mundo, sola con una guitarra, durante todos esos años. Yo me di cuenta de que me miraban de esa manera. No puedo imaginar la presión social que sintió Janis”.

Las cartas revelan a una mujer ansiosa por conseguir la aprobación de otros, especialmente de sus padres conservadores, que no vieron en la vocación de Joplin una causa justa para dedicar toda una vida en ello. La ambición, le escribe a su madre en una de las cartas, es el deseo de ser amada por otros. Los demonios en Little Girl Blue no vienen solo de la fama, vienen de adentro.

En el proceso, Berg encontró a Alex Gibney, cuyo aporte fílmico incluye varias películas de ensayos y del proceso artístico que se ensamblaron a la historia más biográfica que musical de Joplin.

El material de archivo se compone también de entrevistas en programas de televisión, que la muestran reflexiva sobre su propio trabajo musical y sobre la necesaria y recíproca conexión con la audiencia, y de registros de sus primeros pasos en San Francisco, la ciudad donde pudo surgir y ser tomada en serio como artista, pero también la cuna de sus primeros fracasos amorosos y de su acercamiento a la heroína. Aquel hábito intermitente la llevaría a un estado decadente que se evidencia en uno de sus últimos conciertos, su presentación en Woodstock, que paradójicamente, al final de sus días, empeoró por el alcohol, ya no tanto por la droga.

Otras obras, sobre todo literarias, han tratado de ahondar en el análisis del legado musical y la influencia estilística de Joplin. Pero Berg, como afirma una reseña en The Hollywood Reporter, cubre lo básico: la afinidad de Joplin con el blues, su deseo de llegar a parecerse vocalmente a Billie Holiday, su admiración por Odetta, Bessie Smith, Aretha Franklin, Bob Dylan; la formación de su propio estilo, del aullido ronco y carrasposo que la caracteriza, de su forma de conectar con el público, su energía y sus gestos en escena, la fuerza de sus momentos a capella, su ascenso en el Festival de pop de Monterey en 1967, con Big Brother & the Holding Company, su consolidación y madurez artística con Kozmic Blues Band.

Parece más o menos claro que Berg quiso explorar la psique de Joplin, aprovechar el material de archivo al que tuvo acceso no para enfatizar en su ascenso sino en su fragilidad; una fragilidad que, sin embargo, se refleja directamente en sus letras, en su música, en su interpretación. Un tono melancólico recorre y transmite el documental, porque la historia parte desde el pasado remoto del contexto sureño en el que Joplin no encajaba, y en el que fue maltratada por su apariencia física y su irreverencia, para llegar a los amores que la hirieron y a los que intentaron sanarla: todos descritos en las cartas con un estilo escueto, pero con las palabras nostálgicas y la añoranza de alguien que siempre pierde algo querido y se encuentra a sí misma como la razón de esa pérdida.

En el proceso de investigación, casi al año y medio de búsqueda, Berg encontró a David Niehaus, quien conoció y se enamoró de Joplin en Brasil, poco antes de su muerte. Con ello Berg halló también la clausura perfecta, no sólo cronológica, para el documental: una carta de amor que esperaba a Joplin en el escritorio de su hotel la noche en que murió, y la duda sobre si recibió y leyó la carta, sobre si eso acaso hubiera cambiado el desenlace de esa noche trágica.

Vea el tráiler:

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