Viernes, 2 de diciembre de 2016

| 2015/08/15 22:00

Restitución de tierras: el documental

Por primera vez la restitución llega al cine con un documental. La realizadora Patricia Ayala acompaña a unos desplazados de Bolívar que luchan por regresar a su terruño.

El éxodo en Las Palmas, corregimiento de San Jacinto (Bolívar), empezó en 1997 cuando la violencia paramilitar cobró los primeros muertos; dos años más tarde, luego del asesinato de cuatro habitantes en la plaza pública, el pueblo se desplazó casi por completo.

Un  asunto  de tierras iba a ser la película de una comunidad –Las Palmas, corregimiento de San Jacinto, Bolívar–. La misma que, después de 16 años de haberse desplazado por temor a la guerrilla y los paramilitares, le solicita al gobierno la restitución de sus tierras.  La que luego de un tiempo –en promedio un año, como calculó el entonces ministro de Agricultura Juan Camilo Restrepo– regresa a su pueblo: un caserío ocupado por otros campesinos y empresarios, casi en ruinas, sin agua ni energía. Pero al fin y al cabo su pueblo.

Esa era la historia que tenía en mente la directora Patricia Ayala cuando su propuesta concursó y ganó en el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico. Pero la historia que sucede en realidad,  registrada en el documental que se presentará a partir del 27 de agosto, es otra. Es la de una comunidad que durante un año tiene que pasearse por oficinas firmando papeles, reuniéndose con funcionarios, esperando; repitiendo la historia de cómo la violencia, que no era natural de sus tierras, los sacó el 27 de septiembre de 1999 cuando los paramilitares mataron a cuatro campesinos en la plaza principal, y lanzaron la amenaza de “poner a bailar al resto del pueblo a punta de plomo” en las fiestas de diciembre. La espera se prolonga el año en que es filmado el documental. Y hoy, dos años después, continúa.

Un asunto de tierras es una denuncia silenciosa, lenta, como el papeleo y los procesos a los que se tienen que someter los campesinos. “Si tener la tierra es tenerlo todo, entonces perder la tierra es perderlo todo”, se escucha al comienzo de la película en la voz de Patricia Ayala. Luego se escucha que en Colombia las cuentas del despojo suman 6 millones de hectáreas y que esas tierras son equivalentes a la extensión de Suiza.

La historia de  Un asunto de tierras comienza en 2010, cuando en su discurso de posesión el presidente Juan Manuel Santos habla de las víctimas como un tema esencial para su gobierno. “Cuando habló de restitución de tierras me pareció la cosa más extraña del mundo. ¿No se supone que sería la continuación de Uribe? Es doloroso decirlo pero me generó una profunda desconfianza”, dice Ayala.

En mayo de 2011 comenzaron las grabaciones. Primero acompañaron la aprobación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras en el Congreso. Luego se acercaron a la comunidad de Las Palmas, a los líderes de los casi 400 desplazados que desde hace 19 años empezaron a llegar a Bogotá –a la localidad de Suba– y hoy siguen ahí…esperando. En este caso, falló en sus cálculos Restrepo cuando aseguró que el proceso de restitución de tierras, que tomaba hasta diez años en otros países, en Colombia podría resolverse en un año gracias a la ley.

El estudiante de administración pública Ricardo Reyes Caro es uno de los personajes principales del documental: un líder de Las Palmas que salió en 1997 del pueblo “después de la muerte de Albertico Castillo”, un carnicero que un día de carnaval fue asesinado en la plaza pública. “Yo era un pelao, tenía como 14 años. Me llené de pánico y me fui”, dice. Solo él y unos pocos se han atrevido a liderar este proceso porque “nadie se quería meter en eso, tenían miedo”.

¿Estaba desfasado el exministro Restrepo cuando estableció el plazo de un año? Ricardo Sabogal, director de la Unidad de Restitución de Tierras, responde que no. Dice que existen algunos casos (por ejemplo, en Córdoba) en los que se ha cumplido ese término pero aclara que hay realidades más complejas, como la de Las Palmas (ubicado en el corazón de los Montes de María, un corredor estratégico de salida al mar) que han dilatado los procesos. Según la unidad, hoy se están atendiendo 139 reclamaciones de la comunidad de Las Palmas.

La meta de este gobierno es entregar 6 millones de hectáreas que se calculan fueron despojadas violentamente. Pero el senador Armando Benedetti dijo en abril pasado que se necesitarían 500 años para cumplir esa meta a este ritmo.

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