Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2007/04/14 00:00

Doris Tate

En octubre, el Turbine Hall de la Galería Tate Modern de Londres será intervenido por la artista bogotana Doris Salcedo. Un reconocimiento más a la artista más importante de Colombia en la actualidad.

Intervención de Salcedo en White Cube de Londres. Arriba, en la bienal de Estambul

La presencia de la obra de Doris Salcedo (1958) en los grandes escenarios del arte no es algo nuevo. El encargo que le ha hecho la Galería Tate Modern de Londres, el museo de arte contemporáneo más importante del mundo, para que intervenga el espacio del Turbine Hall, ratifica nuevamente la importancia de su trabajo. Su obra ya ha estado presente en las bienales de mayor tradición artística como Venecia y Sao Paulo; en Documenta de Kassel, Alemania, evento que sólo se realiza cada cinco años; y en las colecciones permanentes de museos como el Museo de Arte Moderno (MoMa) de Nueva York y la propia Tate, que le encomendó esta labor dentro del programa Unilever Series, que cada año convoca a algún artista para que intervenga este espacio de un poco más de 3.400 metros cuadrados. Sólo siete artistas antes que ella (todos europeos norteamericanos), habían sido elegidos para esto y ella es la primera latinoamericana en hacerlo.

Es un reconocimiento más a un trabajo silencioso, alejado del protagonismo en los medios de comunicación e indiferente a reconocimientos públicos. "Lo que desarrolla un artista como Doris Salcedo es tan hondo, que precisamente una de sus sabias decisiones ha sido permanecer replegada del mundo del éxito, de los medios y de la fama", señala la crítica de arte e investigadora María Iovino. En su concepto, esta es una exposición significativa para el mundo del arte, del espíritu y del intelecto porque Doris Salcedo es una artista verdadera y de gran profundidad en un momento en el que pulula y fascina la falsificación. "La intelectualidad en este tiempo ha seguido el ejemplo de la apariencia siliconada -se corresponde exactamente con ella- y por lo mismo, es muy poco lo que se salva en este tremendo e imparable simulacro intelectual", agrega Iovino.

Salcedo estudió artes plásticas en la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá, hizo un máster de escultura en la Universidad de Nueva York, y su trabajo se comenzó a ver en Colombia en la segunda mitad de los años 80. La violencia en todos sus sentidos, los testimonios de familiares de personas desaparecidas, la toma del Palacio de Justicia, el dolor de las víctimas permanentes de la guerra, fueron el principal motor de un trabajo escultórico que por esos años y también en los 90 tuvo como soportes sillas, puertas, camas y armarios rellenos de concreto, inhabilitados para cualquier uso. En la Biblioteca Luis Ángel Arango es posible ver una obra de 1990, Sin título, que consiste en varias camisas blancas, perfectamente dobladas, dispuestas unas sobre otras, atravesadas por una varilla metálica. Familiares de desaparecidos suelen lavar, planchar y doblar las prendas de las personas que esperan, en un acto íntimo de esperanza y dolor.

Salcedo se toma mucho tiempo en concebir una obra y se sabe que en el proyecto de Tate Modern viene trabajando desde hace más de un año. No será la primera vez que lo haga en este tipo de espacios. En la bienal de Estambul dispuso 1.550 sillas, unas sobre otras, en un lote vacío en medio de dos edificios. En la pasada Trienal de Turín intervino el Castello di Rivoli, una edificación del siglo XVIII. También trabajó directamente en el espacio de la Galería londinense White Cube a través de alambres incrustados en las paredes. En 2002, cuando se celebraba un aniversario más de la toma del Palacio de Justicia, descolgó desde el techo de la edificación varias sillas que llamaron la atención de los transeúntes indiferentes a conmemorar este tipo de fechas.

En octubre su trabajo se verá en uno de los escenarios más importantes del arte. Originalmente la Tate Gallery albergó pintura y escultura británica del siglo XIX y luego, también, arte mundial del siglo XX. Hoy existen cuatro galerías Tate: Tate Britain, Tate Liverpool, Tate St. Ives y Tate Modern. Este último fue abierto al público hace siete años en las instalaciones de un planta eléctrica abandonada y alberga una importante colección de arte del siglo XX, con obras de Picasso, Matisse, Duchamp, Beuys, Rothko, Dalí, Giacometti, Pollock, y muchos otros. Actualmente, en el Turbine Hall, está la obra del artista alemán Carsten Höller. El turno ahora es para la colombiana que sigue sin acceder a la prensa, intacta a lo que siempre ha manifestado: lo importante no es la figura del artista, sino su obra.

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