Jueves, 19 de enero de 2017

| 1982/08/02 00:00

DOS CARAS DE LA MONEDA

"Farsa y liconcia de la Reina Castiza" de Ramón del Valle inicián llevada a las tablas por el Teato Libre de Bogotá

DOS CARAS DE LA MONEDA

"Farsa y licencia de la Reina Castiza" de don Ramón del Valle-inicián, es la obra que el Teatro Libre de Bogotá ha montado recientemente.
¿Farsa, burlesca o esperpento? Probablemente es justo atribuirla a la época de "esperpentización" anterior a "Luces de Bohemia". Se pueden encontrar en ella todos los elementos cómico-burlescos, de humor y de sátira, rasgos esenciales del esperpento valleinclaniano.
Los personajes son, en conjunto, seres que exceden las normas ordinarias, o por lo menos algo particular. Particulares o extraordinarios no por lo que representan, sino por la interpretación y la visión que de ellos nos muestra el autor.
No queda la menor duda sobre el poder de observación crítica del artista con relación a todo su mundo. También es cierta, y se nota en esta obra, la profunda irritación que le causaban todas las situaciones hipócritas de su sociedad, situaciones que parecen perpetuarse en la historia de todos los siglos. Eso es probablemente lo que hace la vigencia y la actualidad de un clásico en nuestros días.
Podrían verse, además, y con un poco de malicia, en todos los personajes y en las situaciones de la obra escogida por el TLB, algunas similitudes con nuestro estado político actual, con el absurdo e incoherente comportamiento de las personas de los diferentes grupos sociales de las relaciones interpersonales en general.
Es posible comparar esta obra de del Valle-inicián, así como muchas otras del mismo autor, con una moneda. Sobre el lado que se muestra aparece un contenido aparentemente claro: una burla y una caricatura de su época, los comentarios sarcásticos sobre un tema tan sagrado como el honor (que en estos días se puede llamar "machismo") y las terribles consecuencias que su pérdida podría conllevar. Por el otro lado, y es tarea de cada uno voltear la moneda, existe otro conte nido aun más cargado de intención: la crítica amarga. Surgen, entonces, las faltas más graves de un mundo que no siempre es lo que aparenta. Así, pues, como toda obra, se presta a que su moralidad se ubique y se aplique a los más variados temas y situaciones. Por esto se aconseja ver esta representación del TLB, no importa cuáles sean los intereses o inquietudes: la política nacional, la economía, el chisme, la superstición, el arte o el sexo. Sólo se piden dos condiciones: deseo de diversión y capacidad para burlarse con autencidad de sí mismo y del mundo en el que se vive. Además asistir a la obra ofrece los más variados temas de conversación. La escenografía fue realizada con paneles de Roda; los músicos que colaboran, a veces se "engloban", dando así, unos efectos retardados: los cambios de escenario recuerdan un poco las viejas películas de Buster Keaton, no sólo por el efecto de aceleración que tratan de dar, sino también por los pequeños errores, no previstos en el guión, que cometen los encargados de esta labor, la "Coquetería" de las jóvenes Natasha Osorio y Gladys Tami, es tan exagerada y artificial que parecen .. Quizá todos estos actos burlescos de una farsa de "back ground", improvisada e involuntaria, recuerden un poco la "Commedia dell'Arte" de Goldoni, el maestro del teatro burlesco.

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