Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2010/07/31 00:00

Dos hermanos

La nueva película de Daniel Burman no está a la altura de 'El abrazo partido' o 'Derecho de familia', pero es de lo menos malo que se encuentra hoy en cartelera.

Gasalla y Graciela Borges se preparan para interpretar a los dos hermanos que le dan el título al largometraje.

Título original: Dos hermanos
Año de estreno: 2010
Género: Comedia
Dirección: Daniel Burman
Guión: Daniel Burman y Diego Dubcovsky basado en la novela de Dubcovsky titulada ‘Villa Laura’
Actores: Antonio Gasalla, Graciela Borges, Elena Lucena, Rita Cortese, Osmar Núñez.

Todos hemos visto alguna película del cineasta argentino Daniel Burman: El abrazo partido (2004), Derecho de familia (2006) y El nido vacío (2008) han sido estrenadas, con éxito, en todos los países en los que se habla español. Y así ha quedado claro que lo que más le preocupa del mundo es lo que sucede dentro de cada familia. En los largometrajes de Burman, trabajos bien escritos, bien interpretados y bien filmados, vivir es superar los miedos de la infancia, reparar los recuerdos que aún nos hacen daño y comprender que la frase “una familia disfuncional” es una redundancia. Todo eso, ese esfuerzo por hacer las paces con la gente con la que se creció, se encuentra de nuevo en la decepcionante Dos hermanos.

El primer hermano al que se hace referencia, de lejos el más interesante de los dos, es Marcos. A los 64 años, después de dedicarle la vida entera a la orfebrería y al cuidado de una madre que acaba de morir, y por culpa de los pésimos negocios familiares, el resignado Marcos se ve obligado a dejar Buenos Aires para irse a vivir en un pequeño balneario uruguayo llamado Villa Laura. Allá, en un refugio junto a aquel río que parece un mar, redescubre sus sensibilidades, participa en una versión de Edipo Rey dirigida por un hombre con el que tiene todo en común y se da cuenta de que su vida no ha sido tan triste como creía.

El segundo hermano del título, una señora acelerada e histriónica que cuando no resulta antipática luce más bien patética, se llama Susana. A los 54 años, tras una vida más o menos exitosa como vendedora de bienes raíces, y una serie de amores frustrados que jamás se permitiría reconocer, la protagónica Susana vive saltando matones. Poco a poco, en los repetidos viajes que hace para ver a Marcos en Villa Laura, se va haciendo a un lado para que los demás también reciban alguna clase de atención, va bajando la guardia hasta reconocer que ya no es tan joven como era y se va enterando de que sí ha tenido un hermano mayor que la ha cuidado de todos los peligros.

La actuación de Graciela Borges como Susana es memorable: su fragilidad pone nervioso a cualquiera. Pero la gran interpretación que Antonio Gasalla hace de Marcos es quizás lo más interesante del relato: cierta paz se va tomando sus gestos escena por escena hasta llenarle la cara de felicidad.

No es suficiente, sin embargo, para convertir a Dos hermanos en una de esas películas que se recomiendan sin reservas. Sí, tiene escenas estupendas. Sí, tiene una resolución que conmueve al más hastiado. Y sí, es de lo más digno que hay hoy en nuestra pobre cartelera. Pero, a diferencia de las anteriores películas de Burman, que desde el principio aclaraban para dónde iban, solo consigue nuestra compasión (solo logra que entendamos por qué tenemos que soportarnos a esos dos personajes aburridos con esas caras tan largas) cuando ya es demasiado tarde.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.