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| 9/2/2017 10:15:00 PM

La ‘Edición Shostakovich’: como anillo al dedo

La colección de 49 discos compactos con obras del compositor ruso, pone en primer plano la vida de un músico que peleó con el poder.

Efectivamente. La aparición de esta Edición Shostakovich que el sello Brilliant Classics ha puesto al mercado, cae como anillo al dedo en los tiempos que corren. Porque de los grandes compositores Dimitri Shostakovich (1906-1975) fue el que peor la pasó con quienes detentan el poder. Para ser sinceros, casi todos los grandes músicos tienen algo que decir al respecto: a Bach los Concejos municipales de las ciudades donde trabajó le criticaban sus obras; Mozart tuvo que soportar un patrón en Salzburgo que por poco lo vuelve loco; a Haydn lo sacaron del coro en Viena por intrigas de la emperatriz María Teresa; Schubert estuvo preso por rebelde; y si Beethoven, por criticar el gobierno, no terminó en la cárcel, fue porque en Viena pensaban que estaba loco.

Por acá pasa lo mismo. En Venezuela Nicolás Maduro, que además de inculto es quisquilloso, la emprendió contra Gustavo Dudamel porque el famoso director se atrevió a criticar el régimen, y como represalia hizo cancelar las giras que este emprendería con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar en Colombia y Estados Unidos. Aquí es lo mismo: ¡ay del que se atreva a poner en tela de juicio las actividades de la ‘maquinaria cultural’!, porque lo proscriben a las tinieblas exteriores.

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El caso de Shostakovich es una verdadera novela. Ya se han escrito varias. Porque era en cierta medida el músico consentido de un régimen que, más o menos, entendía que de los compositores de la era soviética no solo era el mejor, sino que no tenía rivales y su obra había saltado la Cortina de Hierro sin mediar la intervención del sóviet.

Pero la suerte lo traicionó. El 26 de diciembre de 1935 Stalin resolvió asistir al estreno en el Bolshói de Lady Macbeth del distrito Mzensk, la ópera que como había pasado con tanto éxito por los teatros Mali de Leningrado y Nemirovich-Dachenko de Moscú, tenía el honor de llegar al gran templo lírico de la capital rusa. Stalin se horrorizó, no por los crímenes de la historia que para él eran pan de todos los días, sino con la escena de la violación de Katerina Ismailova, la protagonista, porque Shostakovich perdió el pudor y en un gesto de audacia sin precedentes retrató musicalmente la faena de Katerina y Sergei; dicen que Stalin palideció y enfurecido abandonó el palco real; se perdió de ver cómo luego la mujer y su amante asesinaban al suegro y empezaba la tragedia. Como en Venezuela, Shostakovich fue vetado, y si no terminó en Siberia o asesinado en una calle fue porque era muy famoso en el mundo entero.

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Hoy en día hay muchas versiones -audio y video- de la ópera porque, a pesar de Stalin, entró al repertorio. Pero la que dirigió Mstislav Rostropovich con la Sinfónica de Londres y su esposa, Galina Vishnevskaya, como Lady Macbeth no tiene rival, por lo que sea, incluida la amistad y solidaridad del matrimonio con Shostakovich. Es la que trae esta Edición Shostakovich de Brilliant Classics.

Los 49 compactos recogen la casi totalidad de la obra de uno de los más grandes compositores del siglo XX; en realidad faltan la ópera La nariz y otro par de obras. Todo está en versiones magníficas, por ejemplo, las 15 sinfonías bajo la dirección de Rudolf Barshai con la orquesta de la radio de Colonia, y de los cuartetos se encarga el Rubio Quartet. Los 24 preludios y fugas para piano están tocados por Muza Rubackyté, casi a la altura de la Nikolayeva. Por el camino aparecen los nombres del director Evgeny Mravinsky, del violinista David Oistrack, Kiril Kondrashin, Leonid Kogan.

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Hasta el propio compositor toca la parte solista en sus conciertos para piano. A la final, con novelones o no, en estas casi 50 horas de música solo prevalece la certeza de la obra de un verdadero genio.

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