Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/10/29 00:00

El adiós a un Nobel

La muerte del Premio Nobel del Literatura Camilo José Cela, autor de grandes libros como La Colmena y La Familia de Pascual Duarte, se constituye en la desaparición de uno de los grandes escritores de la lengua española de los últimos 100 años.

El adiós a un Nobel

Pasó mucho tiempo antes de que Camilo José Cela se diera cuenta de lo que realmente quería. Antes de graduarse como bachiller fue expulsado de cuatro colegios. Luego ingresó a la Universidad Complutense de Madrid para estudiar medicina pero al poco tiempo se retiró. Lo mismo sucedió con la carrera de filosofía que inició después aunque dejándola a un lado más rápido de lo que él pensaba. "A esa etapa de mi vida sólo agradezco el hecho de haber podido conocer a Pedro Salinas, profesor de literatura que me llevó de la mano hacia los más excelsos autores", confesó pocos años antes de morir. "Yo tuve una niñez dorada. De pequeño era tan feliz que cuando las visitas me preguntaban qué quería ser de mayor, me echaba a llorar porque no quería ser nada, ni siquiera deseaba ser mayor. Me hubiera apuntado a ser niño siempre".

El prestigio literario que fue alcanzando especialmente después de la publicación en 1942 de su novela ‘La familia de Pascual Duarte’, también estuvo acompañado de muchas críticas por su comportamiento público y sus modales que muchas veces fueron tildados de "incorrectos". No perdía oportunidad para soltar algún chiste o un comentario escatológico que contrastaba con la cultura que lo hizo acreedor del Premio Nobel de Literatura en 1989.

Sus defensores alegaban, por su parte, que esa parte de la personalidad de Cela era lo mejor que él tenía, por su carácter popular, y por no tener ningún interés en guardar distancia por su condición de hombre de letras. De allí que gustaran tanto poemas como ‘La insólita y gloriosa hazaña de Cipote de Archidona’: "Claro cipote, cuya frente altiva cubre de nubes tan /tupido velo que nos hace creer que en ella el cielo y en/ sus cojones su razón estriba. En ti mostró su boca/ vengativa el gran león, forzado de su celo, y en ti de/ voluntad empieza el vuelo del goterón de leche en/ lavativa/. Hoy proclama la gloria de Archidona que anegas con tus/ huevos a su gente por tu fluidora pija perseguida./ Hoy el mundo en tu justo honor pregona que salvo/ incordio, chancro o accidente, no hay pija cual tu pija en/ esta vida".

Sus detractores también lo acusaron de plagio tras publicarse su obra ‘La cruz de San Andrés’ y también lo criticaron mucho cuando contrajo su segundo matrimonio con la periodista española Marina Castaño, 40 años menor que él. Tanto que su único hijo, Camilo José, se distanció totalmente de su padre. Pero nada de eso le ha restado importancia a su gran legado literario que, según los expertos, alcanzó su máximo punto con la aparición de ‘La colmena’, en 1951, no sin antes superar muchas dificultades que lo llevaron, incluso, a publicarla primero en Buenos Aires.

Durante los últimos 10 años de su vida recibió todos los galardones posibles. Como si el Nobel hubiera sido poco, obtuvo el Premio Cervantes, el Premio Planeta, el Premio Nacional de Literatura y el Príncipe de Asturias. También recibió un gran reconocimiento que le llenó de orgullo: Marqués de Iria Flavia, lugar en donde nació el 11 de mayo de 1916 y donde fueron enterrados sus restos, tras 85 años de vida entregada casi que completamente a la literatura. El mundo está de luto pero su obra perdurará a través de los siglos: "Nunca se llega tarde a/ ningún sitio, jamás se nace/ ni se muere cinco minutos/ antes, y todos los puertos/ son seguros tan pronto como/ se rinde en ellos la más/ azarosa y difícil singladura".

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