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| 5/12/2003 12:00:00 AM

El año Matrix

'Matrix recargado', la película más esperada del año, es un impresionante derroche de tecnología, efectos visuales e imaginación. La cinta llega a Colombia el 22 de mayo.

En 1999 los hermanos Andy y Larry Wachowski sorprendieron al mundo con una película escrita y dirigida por ellos llamada Matrix. La cinta, ambientada en un futuro oscuro, mostraba la lucha de los humanos por liberarse de la opresión de las máquinas. A la cabeza de esta lucha se encontraba Neo (Keanu Reeves), quien era el elegido para salvar a la raza. La película se convirtió en objeto de culto y recaudó millones de dólares en todo el mundo. Además Matrix logró revivir un género que se creía olvidado: la ciencia ficción. Gracias a esto los Wachowski pudieron financiar una continuación. De hecho, ellos siempre habían imaginado Matrix como una trilogía que les permitiera crear un mundo completo y explorar la mitología que se insinuaba en la primera película. Así nacieron Matrix recargado, que se estrenará el 22 de mayo en Colombia, y Matrix: revoluciones, prevista para diciembre. Por eso los medios de comunicación especializados en cine han bautizado a 2003 como "el año Matrix". Uno de los grandes aciertos de esta trilogía es la manera impecable como logra fusionar todas sus influencias. Por un lado está la estética de la animación japonesa estilo animé, propia de películas como Akira y Ghost in the shell. También están presentes los cómics de Geof Darrow y las obras literarias de William Gibson, Philip K. Dick y Lewis Carroll. Por supuesto, Matrix también tiene influencias del cine como Alien, 2001: odisea del espacio y Blade runner. Esta mezcla tiene como resultado una ambientación que va de lo gótico a lo budista y de lo oriental a lo épico. Obviamente, no faltan persecuciones en autos y muchas, pero muchas, armas de fuego. Además de esta singular estética lo que más llama la atención sobre Matrix es su trasfondo filosófico. La historia explora los temas de la alienación tecnológica, el libre albedrío y el precio del conocimiento. Esta síntesis entre filosofía y tecnología ha inspirado varios libros, entre ellos La filosofía de Matrix, de William Irwin; Explorando Matrix: visiones del cyber presente, de Karen Haber, y La pastilla roja: ciencia, filosofía y religión en Matrix, de Glenn Yeffeth. Estos textos muestran cómo en Matrix se ven reflejados temas tan variados como la comunicación mediada por computadoras, la religión, el gnosticismo y el pensamiento taoísta. En últimas, aparte de la espectacularidad técnica, la trilogía es una reflexión profunda sobre la realidad y el engaño de los sentidos. Pero lo que hace a esta trilogía tan fascinante es el misterio que la rodea. Matrix es un enorme interrogante sin respuesta aparente. La fortaleza de las películas no está en lo que muestran sino en las preguntas que le generan al espectador. Joel Silver, productor de la trilogía, dice: "Los directores han concebido una historia de proporciones épicas que, contada de una manera visionaria, ha revolucionado la industria del entretenimiento y creado películas de acción para personas pensantes". El segundo capítulo empieza justo donde había terminado Matrix. Se ve cómo Neo continúa la sorprendente travesía que comenzó cuando eligió tomar la píldora roja. Sin embargo, a medida que sus poderes aumentan, su misión es más compleja: Neo debe rescatar a El Fabricante de Llaves, el único capaz de descifrar las claves del programa que manejan las computadoras. Por otro lado, Morfeo y Trinity deben proteger a Zion, la última región habitada por seres humanos, de la destrucción que causa el ejército de máquinas. Hacer esta historia supuso una enorme cantidad de problemas técnicos, a tal punto que la filmación de las dos películas tardó casi cuatro años. Los actores debieron aprender a pelear kung fu. Para las escenas de combate pasaron cuatro meses bajo las órdenes del maestro de artes marciales Yuen Wo Ping y le dedicaron por lo menos siete horas diarias a su entrenamiento. Para el personaje de Trinity la actriz Carrie-Anne Moss debió aprender un movimiento que llamaron la patada escorpión y tuvo que entrenar seis meses para filmar una secuencia que dura menos de un minuto. De igual forma, Laurence Fishburne debió aprender a luchar con una espada samurai. Pero el mayor problema que enfrentaron fueron los efectos especiales. La idea de los directores era superar los aportes innovadores de su antecesora. El proceso comenzó en marzo de 2000 y terminó a principios de este año y su costó superó los 100 millones de dólares. Un gran obstáculo era desarrollar la acción en una realidad que no existía. En otras palabras, realizar las secuencias de acción exigía usar una tecnología completamente nueva. Los expertos crearon entonces una técnica llamada 'tiempo bala', que pretende representar la acción al estilo de las películas animadas japonesas. El 'tiempo bala' implicó la creación de imágenes virtuales y tridimensionales con la ayuda de cámaras y poderosas computadoras. Esta tecnología ayudó a lograr planos que no podían realizarse en la vida real. El equipo de efectos visuales especiales creó algo que podría llamarse 'cine virtual'. Este esfuerzo quedó plasmado en la escena más espectacular de Matrix recargado. La vertiginosa persecución de 14 minutos en una autopista incluye espectaculares colisiones automovilísticas, una lucha a muerte en un Cadillac que viaja a toda velocidad, una batalla de kung fu sobre el techo de un enorme camión en movimiento y a dos personajes volando sobre una motocicleta. Para lograr esta toma se necesitó un año de planeación y la participación de todos los ingenieros que trabajaron en la película. Pero la tecnología no era suficiente para rodar esta escena. Los directores necesitaban una autopista real. Por meses los hermanos Wachowski buscaron una autopista donde pudieran filmar pero nunca la encontraron. Así que tomaron una decisión bastante arriesgada: tenían que construir su propia autopista de más de tres kilómetros de largo. La sola construcción en una antigua base militar en California tardó tres meses y costó 4,5 millones de dólares. Además la General Motors donó 300 carros que fueron destruidos. Los medios ya comparan esta escena con la famosa carrera de caballos de la película Ben Hur, una de las secuencias más famosas en la historia del cine. Hay muchas otras igual de espectaculares. Por ejemplo, la batalla en ciudad de Zion, una vasta metrópolis ubicada en el centro de la tierra. O una secuencia de 17 minutos (una batalla entre Neo y cientos de agentes) que costó 10 millones de dólares. También el equipo debió viajar a Australia y México para filmar algunas escenas. En total se calcula que el costo de la producción será de 300 millones de dólares. Sin embargo, a pesar de lo arriesgado del proyecto, el éxito parece estar asegurado. Por ejemplo, en Colombia las boletas para el estreno de Matrix recargado ya están absolutamente agotadas.
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