Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2004/03/21 00:00

El arte de los mejores

Cinco soberbios documentales retratan a varios de los más grandes músicos del siglo

El arte de los mejores

The Art of Conducting
(Great Conductors of the Past)
The Art of Conducting
(Legendary Conductors of a Golden Era)
The Art of the Violin
The Art of Piano
The Art of Singing

Detalles tan sutiles como la presión que ejerce el arco sobre una cuerda diferencian a un buen violinista de un gran violinista. La habilidad de conmover a un auditorio distinguen a un buen pianista de un gran pianista. La capacidad de convertir una orquesta sinfónica en una prodigiosa máquina sonora con un sutil movimiento de los párpados o de la mano es privilegio de muy pocos directores. Y ni hablar de los legendarios cantantes que cautivaban con su voz y su carisma a los millones que los siguen en los escenarios y a través de los discos.

Varios de estos prodigios aparecen en estos documentales, que no sólo permiten conocer o recordar a figuras legendarias como los violinistas Nathan Milstein, David Oistrach, Yehudi Menuhin y Jascha Heifets; los pianistas Arthur Rubinstein, Sviatoslav Richter y Wilhelm Backhaus; los directores Arturo Toscanini, Fritz Reiner, Wilhelm Furtwängler, sir Thomas Beecham y Herbert von Karajan; los cantantes María Callas, Enrico Caruso, Luisa Tetrazzini, Jussi Björling y Kirsten Flagstad.

No hay recetas. Cada uno, con su estilo y temperamentos propios. Porque, como señala el pianista y director Daniel Barenboim, las partituras son mucho más que puntos y rayas sobre un pentagrama, y no existe una única manera correcta de interpretarlas.

Aparecen escenas estremecedoras, como la Filarmónica de Berlín en 1950, dirigida por Sergiu Celibidache, cuando interpreta la obertura Egmont, de Beethoven, en las ruinas de su antiguo teatro. O el pianista soviético Emil Gilels en 1943 tocándole en un campo de aviación a un grupo de pilotos el preludio No. 5 de Rachmaninoff mientras una voz en off dice que esta interpretación les recuerda a los aviadores las razones por las cuales luchan: salvar su cultura del salvajismo nazi.

No son documentales históricos cargados de fechas. Son una invitación a gozar del arte de estos intérpretes que tanto hicieron por alegrar al mundo en un siglo devastado por toda suerte de crisis y guerras.

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