Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/11/26 00:00

EL ARTE-MUJER

El Museo de Arte Moderno demuestra que las mujeres no se han quedado atrás en materia de pintura.

EL ARTE-MUJER

Las mujeres de hoy son como pintan. Atrevidas, sensuales, agresivas... Al menos eso demuestra la exposiciòn itinerante de 134 artistas norteamericanas contemporáneas que inaugura el Museo de Arte Moderno, de Bogotá, esta semana, con el nombre de "Líneas de visiòn".

Catalogada como una muestra de dibujos, en realidad se trata de una completa exhibiciòn de las tendencias pictòricas que han hecho furor en los Estados Unidos en los últimos años.
Realmente se ha hablado de dibujo debido a la casi constante base del trabajo: el papel. Pero en materia de técnicas se avanza desde el carboncillo o el pastel hasta el òleo o el acrílico. Hay arte abstracto y figurativo, clásico y moderno, recatado y agresivo: el único punto en común, finalmente, es el hecho de que todas son mujeres. Asì, pues, podría hablarse de arte femenino de los últimos tiempos. Pero lo cierto es que la idea tradicional de que las mujeres eligen "temas orgánicos y correlativos en vez de motivos estructurales y aisladas" la tìpica nociòn de que "los dibujos de las mujeres son reconocibles por su toque más ligero y delicado" ha desaparecido. Hoy el arte es uno solo, independientemente de que su cultor sea hombre o mujer. Y hay que reconocer que las mujeres norteamericanas han dado una puntada importante en la búsqueda de este reconocimiento.

De hecho, si bien Estados Unidos alcanzò hace algunas décadas un meritorio protagonismo artístico a nivel mundial mediante la gran pintura del expresionismo abstracto, hay que reconocer que entre los representantes de esta tendencia, que cambiò el eje de acción de Europa a América, figuraron mujeres de la talla de Lee Krasner, presente, por supuesto, en esta exposición, con un colage sin tìtulo.

Aunque la muestra presenta un énfasis marcado en la producciòn de los últimos años, de alguna manera se puede emprender un recorrido por lo más significativo del arte norteamericano desde mediados de siglo. A pesar de que hay obras de la década del 50, si se quisiera agrupar la exhibiciòn dentro del tiempo, habría que hablar de arte contemporáneo. La exposición está amparada por la curadora Judy Collischan van Wagner y su primera presentación tuvo lugar en el Hillwood Art Museum de la Universidad de Long Island en Nueva York. Luego se ha convertido en una muestra itinerante que se ha ido tomando Latinoamérica: primero Chile, Brasil, Uruguay y Venezuela, y después de Colombia, México.

De cualquier manera, se pasa con facilidad de lo abstracto a lo figurativo, como tendencias predominantes de una época, y de ahí a la vanguardia total. Lo de hoy, allá, como en cualquier sitio, es una revolución sin límites. Los parámetros desaparecen, las técnicas evolucionan y se mezclan sin el menor temor. La violencia se hace presente, para quienes desean ser testigos de los finales del milenio. Y, así mismo, aparecen las artistas que quieren hacer caso omiso a los fenómenos històricos y más bien pretenden refugiarse en un paisaje tímido de colores pastel (fue
surge al fondo del escenario de la vida como una ilusiòn, como una esperanza, como una propuesta para el cambio interior, si bien el cambio general se escapa de las manos del arte.

La muestra recoge 134 artistas contemporáneas, cada una con una obra. La variedad es el punto de apoyo para hablar de riqueza de estilos.
Aunque casi todas son estadounidenses de nacimiento hay artistas caribes que figuran ahí por ser norteamericanas por adopciòn. Su presencia se distingue desde lejos, como un faro intermitente que quiere poner en alerta al público sobre la presencia de orígenes extraños. La revolución cubana, el lercermundismo y la miseria hacen su apariciòn, adaptados al entorno capitalista del país del norte. Por eso no extraña que en medio de los òleos surja, en ocasiones, el afiche ideològico, incluso con texto impreso, que pretende hacer alusiòn a un drama latino.

"Lìneas de visiòn" pretendiò ser, en sus comienzos, una muestra de destacadas mujeres dibujantes. No obstante, al analizar las primeras propuestas ya se hacía obvio que hoy en día es imposible hablar de tecnicas específicas y de formatos precisos. La vanguardia se caracteriza, entre otros puntos, por la libertad del artista a la hora de asumir su papel. Ni siquiera la tradicional divisiòn entre lo abstracto y lo figurativo, antes inviolable, hoy se respeta.
Cualquier recurso es válido y, para muchos, entre más elementos se tomen de una y de otra especie, más representativa de lo actual resulta la obra. De hecho, la curadora explica: "Al lápiz y al carbón se le han agregado el pastel, el óleo, el acrìlico, el crayón, el hierro en polvo y el oro en hojas. Al trazo de las líneas y la armonización de volúmenes se le han añadido superficies pietóricas, se le han pegado materiales propios del colage y se le han anexado o han sido ahuecados planos con imágenes" .

Por eso no es extraño ver una obra realizada sobre corteza de árbol, un colage logrado a partir de hojas de especies silvestres, una pintura realizada sobre piedra o un armónico cuadro compuesto a partir de confeti. Todo es válido en el mundo actual de la plástica, y el arte norteamericano de cierto modo, se encarga de reunir todas las tendencias. Y esta exposiciòn, de manera especial, muestra a las representantes que han dado de qué hablar en los últimos años. Está presente, por ejemplo, la artista Louise Bourgeois, de ascendencia francesa, de quien se realizò la más destacada retrospectiva el año pasado en los Estados Unidos. O Eva Hesse, famosa por convertir esculturas tradicionales en novedosas propuestas a través de la llamada "instalaciòn". O Ana Mendieta, a quien el público colombiano tuvo la oportunidad de conocer en Medellín hace algunos años, con su obra basada en la línea curva, en esas ondulaciones que van adquiriendo la forma de una hoja, y al mismo tiempo la figura de una mujer.

No hay asunto que resulte vedado para la mujer. La presente exposición del Museo de Arte Moderno, de Bogotá, que estará colgada durante cuatro semanas, demuestra que las artistas femeninas no se han quedado atras en ningún aspecto. Si de técnica se trata ahí está la vanguardia, lo novedoso y o audaz. Y en materia de temas, se ha pasado del bodegòn y de la naturaleza muerta, del retrato fiel y del colorido paisaje, a la reflexiòn de la violencia, la introspecciòn y la crítica ante la degradación de los valores.

Es cierto que entre el cúmulo de obras, algunas reflejan un carácter eminentemente femenino. Por medio del òleo, se llega a reproducir con perfecciòn el punto en cruz de los bordados. Así mismo, el toque feminista, la exigencia de igualdad ante un mundo que aún conserva rezagos del machismo, se presenta con artistas que simbolizan la figura del sexo débil relegado a un plano posterior. Pero esto constituye la excepciòn. Y la excepciòn confirma la regla de que en la actualidad la mujer se ha puesto a la par con el hombre, incluso en materia de arte.

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