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| 10/13/2012 12:00:00 AM

El asesino del futuro

Esta película de ciencia ficción es al mismo tiempo divertida e inteligente. Es también un recordatorio de que la división entre cine comercial y cine arte es una patraña.

Título original: Looper
País: Estados Unidos
Año: 2012
Director: Rian Johnson
Guión: Rian Johnson
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Bruce Willis, Emily Blunt, Paul Dano, Jeff Daniels.

Hay dos futuros en El asesino del futuro. El primero es en 2042, donde vemos a Joe (Joseph Gordon-Levitt, con una nariz prostética) trabajando como asesino a sueldo. El segundo es en 2072, época en la que se han inventado los viajes en el tiempo y desde donde le mandan sus víctimas, encapuchadas y con las manos atadas, para que él y sus colegas las despachen rápidamente con una escopeta.

Su oficio se conoce como Looper (el título en inglés, mucho más sugestivo que la traducción) y su único requerimiento es jamás dejar escapar a sus víctimas.

Estos asesinos cumplen fríamente con su labor y, de vez en cuando, les mandan un encargo especial: la versión de ellos mismos del futuro. El matarse a sí mismos lo llaman "cerrar el ciclo" y conlleva un botín más cuantioso. Es extraño, pero estos tipos solo creen en el presente y cuando les llega el día de matar a su futuro yo, lo hacen sin temblores metafísicos, solo lo celebran más bullosamente.

Cuando a Joe le llega la hora de matar su versión futura (Bruce Willis) todo sale mal. Sorprendido de que su víctima llegue tarde y sin capucha o ataduras, lo deja huir. Entonces el Joe del presente debe buscarlo para acabar con él, o si no sus patrones, que no tienen nada de amables aunque están liderados por el resignado y tranquilo Abe (Jeff Daniels), acabarán con los dos.

¿Cómo encontrarlo? El Joe del presente sabe que el Joe del futuro quiere matar a tres niños, uno de los cuales crecerá para convertirse en un asesino despiadado y rey del bajo mundo. Así que lo espera en la granja donde uno de ellos vive con su madre (Emily Blunt).

Esta, una película de acción inteligente; detrás de una fachada de persecuciones y paradojas temporales hay una meditación sobre la naturaleza del tiempo y de la identidad, en cómo lo que seremos en el futuro depende de lo que somos en el presente, en el hecho de que encontrarse con uno mismo puede ser enervante.

También juega con referencias a otras películas: llamar La Belle Aurore al bar que frecuentan los asesinos es un guiño al bar de la película Casablanca donde Humphrey Bogart e Ingrid Bergman vivieron su romance parisino; darle el rol de viajero en el tiempo desesperado y con el corazón desgarrado a Bruce Willis señala a Doce monos.

Pero en su elegancia no se engolosina con sus referencias. Este es el tercer largometraje del director Rian Johnson (Brick y Los hermanos Bloom fueron las anteriores) que se ha especializado en hacer películas bien pensadas y divertidas. Basta ver cualquiera de ellas para recordar que la división a la que nos hemos acostumbrado entre cine comercial y cine arte es una patraña, que el cine comercial hecho para entretener no tiene que ser descerebrado.

En sus tres películas Johnson alterna magistralmente entre la melancolía y la esperanza, sopesando con cuidado ambos extremos. Quizás sea gracias a eso que logra que todas terminen como lo hacen, al mismo tiempo trágica y felizmente. No sé cómo lo logra, pero el resultado es, además de sorprendente, muy satisfactorio.
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