Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1993/07/12 00:00

El aventurero

Este año se cumple el bicentenario del nacimiento de Agustín Codazzi, a quien los colombianos le deben la primera descripción completa de la extensión y riquezas de su territorio.

El aventurero

El aventurero
SI AGUSTIN CODAZZI NO SE hubiera puesto a la tarea de recorrer a lomo de mula gran parte del territorio nacional -de Barranquilla a Pasto, de Arauca a Panamá- anotando prácticamente todo lo que veía y dibujando los mapas de las diferentes regiones que conformaban la República de 1850, tal vez Colombia habría sufrido uno de los mayores atrasos de su historia. Gracias a él el país pudo redescubrirse entre sus fronteras y empezar a forjar lo que sería la Colombia de hoy.
Curiosamente, Agustín Codazzi se convirtió en geógrafo por casualidad, pues casi desde su nacimiento no había conocido otra cosa que el ejército, las armas y la guerra. Nacido en el puerto de Lugo, en Italia, en julio de 1793, a los 16 años ya estaba enfilado en las tropas del ejército napoleónico de su país. A partir de entonces, su profesión de oficial de múltiples ejércitos lo perseguiría prácticamente hasta el final de sus días. En pocas palabras, Codazzi sólo sabía pelear. Y su espíritu de aventurero había hecho que se convirtiera en mercader en Oriente, mercenario en el Mediterráneo, pirata en el Atlántico, servidor de los ejércitos del Libertador Simón Bolívar, en Colombia y defensor de las fuerzas de José Antonio Páez, en Venezuela.
Pero al mismo tiempo, en sus constantes travesías había descubierto la pasión por la naturaleza, por el paisaje imponente, por la exploración de cada territorio visitado. A fuerza de viajar se convirtió en un experto conocedor geográfico y cartográfico. En un principio sus conocimientos se convirtieron en un importante factor estratégico militar. Pero después, Colombia reconocería en él al promotor de la evolución económica y social del país, por cuenta de sus estudios del suelo, del clima, de las poblaciones y sus habitantes, en conjunción con sus posibilidades de desarrollo, para bien de la nación.
Tomás Cipriano de Mosquera lo había conocido en el Valle del Cauca en 1819, cuando Codazzi pasó por allí rumbo a la capital en busca de Bolívar. Este efímero contacto fue el que 30 años más tarde, con Mosquera de presidente, concluyó con la firma del contrato mediante el cual el militar italiano se comprometía a dirigir la primera expedición corográfica de Colombia; una expedición que duraría 10 años y que culminaría drásticamente con la muerte de Codazzi, en un pueblo olvidado del Magdalena, por culpa del paludismo, en 1859. El trabajo que dejó no tiene precedentes en la historia de Colombia y es posible que nadie vuelva a repetir su hazaña.
En celebración por su bicentenario, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, en pleno proceso de modernización, ha logrado adquirir el más completo y avanzado equipo tecnológico en cartografía, con el que se podrá, a la vuelta de sólo seis años, tener cubierto en mapas hasta el territorio más recóndito del país, con un inventario completo de las riquezas y las demás características de cada región. Dentro del homenaje al prócer de la geografía colombiana, se tiene contemplado en julio próximo, el lanzamiento de una biografía ilustrada de Codazzi, en dos tomos, y una exposición didáctica sobre lo que fue la expedición corográfica de 1850, que será llevada también a Venezuela, Italia y España. Un homenaje merecido para quien fue para Colombia, lo que Humboldt para América.

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