Domingo, 22 de enero de 2017

| 2008/07/26 00:00

El caballero de la noche

La nueva entrega de la serie de Batman es una entretenida película de vacaciones que deja inquietantes preguntas en la cabeza. ***1/2 (Muy buena)

Batman (Christian Bale) hace lo que puede para ser un vigilante que en verdad libere a la sociedad de todos sus peligros

 
Título original: The Dark Knight.

Año de estreno: 2008.

Género: Aventura.

Dirección: Christopher Nolan.

Guión: Jonathan Nolan y Christopher Nolan, basado en los personajes creados Bob Kane.
 
Actores: Christian Bale, Heath Ledger, Michael Caine.


Ahora una pequeña lista de cosas que se sienten cuando se ve la admirable El caballero de la noche: la sospecha, inesperada en una película de superhéroes, de que todo va a salir mal; la admiración en medio de esas secuencias de suspenso que en verdad hacen sufrir a los protagonistas; el asombro ante ese rompecabezas exigente que es la narración de este nuevo capítulo en la saga cinematográfica de Batman; el desconcierto frente a un villano memorable, aquel Guasón hastiado con mirada de enfermo mental, que se empeña en probarnos que el dinero sólo es el móvil el 99 por ciento de las veces; y la incomodidad, poco usual en las producciones para las vacaciones, ante una trama relevante que nos invita a pensar en los beneficios, los peligros y los errores fatales que trae entregarle la seguridad de una sociedad a un vigilante que se encuentra más allá de la ley.

Y ahora un paréntesis de interrogantes, en medio de la admiración, sobre el enfoque que le ha dado Christopher Nolan, el buen director de Memento, a esta nueva serie inspirada en el cómic de Bob Kane. ¿Es necesario que Batman hable con esa voz ronca tan idiota para que no se parezca a su identidad secreta? ¿Por qué Nolan, semejante creador de atmósferas, cae en una toma tan obvia como la del héroe abatido en el sillón o en una escena tan poco precisa como la de la persecución de los camiones de seguridad? ¿Esta producción se toma tan en serio por respeto al personaje o para no caer ni en las parodias de la serie de televisión de los 60 ni en el mundo fantástico de las dos películas dirigidas por Tim Burton en los 90? ¿No es un poco ridículo pretender ser realista, jugar a que esa ciudad es de verdad, hablar de complejos problemas empresariales, en medio de la historia de un tipo que se disfraza de murciélago?

El caballero de la noche funciona, vengan las respuestas que vengan, durante las dos horas y media que dura. Y es muy superior a su antecesora, Batman inicia, porque pierde menos el tiempo en explicaciones no pedidas. Es una maravilla pocas veces vista: una película de vacaciones que entretiene pero inquieta.

Batman se ha convertido, al principio de la historia, en una presencia incómoda en la insegura Ciudad Gótica. La Policía no sabe qué hacer con él, la gente no saber si temerle o adorarlo, los mafiosos lo detestan porque no los deja salirse con la suya. Y lo único que le queda es ayudarle a una persona del gobierno, el fiscal Harvey Dent, a que se convierta en el héroe que tanto necesitan los ciudadanos: un caballero andante que sí dé la cara. ¿Logrará hacerlo? ¿Sobrevivirá a los embates sicopáticos del Guasón? ¿Qué será de su amada Rachel, del comisionado Gordon, de todos esos personajes en el borde? El espectador los verá caer a todos, uno por uno, como a héroes tristes que deben resignarse a su destino. Y la mitad del tiempo se quedará mudo ante la tragedia que está viendo.

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