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| 2/1/2015 12:00:00 AM

El canto de Kim Thuy

La vietnamita-canadiense escribe sobre el desarraigo, el exilio, el amor y las raíces familiares en su libro Ru (canción de cuna). Su historia.

Aún no se acostumbra a la fama que le trajo su primer libro, Ru (que quiere decir canción de cuna en vietnamita), y que la convirtió, de la noche a la mañana, en una de las nuevas voces de la narrativa mundial.

"No me afectan cosas como la fama –dice Thuy–. Primero, recibí el premio muy vieja (tiene 46), y segundo, cuando llego a mi casa, dejo de ser esa escritora famosa y me convierto en la mamá y la esposa que siempre he sido. Limpio los baños, hago la comida, vivo en general mi vida real".

A diferencia de muchos, Thuy no soñaba con ser escritora. Ocurrió de repente, y tal vez su primer libro fue el producto del aburrimiento. Su marido, cansado de que ella cambiara de profesión cada cinco años, le propuso un sabático de un par de meses porque estaba trabajando demasiado duro en el bufete de abogados. Adicional a esto, Kim tenía un restaurante y estaba cansada de llevar tantas vidas al tiempo.
 Sentarse en su casa le dio una excusa para comenzar a poner su historia en un computador, no con la intención de que se publicara, sino para repasar su vida y la de sus conocidos. Un cliente suyo la leyó y la llevó a una editorial y así fue que terminó volviéndose un libro.

Aunque afirma que tuvo licencias poéticas para contar su historia (hay episodios ficcionados), lo cierto es que muy pocas personas son protagonistas de una odisea tan maravillosa como la suya. Hija de un político de Vietnam del sur, al llegar los comunistas Thuy se quedó sin hogar y sin dinero en un plazo de 24 horas, y tuvo que abordar un barco maloliente y desvencijado que la llevó a un campo de refugiados fuera de su país. Llegó a Canadá cuando tenía diez años, sin hablar francés o inglés, y trató de rehacer su vida junto con su familia. 

La belleza del libro de Thuy no está, sin embargo, en la anécdota de su huida de Vietnam. Se encuentra en los detalles hermosos, las texturas, los olores y los recuerdos que dibuja y que se convierten en un cuadro familiar tejido con primor. Cuenta las historias de sus tíos, de sus padres, de algunos que no sobrevivieron o de esos héroes anónimos que contribuyeron a salvar gente de la guerra. Habla de la importancia de las mujeres en destino de su país, del amor enfermizo que una madre siente por sus hijos, del desarraigo y la esperanza.

Como resultado, Ru es un libro doloroso y a la vez tierno y lleno de humor, justo como las diferentes caras de su autora, que se declara una mujer feliz hasta el paroxismo. "Tal vez haya sido la intención de Dios o de un ser superior el darle mi vida a otra persona que la mereciera más, pero a veces pienso que se equivocó y que en algún momento va a enmendar su error. Por eso la cuido, de alguna manera soy como la niñera de esta vida, hago lo mejor que pueda con ella, para que, si alguien más llega a ocupar mi puesto, sepa que he hecho lo mejor que he podido con tantas cosas maravillosas que he recibido".
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