Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/04/10 00:00

El clic de Matiz, el ojo de Santos

Con la exposición Leo Matiz, mirando el infinito, se reencuentran el reportero gráfico Leo Matiz y el periodista Enrique Santos Montejo.

La red (1939), una de las imágenes legendarias en la historia de la fotografía nacional. Foto: Leo Matiz. Fundación Leo Matiz

Dos grandes protagonistas del periodismo escrito y la reportería gráfica colombiana vuelven a encontrarse en la sala temporal de exposiciones del Museo Nacional de Colombia.


Ambos personajes, no sólo se encuentran vinculados a la historia de una de las imágenes legendarias en la historia de la fotografía nacional, La red (1939), sino también a que el abuelo del presidente Juan Manuel Santos fue quien descubrió uno de los espíritus más innovadores y vanguardistas de la reportería gráfica en el país en el siglo XX: Leo Matiz. 


Hay fotografías que se consagran a través del tiempo. Tal es el caso de La red, la legendaria imagen de un pescador que lanza su atarraya en una mañana de 1939 en la Ciénaga Grande en el en el Departamento del Magdalena y que el fotógrafo Leo Matiz, siempre la recordó como un instante irrepetible. 


En su publicación original por primera vez en la revista Estampa en 1939, la imagen memorable de La red se publicó con el nombre de El Pavo Real de Mar y curiosamente la publicación dirigida por Gilberto Owen y el escritor Jorge Zalamea no la destacaron visualmente y se editó en un formato muy pequeño, dentro del reportaje sobre los pescadores de la Ciénaga Grande, realizado para ese semanario por el fotógrafo nacido en Aracacata el 1º a abril de 1917. 


La otra razón, para recordar esa imagen popular e inolvidable en la historia de la fotografía colombiana, es que contiene una historia secreta y divertida que pocas veces ha sido revelada por la prensa nacional: la cámara Roylander con la que Leo Matiz obtuvo el registro de La red fue regalada por el periodista Enrique Santos Montejo “Calibán” (1886 - 1971 ) al joven fotógrafo costeño en 1939.


La leyenda cuenta que durante algunos años Leo Matiz tuvo una experiencia fecunda en la caricatura y posteriormente, el artista descubrió la cámara y volcó su talento hacia el periodismo fotográfico por consejos del legendario cronista Enrique Santos Montejo “Calibán”, director de El Tiempo, abuelo del actual presidente Juan Manuel Santos y quien alguna vez le dijo: “hágase fotógrafo. Necesitamos más un fotógrafo que un dibujante”.

En 1935 a la edad de 18 años Leo Matiz ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes en Bogotá. En este centro académico descubrió las obras de grabadores, pintores y caricaturistas importantes como Gustave Doré, George Grotz y el mexicano Guadalupe Posada. Igualmente Matiz vendía caricaturas al periódico El Tiempo, ilustraba páginas literarias y disfrutaba de la vida bohemia e intelectual de la capital del país.


Bastó la recomendación de un viejo zorro de la reportería para que el viajero indomable que dormía en el joven reportero, lanzara su mirada intuitiva y profunda para retratar a los personajes anónimos y cotidianos de una Colombia aún desconocida a finales de los años treinta.

También resultaron afortunados para Leo Matiz los consejos que de forma imperativa y socarrona le dio Calibán para que visitara los estudios de los fotógrafos Luis B. Ramosy J.N. Gómez, dando inicio al aprendizaje del arte fotográfico por parte del novato reportero.

En 1939 como corresponsal gráfico de la revista Estampa, El Tiempo, El Liberal y El Espectador, Leo Matiz realizó un recorrido por las regiones de Colombia que finalizó en la costa norte del país para documentar visualmente sus impresiones espontáneas de la Ciénaga Grande del Magdalena.

En esos tiempos, la cámara alemana Roylander, compuesta de fuelle, un foco de cálculo y un rollo para el registro de seis imágenes, obsequiada por el “Calibán”, creador de La Danza de las Horas y Director de El Tiempo, le sirvió a Leo Matiz para atrapar la foto de La red y la cual fue publicada, paradójicamente no en El Tiempo, sino en la revista Estampa en 1939.

Uno de los momentos decisivos en ese periplo poseído de emoción, calor y fatiga por parte del reportero Leo Matiz en la Ciénaga Grande, nos ofrece la escena de un hombre que ejecuta la silenciosa y antigua maniobra de lanzar una red que se despliega en el aire con la misma sensualidad de quien abre un abanico.

“Cuando me vinculé a la revista Estampa viajé a la Costa Atlántica de Colombia a realizar en la Ciénaga Grande un reportaje sobre la pesca. Era una ciénaga entre el mar y el agua dulce, allí capté la fotografía de la red. He tratado de volver a realizar la imagen del hombre lanzando la atarraya y esa imagen no se ha repetido. Creo que haber registrado esa fotografía a la velocidad que la registré es una suerte. El pescador que lanza la red es un hombre que tiene dignidad”, me contó alguna vez Leo Matiz sobre esta experiencia en el Caribe colombiano como reportero gráfico. 


La fotografía, lograda con la última tira del rollo embovinado en la cámara y copiada en papel con el liquido de revelar negativo, fue bautizada originalmente por el fotógrafo como Pavo real del mar y se convirtió a través de los años en la viva imagen del caprichoso, inesperado y cálido Macondo, un mundo anclado en las raíces geográficas del trópico y en la imaginación y la vitalidad de quienes lo habitan.

Sin lugar a dudas, las exigencias personales y el olfato periodístico de Enrique Santos Montejo “Calibán”, llevaron a que Matiz adoptará la fotografía como destino, permitiéndole consolidar décadas después en Colombia y América Latina una reputación de reportero gráfico alerta con las situaciones y un cazador penetrante del azar y las almas de los personajes captados con su cámara Rolleiflex.

El milagro de La red


El mismo Leo Matiz definió la fotografía de La red como un milagro: para empezar la había obtenido con la última tira de la película y copiado con el liquido de negativo por la escasez del material fotográfico en el contexto de los inicios de la II Segunda Mundial en 1939.

La imagen también le sirvió para presentarse como fotógrafo ante la prensa mexicana cuando llegó a Ciudad de México en 1941 y llevaba una carta de Enrique Santos Montejo que lo acreditaba como fotógrafo.

Y para rematar, la copia original de La red la consiguió un día caminando en el mercado de las pulgas de Nueva York por un puñado de dólares y obtuvo con ella un premio internacional de fotografía en el Japón. Pero si ese hilo de casualidades inesperadas no es suficiente, el mismo fotógrafo confesaba con cierto pudor que el retrato del Pavo Real del mar le sirvió muchas veces para enamorarse, con la que alimentaba de paso su legendaria historia de seductor locuaz e irreductible.

Ahora, setenta años después de la travesía humana y periodística que dio origen a esa fotografía, el Museo Nacional de Colombia, el Ministerio de Cultura y la Fundación Leo Matiz han desplegado esa imagen en su sala temporal en el marco de la exposición-Homenaje Leo Matiz, mirando el infinito, dentro del eje temático del Agua y bajo la dirección curatorial del profesor mexicano Ernesto Peñaloza, investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

Pero igualmente, la curaduría de la muestra ha incluido dentro del conjunto de fotografías de colombianos ilustres, un retrato íntimo y apacible de Enrique Santos Montejo, considerada como una de las últimas imágenes realizadas al polémico y brillante columnista de El Tiempo, captada por el fotógrafo Leo Matiz en la casa del periodista en 1971. 



Leo Matiz retrata a Enrique Santos Montejo en su último año de vida. Cortesía: Fundación Leo Matiz.


Con la perspectiva afortunada que ofrece el paso de los años, podríamos conjeturar que la cadencia imponente de La red y las bellas imágenes de los pescadores de la Ciénaga Grande, no sólo contaron con el ágil y memorable clic de Leo Matiz sino también con el ojo visionario y oportuno de Enrique Santos Montejo “Calibán”.

Leo Matiz fue un colombiano universal y su muerte, ocurrida el 24 de octubre de 1998, lo vinculó de modo definitivo y perdurable, a la memoria visual del siglo XX. 


*Escritor y periodista colombiano. Autor del libro La Metáfora del Ojo, biografía del fotógrafo Leo Matiz, publicado por el Ministerio de Cultura, 1989.

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