Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1994/05/23 00:00

EL CLUB DE LA BUENA ESTRELLA

Una película densa, pero que describe con belleza las relaciones entre madres e hijas.

EL CLUB DE LA BUENA ESTRELLA

El PROYECTO DE llevar al cine el best seller de la escritora Amy Tan, El club de la buena estrella, era tan atrayente como imposible. Redondear la gran historia de una familia a partir de 16 historias independientes aunque conectadas entre sí, era un reto que suele funcionar en la literatura, dependiendo de la versatilidad del autor, pero difícil de trasladar a la pantalla por la densidad del relato.
Aun así, el director Wayne Wangl aceptó el reto, incluso con la negativa inicial de la propia autora del libro, quien dudaba sobre la viabilidad del proyecto El resultado fue una película inevitablemente densa por el contenido, de ritmo lento y un tanto larga, pero con una composición pulida y estructurada que la ayuda a mantenerse en pie en esa eterna lucha entre espectador y filme, en la cual la cinta siempre está obligada a ganar.
El club de la buena estrella narra la historia de cuatro hermanas chinas, cuyas vidas individuales, para mal o para bien, han estado marcadas por las duras experiencias que ofrece el camino de la conformación de una familia. La historia no es lineal. Los relatos van saliendo uno del otro como de una matrioshka, se cruzan entre sí con las de sus propias hijas, se adelantan, se devuelven, para conformar un gran relato que en el fondo no busca sino describir la dificultad que representa el amar a los hijos. En última instancia, El club de la buena estrella es una película muy femenina, que muestra con belleza y pulcritud las a menudo complejas relaciones entre madres e hijas, los conflictos generacionales, el enfrentamiento entre el rigor de la madurez y el ímpetu de la juventud; y, por supuesto, la forma como se va alcanzando el equilibrio en esa amistad honesta pero a veces hiriente, que el tiempo suele apaciguar y fortalecer entre ambas.
La cinta es densa, pero noble a la hora de recoger frutos.



LA REAPARICION DE BEATTY

WARREN BEATTY LLEVABA VARIOS años sin sonar en Colombia. Desde Bugsy, que tuvo 10 nominaciones al Oscar en 1991 y en la que él trabajaba como actor, productor y director, no se le conocía ningún proyecto.
Por fin, y luego de múltiples tropiezos, ha culminado su más reciente realización. Se trata de la nueva versión de la película Love affair, filmada antiguamente por el director Leo McCarey en dos ocasiones -la última con la actuación de Cary Grant y Deborah Kerr- y que en esta oportunidad dirige Glenn Gordon Carroll.
Beatty se enfrentó en varias ocasiones con el director, obligándolo a cambiar escenas y alargar otras. La película se extendió demasiado pero ya está lista para el estreno. En este melodrama, uno de los tantos remakes que están de moda, Beatty alternará por segunda vez en el reparto con su esposa Annette Bening, quien ya lo había acompañado antes en Bugsy.


ENTRE DOS AMORES
Sharon Stone se aparta del estereotipo de símbolo sexual.

CON SANGRE Y arena, Bajos Instintos y Sliver, Sharon Stone demostró que tenía cualidades suficientes para convertirse en un símbolo sexual de Hollywood. Sin embargo, ahora que tiene las puertas abiertas de los productores, Stone ha decidido cambiar su imagen y convencer a Hollywood de que también es una buena actriz.
Entre dos amores, dirigida por Mark Rydell (Los años dorados), ha sido el primer paso. Quienes vayan a verla sólo por admirar su cuerpo se llevarán una decepción. Esta vez, Stone hace el papel de una digna profesional y fiel esposa que enfrenta la dureza de una separación a causa de los conflictos sentimentales de su marido, interpretado por Richard Gere.
La película es la historia de un triángulo amoroso, en el que la tercera en discordia es Lolita Davidovich. Gere, prestigioso arquitecto, deberá escoger entre esos dos amores que están a punto de destrozarle la vida.
El reiterado argumento sufre aquí una curiosa variante en su resolución. Pero con todo, Entre dos amores se queda nadando en una trama débil, ya sea por la ligereza del guión o porque los personajes no tienen mucho qué ofrecerle a la historia para que sea algo más que una anécdota trivial.


INFULAS DE POETA
Charlie Sheen, hijo del conocido actor Martin Sheen, fue catalogado hace varios años como la gran promesa de Hollywood. Dirigido primero por Clint Eastwood y luego al intervenir en películas de renombre como Platoon, Sheen parecía haber ganado un decoroso puesto en el arte del cine. Pero no fue así. Aunque el actor ha intentado convertirse en estrella, la verdad es que su éxito es muy variable. Tanto que, mientras pudo conseguir un honorable puesto en Los Tres Mosqueteros, al mismo tiempo protagonizó el que es considerado su peor papel, en la floja comedia Hot Shot 2. Para colmo, el joven Sheen ha resuelto convertirse en poeta con una suerte similar a la del cine. Ha escrito su primer libro de poemas, el cual ha sido rechazado hasta ahora por 13 editoriales.

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