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| 3/16/1987 12:00:00 AM

EL COLECCIONISTA

Una exposición de cerámicas Tumaco en Suiza redescubre parte fundamental de nuestro pasado.

EL COLECCIONISTA, Sección Cultura, edición 250, Mar 16 1987 EL COLECCIONISTA

Yves Sabolo se llama un matemático y biólogo suizo que tiene en su colección particular 2.500 piezas de la cultura precolombina Tumaco-La Tolita, mientras el gobierno colombiano cuenta de ellas 400 por todas. Esto se conoce gracias a que se haya convertido entre diciembre y enero últimos en el espectáculo más concurrido de Ginebra, Suiza, al ser expuestas 450 de las mejores en su principal museo.

Hoy en Europa está claro que América ocupa en el patrimonio de la humanidad un puesto de primera fila, algo que no se consideraba así hace un siglo. Pero toda esa expectativa estuvo centrada por años sobre los aztecas, los mayas y los incas sin reparar en lo que significaban para ella Colombia y Ecuador y es por eso que la atención se centra en sus recientes descubrimientos.

Equivaldría en el contexto mundial a encontrar en alguna isla griega el vestigio de algunos años desaparecidos de la era helénica. Es la cultura Tumaco-La Tolita, ubicada entre Buenaventura en Colombia y Esmeraldas en el Ecuador, la muestra más misteriosa de los mil años en que vivió: 500 antes de Cristo y 500 después, plasmados en la cerámica más intemporal, la más occidental de las encontradas hasta ahora de este mundo precolombino.

Es una buena noticia para Colombia el que pueda incluir en su inventario estas 2.500 piezas halladas que están en perfecto estado de conservación y que han sido estudiadas por su dueño y por otros científicos, según reveló a SEMANA la Embajada suiza que le concedió la primicia de este libro-catálogo de 250 ilustraciones a color, editado en Friburgo a partir de los textos que se han hecho en torno a la colección y que llegará a las librerías colombianas a partir de marzo próximo. Así mismo, llegará después la colección, cuando las gestiones de intercambio del Banco de la República lo hagan posible, para ver lo más completo de esta cultura que inquieta a los europeos.

Yves Sabolo comenzó su pasión hace 20 años y ha recorrido a Norteamérica, Colombia y Ecuador y sitios especializados europeos, reagrupando lo que la guaquería que en la zona --hoy totalmente saqueada--comenzó hace más de 40 años. A través del experto ecuatoriano Jaime Errazuriz comenzó el estudio que lo incluye hoy entre los más profundos conocedores, hasta el punto de haber señalado claramente tres etapas Tumaco: una formativa, una creativa y la última, clásica, con lo que se equipara a otras muchas civilizaciones complejas y brillantes pero que a diferencia de ellas, esta no dio el paso de la escritura. Tras décadas de no atreverse a escribir un libro, ahora la exposición lo ha forzado, en compañía del historiador francés y miembro de la Academia Francesa, Jacques Soustelle, especialista en el tema precolombino.

La cultura del falo
La información de Sabolo engloba sus conversaciones con estudiosos como Reichel-Dolmatoff y Roberto Pineda en Colombia entre otros, que lo llevaron a conclusiones arriesgadas sobre las influencias que por la costa que abarcaba le llegaron a Tumaco-La Tolita (dos islas de las que toma el nombre) desde México, Perú y aún más Asia y Oceanía y de la cultura Valdivia, más al sur. Navegantes, dejaron en la cerámica trazos desconcertantes, clásicos unos, terribles los otros porque representaban a través de ellos las enfermedades comunes como labios leporinos, la joroba, la parálisis facial, el enanismo, las pústulas y los tumores. Pero aún más, los cráneos en las manos a modo de trofeo--presentes sólo en esta cultura y en la San Agustín---de los que deducen un ritual complejo ligado al canibalismo, según la arqueóloga colombiana María Victoria Uribe, ha podido constatar. Así mismo, es el arte erótico más desarrollado de todo el territorio colombiano por la influencia de la cultura Mochi del Perú: falos ostensibles y su principal figura es el jaguar parado con la boca abierta y el falo erecto. Pero la fauna marina esta completa en estos duchos ceramistas de los tiburones a la ballena, al cocodrilo. El Museo del Oro en Colombia guarda el vestigio más antiguo de los encontrados en la zona, un pelito de oro martillado de 300 años antes de Cristo, porque también eran orfebres en oro y platino. Era masiva la cerámica, porque han encontrado miles y miles de moldes.

A pesar de estar totalmente saqueada por la guaquería, aún se encuentran dos excavaciones arqueológicas en Tumaco-La Tolita en la actualidad, una española dirigida por José Alcina Franch y antes de ella, el arqueólogo Jean Francois Bouchard del Instituto Francés de Estudios Andinos. Colombia ha brillado por su ausencia allí.

Cuando los españoles llegaron a estas tierras ya había desaparecido esta cultura de viajeros. Probablemente se habían ido porque, se sabe, tenían comercio con México a través de los manglares de la Costa Pacífica. Así mismo, los científicos hoy encuentran devastado ese territorio que comparan con los griegos: a Quito o a Bogotá se había llevado todo en cajitas, maletas o apenas envueltas en papel y de allí a Europa y a Estados Unidos. Por fortuna no todo se pierde como cojelibros de algún excéntrico, existen personas como Yves Sabolo que pueden reconstruir al mundo ese legado, como no lo ha hecho el Estado colombiano.--

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