Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2001/08/20 00:00

El cruce de la frontera

En el difícil ejercicio de pasar de la música clásica al ‘pop’ la cantante lírica Anne Sofie von Otter ha salido triunfante.

El cruce de la frontera

Por un instante, tal vez sólo para probar qué se siente, una cantante lírica se ha pasado al pop. La mezzosoprano Anne Sofie von Otter lanza un disco con canciones de rock y es inevitable que la noticia despierte cierta suspicacia: el caso inverso, el de voces populares que sienten que pueden grabar un álbum ‘clásico’ y lo hacen, ha sido casi siempre nefasto.

Puede ser interesante recordar uno de esos casos en especial. En 1976 la vocalista Barbra Streisand pareció aburrirse de las baladas melifluas y abrazó la música clásica para demostrar potentes habilidades con un repertorio más serio. El disco resultante despertó tantos apegos como aversiones pero, sentimientos aparte, el mejor fallo lo dio el músico Glenn Gould al escribir: “Estoy convencido de que Barbra es capaz de hacer un álbum clásico, sólo que no ha sido éste”.

La Streisand había grabado piezas de Schumann, Fauré y (¡oh, no!) Wolf; en tanto que el músico insinuó que esa voz sonaría mejor entonando canciones de Dowland y una cantata de cuaresma de Bach. Al final uno hubiera querido que Glenn Gould hiciese de director artístico del álbum Classical Barbra pero la coyuntura nunca se dio.

El salto, pues, entre lo popular y lo clásico, representa siempre un riesgo. Pero también es cierto que de los descalabros pasados se aprende, incluso si las víctimas han sido otros. Cuando Anne Sofie von Otter convino hacer un álbum de música pop lo hizo porque sabía que detrás del proyecto estaba un roquero perfectamente capaz de escogerle el repertorio preciso: Elvis Costello.

Y justamente allí radica el acierto del disco For the Stars. Costello, que ante todo es un tipo de excelente oído, ha sabido escuchar la voz de la mezzosoprano (no el registro, sino la verdadera voz) y determinar qué repertorio le va mejor. Como era de esperarse, la selección musical presenta varias composiciones del propio roquero. Algunas, incluso, las escribió con la voz de Anne Sofie en mente. Pero así mismo fue capaz de adivinar cuáles otras piezas le vendrían bien y completó este recital pop con regias composiciones de Tom Waits y Paul McCartney.

Así que For the Stars termina siendo uno de los pocos ejercicios afortunados entre los muchos discos de su índole. Nadie cuestiona las dotes de Anne Sofie von Otter: Handel, y sobre todo Mozart, suenan exquisitos en su voz. Pero ello no era garantía de que le fuera igualmente bien con el repertorio popular. La misma Anne Sofie explicó las diferencias en una reciente entrevista, diciendo: “Cuando uno escucha a vocalistas pop sabe que ellas cantan en un registro quedo, muy cercano a la conversación”. Y una cantante lírica acostumbrada a soltar vibratos y otras peripecias por el estilo no siempre tiene la confianza suficiente para mostrar su voz más natural.

En este punto uno debe agradecer la dedicación de Elvis Costello, que de seleccionar el repertorio pasó a escribir los arreglos y terminó por convertirse en el productor del disco. Varias veces Costello ha trabajado con instrumentos sinfónicos, ha escrito piezas que se acercan más al lied que a la canción pop, ha cruzado la frontera que separa a Mozart de McCartney. Justamente por eso estaba convencido de que Anne Sofie von Otter era capaz de hacer un álbum pop, que sólo era cuestión de escoger muy bien las canciones.

Uno siente a la cantante cómoda con esta selección y sabe que ha captado pronto el espíritu de la música pop. Por si fuera poco, deja testimonio en las notas interiores del disco de un selecto grupo de vocalistas que han sido su inspiración: Joni Mitchell, Carole King y (como un gesto de nobleza, sin duda) Barbra Streisand.

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