Jueves, 19 de enero de 2017

| 1995/06/19 00:00

EL DEBATE SOBRE LO CONTEMPORANEO

Algunos de los más complejos artistas del mundo se darán cita en Santa Fe de Nuevo México, Estados Unidos, en una exposición sin Precedentes en América.

EL DEBATE SOBRE LO CONTEMPORANEO

ANTE LA EVIdencia del panorama multicultural y de rica diversidad de opciones en que se abre paso el nuevo siglo, el discurso contemporáneo, en diferentes órdenes, ha tratado insistentemente los aspectos de la pérdida de los centros de referencia, así como el replanteamiento del concepto de la periferian buscando con ello ampliar el estrecho límite en que hasta hace relativamente poco se definieron y defendieron las minorías y las cuestiones de la identidad.
Comienza a dejar de ser escaso el número de proyectos de importancia que se desarrollan en lugares alternativos a los centros de dominio, lo cual ha afianzado la idea de la posibilidad del desplazamiento, al tiempo que ha ofrecido participación (en algún sentido) a las diferentes localidades en las propuestas que edifican las ideas. En el campo artístico el ejemplo clásico en esta vía lo constituye la Documenta de Kassel, iniciada hace ya más de cuatro décadas como una opción alternativa en el of recimiento de oportunidades al arte del ocaso del siglo y considerada hoy el encuentro por excelencia de lo mejor del arte contemporáneo. La Documenta, además, sirvió para rescatar del olvido y de los daños del bombardeo a la pequeña población de Kassel (Alemania).
Deseo y pertenencia, una exposición organizada por el curador canadiense Bruce Ferguson, podría dar lugar a algo semejante en Santa Fe de Nuevo México, Estados Unidos, ciudad escogida por su rica y diversa geografía, historia y cultura, para celebrar allí un gran evento plástico en el que a través del arte, y con la presencia de muchas de las principales figuras de este momento a nivel internacional en el campo artístico, se debatirán asuntos centrales de la cultura contemporánea como lo son las identidades locales y centrales, el medio ambiente y los cambios sociales, entre otros.
Desde marzo de 1995, cada mes una serie de conferencias abiertas a todo tipo de público, a cargo de curadores y académicos que han trabajado en forma destacada estos tópicos, ha preparado en esa ciudad, hasta el momento dominada por la presencia de un arte de carácter comercial, un contexto para la muestra que se inaugurará el 14 de julio, la cual sin duda, además de que marcará un hito en la historia de Santa Fe -la introducirá en el manejo de otros cánones culturales y en la escena contemporánea del arte a niveles protagónicos- será un modelo de referencia para proyectos similares.
Durante tres años el equipo de Site Santa Fe, la nueva organización de artes visuales dedicada a la presentación de proyectos de arte internacional en Nuevo México, trabajó en la gestión de esta exposición, que con el respaldo de nombres como el de su curador, logró reunir algunos de los más complejos e interesantes artistas del momento, entre los que se encuentran Bruce Nauman, quien en la actualidad expone en forma individual en el Musco de Arte Moderno de Nueva York: Rebecca Horn, probablemente una de las artistas más influyentes y conocidas de Alemania en las últimas décadas, y punto de referencia de indudable importancia en el desarrollo del arte actual; Carlos Capelán, uno de los principales nombres de la nueva plástica latinoamericana, autor de una obra que desatendiendo todo clisé, analiza las cuestiones de la identidad y de la pertenencia; y entre otros, el fotógrafo norteamericano Andrés Serrano, ampliamente conocido porque investiga y expresa aspectos de la condición humana y su condicionamiento a los valores culturales.
Con ellos y con otros 27 artistas que abordan las más diversas disciplinas, se ha trabajado en esta exposición un ejemplo que aun países como los norteamericanos necesitan para su crecimiento cultural, para acercar e introducir a su comunidad al debate de su contemporaneidad, el cual se enriquecerá a un mismo tiempo con sus posiciones y consideraciones, y para iniciar además el intercambio que exige un momento como el presente, en el que posiblemente se asiste a la construcción de los paradigmas de un nuevo período en el que los derechos y las expresiones de los 'otros' jugarán un papel fundamental.

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