Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1989/03/13 00:00

EL FIN DE BABEL

"Borges AZ", una especie de diccionario de los temas del escritor argentino, cierra la colección que él mismo dirigió en sus últimos años.

EL FIN DE BABEL

La erudición con que Jorge Luis Borges comentaba los diversos temas literarios, podía decirse, provenía de un cierto saber enciclopédico. Es decir, del conocimiento transparente, lúcido y definido, no tanto de hechos históricos, hombres ilustres y fechas fatales, como del significado que encontraba o que le daba a tales temas.
A lo largo de su existencia Borges no dejó de hacer alusión a la vida literaria, a los problemas filosóficos, a las posibilidades literarias de la metafísica, a las figuras infinitas del espíritu, a las formas sorprendentes de la imaginación y por supuesto a ciertos símbolos tan recurrentes en su obra.Puede hablarse entonces de un repertorio borgiano, que un lector obstinado puede reconocer y con paciencia enumerar. Esto es lo que ha hecho Antonio Fernández Ferrer, reunir en un libro, "Borges AZ", los temas borgianos por excelencia y presentarlos en estrico orden alfabético.
Las justificaciones -si fueran necesarias- para la publicación del libro están bien fundadas y son básicamente dos. La primera reside en el hecho que este volumen cierra y completa la colección de lecturas fantásticas dirigidas por el propio Borges, la "Biblioteca de Babel", publicada en las bellas ediciones de "Siruela" con el diseño de Franco María Ricci, quizás el más elegante de los editores contemporáneos. La otra razón no es de indole formal y está relacionada con el declarado gusto del poeta argentino por este género enciclopédico. Basta recurrir a sus propias palabras para testimoniarlo: "El hecho de que el género literario que yo prefiera-escribió Borges-sea la enciclopedia, se debe a varias razones. Una que es honrosa: mi curiosidad; otra que es menos honrosa: mi haraganería. Pero la más importante de todas quizás sea esta: la cuota de suspenso, de sorpresa, como se dice ahora, que hay en las enciclopedias.En un libro se sabe con antelación lo que se encontrará; es decir, uno sabe que le espera tal o cual cosa de acuerdo al libro que se haya elegido, esto no sucede en la enciclopedia; ya que está regida por el orden alfabético que sencillamente es un desorden, sobre todo si uno piensa en los temas".
Es claro que "Borges AZ" no es, ni pretende ser, una enciclopedia, pero tiene su forma y sobre todo aquellas características centradas en la "cuota de sorpresa", transcrita arriba, que puede duplicar el azar.Sin otro fin distinto a la cuota literaria que en un momento de gozo intelectual el azar puede deparar, se abre el libro en una página y se encuentra, por ejemplo, "poesía". Y allí están las alusiones que el compilador ha creído pertinente recuperar para dar una versión general del pensamiento borgiano al respecto. Es una manera de leer el libro, de gozar con él. Otra será como texto de consulta, en referencia con los temas en cuya comprensión el lector está, en un momento, comprometido.
Otra, la más paciente, la más ordenada la más metodica y austera será leer el libro en su orden (o en su desorden) sucesivo.
La enciclopedia, cuya etimología significa "encadenamiento de conocimientos", reúne en verdad los conocimientos dispersos en la historia universal. Una enciclopedia particular como esta reúne los conocimientos de un autor, revela su pensamiento, sus simpatías y antipatías, pero sobre todo pone al lector en contacto con su credo estético, lo que hace del libro una suerte de poética borgiana. Las fuentes son múltiples. Provienen de los temas de sus libros de ensayos, de declaraciones dejadas al azar de un momento, provienen de conversaciones, conferencias y también de ciertas entrevistas y de algunos prólogos.
Más que definiciones o consideraciones teóricas, este AZ resume el pensamiento vivo de un poeta iluminado por un indeclinable sentido ético y por el íntimo deslumbramiento de la belleza.

Enriqe Pulecio

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