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| 7/19/2014 1:00:00 PM

El gran hotel Budapest

En su más reciente película, el director Wes Anderson le hace un homenaje al mundo refinado del imperio austrohúngaro con una dirección de arte anonadante que termina inclinándose hacia lo caricaturesco. ***

Título original: L’écume des jours
Año:
2014
País:
Estados Unidos
Director:
Wes Anderson
Guion:
Wes Anderson
Actores: Tony Revolori, Ralph Fiennes, Willem Dafoe
Duración: 100 min

¿Qué pasa con los niños precoces cuando dejan la niñez atrás? ¿Qué cara toma esa precocidad que dejaba a los espectadores tan anonadados cuando la voz es grave, de adulto, pero las palabras siguen siendo de niño brillante?

Es una pregunta que a menudo suscita la obra del director Wes Anderson, que ha hecho una decena de películas preciosas, con una dirección de arte cuidadísima, unos escenarios apetitosos e invariablemente habitados por adolescentes y hombres inmaduros que sienten un deleite contagioso por planes y listas y que se expresan con frases largas y sorpresivamente complejas, como si tuvieran un conocimiento de la vida que va más allá de sus años.

En esta película, Anderson intenta ampliar el registro emocional con resultados no del todo exitosos. Al final de la película un letrero señala que esta estuvo “inspirada” en el mundo del escritor vienés Stefan Zweig, una figura trágica que vendió millones de libros (escribió biografías de grandes personajes históricos y ficción que tendía hacia lo melodramático y meloso) antes de suicidarse, en un doloroso exilio brasileño, en 1942.

El encuentro de ambos mundos es extraño, aunque antes de ver la película podrían considerarse complementarios. Anderson es un preciosista a quien no le terminan de interesar las honduras emocionales de la gente pero que sí entiende —y logra transmitir— la importancia de la belleza de las superficies, mientras Zweig se dedicó a hacer una disección de la vida emocional, llena de remordimientos y pequeños gozos, de la burguesía del imperio austrohúngaro que se esfumó con la llegada del nazismo a comienzos de los treinta.

Este acercamiento actualizaría los melodramas menores de Zweig y le daría a Anderson la oportunidad de expandir su gozo estético a una época especialmente refinada. La trama de este encuentro de sensibilidades comienza con la llegada de un botones inexperto (Tony Revolori) a un elegante hotel y su relación con el conserje (Ralph Fiennes) que recibe en herencia de una clienta octogenaria (y amante suya) una pintura preciosa y valiosísima del siglo XVIII, ante lo cual la aristocrática familia de la anciana comienza a mover sus fichas —legales y no tanto— para evitar perder su patrimonio.

A diferencia de sus películas anteriores, Anderson se enfrenta a un mundo sitiado por muertes y asesinatos que muestra, sorpresivamente, como situaciones caricaturescas, casi como si estuviera inspirado en dibujos animados de Bugs Bunny y compañía.

Es una tendencia que raya en lo grotesco y que termina por menoscabar la profundidad emocional de los personajes que no parecen sufrir realmente ni establecer relaciones profundas. A diferencia de Zweig, Anderson no parece capaz de entender (o de mostrar cabalmente) el dolor que produce el roce de vivir en el mundo. Quizás acá se pueda responder la pregunta del inicio: los niños precoces, cuando se vuelven adultos, tienen tantos problemas como cualquiera por entender el mundo en su complejidad y dramatismo sin perder la compasión o la frescura.

Cartelera **** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala  

Ella se va
***

Una mujer mayor (Catherine Deneuve) sufre una crisis emocional y recorre la campiña francesa en auto tratando de recuperarse.

3 días para matar *

Con guion de Luc Besson, esta película repasa sin entusiasmo ni imaginación sus intereses de siempre: asesinos enfermos y las niñas que los quieren.

Sueño de libertad ***

En 1967 un niño palestino en un campo de refugiados en Jordania sueña con volver a su pueblo en este drama cargado de simpatía.

Minúsculos **½ 

Animación francesa en 3D y sin diálogos sobre la vida de los insectos en un bosque durante el verano.
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