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| 1/25/1993 12:00:00 AM

El hombre de la flora

Smurfit Cartón de Colombia acaba de editar un libro sobre la más grande aventura científica de América: la expedición Botánica del sabio Mutis.

MUTIS NO ERA, COMO LO PINTAN en los libros de primaria, un viejito de sotana que se pasó la vida recogiendo flores en los jardines de la Sabana de Bogotá. Niera, como se piensa de los sabios, un hombre que se leyó los libros más aburridos de la época, encerrado entre cuatro paredes blanqueadas con cal.
José Celestino Mutis, para empezar, fue un aventurero. No vino a América por escapar de la horca omo lo hicieron tantos conquistadores ni por el mandato divino de evangelizar a los indios -como lo hicieron tantos misioneros-. Decidió viajar, antes de hacerse sacerdote, cuando gozaba ya de fama y reputación como médico y catedrático de anatomía, en Madrid. Prefirió subir a un barco que lo dejó en el puerto de Cartagena de Indias luego de una odisea de 13 semanas, en vez de marchar rumbo a Londres, Bolonia o Leyden para perfeccionar sus estudios científicos. Llegó al Caribe el 29 de octubre de 1760, y tuvo que esperar cuatro meses más para fijar, por fin, su residencia en Santa Fe.
A pesar de que dejó incompleta su obra magna -la Expedición Botánica Mutis debió pasar a la historia no tanto por su sabiduría como por su eficiente manejo del tiempo. La vida le alcanzó para ser gramático, filósofo, médico, botánico, astrónomo y matemático, sin contar con su habilidad para la física y la química, su prestancia como catedrático de anatomía, y su condición de sacerdote.
Sobre este aventurero de la ciencia, Smurfit Cartón de Colombia -en asocio con Smurfit España y con el sello de Villegas Editores-acaba de publicar en dos tomos el libro "Mutis y la Real Expedición Botánica del Nuevo Reyno de Granada". Un homenaje más, ya para terminar el 92, a la hazaha del primer viaje de Colón a América. Y una completa descripción de la que podría considerarse la mayor empresa realizada en conjunto por Europa y América, al menos en lo que hace referencia al campo de la ciencia. Para España, la Expedición Botánica fue su mayor aporte a la humanidad en el siglo de la Ilustración. Para la Nueva Granada, el despertar al mundo de la sabiduría. No son pocos los historiadores que aseguran que en el ambiente intelectual que generó la Expedición están las raíces del proceso independentista.
Sólo un dato bastaría para hablar de la magnitud del trabajo de Mutis. Se cuenta que cuando el general Morillo ordenó que se enviaran a Madrid los frutos de su investigación, de un día para otro se reunieron 104 cajas: "48 de herbario con unos 20.000 ejemplares aproximadamente, 14 de dibujos, una de manuscritos, y el resto de semillas, muestras de maderas. minerales y dibujos de animales". Solamente con la colección de flora, el Real Jardin Botánico de Madrid debió reunir en sus predios una muestra bastante supenor a la que puede encontrarse en el resto del territorio español.
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