Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2010/03/20 00:00

El hombre de los museos

Tomás Llorens, una de las autoridades en museos de España, estuvo en Bogotá a finales de la semana pasada. La razón: es el curador de 'Confluencias', la exposición que inauguró el Bbva en el Museo de Arte Moderno con motivo del Bicentenario.

Tomás Llorens ha sido el creador de dos de los más importantes museos en España: el Instituto de Arte de Valencia y el Thyssen- Bornemisza en Madrid. Además fue director del Reina Sofía

Tomás Llorens ha sido llamado 'un creador de museos' en España. Fue él quien puso en marcha en la década de los 90 el Instituto Valenciano de Arte (Ivam), hoy uno de los principales museos de arte moderno en el país; quien estuvo a cargo del Reina Sofía de Madrid durante más de 12 años, período en el que el museo se ganó la fama de llevar las más impresionantes exposiciones temporales de arte contemporáneo internacional; y montó el Museo Thyssen-Bornemisza en 1992 -sin duda su mayor logro- con una de las colecciones privadas más importantes de Europa. La

inauguración del Bornemizsa no sólo complementó las colecciones de El Prado y el Reina Sofía con obras de pintores como Ducasse y Jan Van Eyck, hasta entonces ausentes de las muestras de arte españolas, sino que conformó lo que hoy se conoce como el Triángulo del Arte en Madrid, un recorrido cultural que incluye los tres museos, considerado por algunos como la concentración pictórica más completa que haya en Europa.

Llorens estuvo en Bogotá la semana pasada para la inauguración de Confluencias. Dos siglos de modernidad en la colección del Bbva que estará exhibida en el Museo de Arte Moderno hasta el próximo 15 de mayo. La muestra está conformada por 60 pinturas y grabados de artistas españoles como Goya, Madrazo, Saura y Tapies, y tan representativos del arte latinoamericano como los mexicanos David Alfaro Siqueiros y Leonora Carrington, el ecuatoriano Oswaldo Guayasamín y los de la escuela paisajista chilena de finales del siglo XIX. Artistas todos de distintas escuelas y regiones que, sin embargo, tienen en común haber retratado diferentes momentos en que se dan los principales procesos de modernización en Iberoamérica: los románticos del siglo XIX que pintaron los ideales de las nacientes naciones latinoamericanas y tiempo en el que España se reinventó; de principios del XX, cuando la pintura oscilaba entre el naturalismo y el simbolismo; la época de entreguerras con las grandes crisis de la modernidad; y artistas de la historia reciente, cuya obra se preocupa por investigar la sociedad cambiante.

Pero más que un creador, Llorens es un gestor. Mientras estuvo a la cabeza del Thyssen Bornemisza la asistencia del museo pasó de 400.000 visitas al año (entonces considerado su tope) a 700.000; la colección pasó de tener 775 cuadros a cerca de 1.000 y al edificio se le sumaron 16 salas. Un logro nada despreciable que él atribuye a una coherencia y equilibrio en la programación de las exposiciones temporales y la colección permanente: muestras de asistencia multitudinaria como Las vanguardias rusas, Gaugin y los orígenes del simbolismo, Tiziano / Rubens y una que giraba en torno al Renacimiento en el Mediterráneo y que lograron que el museo financiara buena parte de sus gastos. Con todo, Llorens, sigue afirmando que como el museo es una institución educativa sin ánimo de lucro, es responsabilidad del Estado asegurar su funcionamiento.

Siguiendo la línea de exposiciones que lo dieron a conocer como uno de los hombres clave del Triángulo del Arte en Madrid, Confluencias, la más reciente curaduría de Llorens, no sigue un hilo argumental por temas. "No era mi intención agrupar obras o movimientos afines entre sí", le dijo a SEMANA. "De hecho los contrastes y las diferencias me interesan más que las afinidades. Lo que he intentado es relacionar esas obras diversas en una narrativa histórica". Una historia que comienza con las guerras de independencia que fueron, según él, expresión de un gran cambio cultural que se produjo en el siglo XVIII. Entonces surgieron la idea de progreso y modernidad de la Ilustración y el Romanticismo, de los que a su vez se derivan la pintura costumbrista, el paisajismo y las nuevas modalidades de retrato del siglo XIX.

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