Miércoles, 17 de septiembre de 2014

| 2012/12/15 00:00

El libro no ha muerto

A pesar de que este pintaba como un año de crisis para la industria editorial, terminó con gratas sorpresas. El mercado de las letras empezó a cambiar en 2012.

Fernando Vallejo fue el autor de Alfaguara que más vendió este año.

Para nadie es un secreto que las editoriales españolas dominan el mercado colombiano. Por lo tanto, se pensaba que la crisis económica en Europa se haría sentir durante este año. La editorial Planeta, por ejemplo, disminuyó sus títulos de literatura y periodismo, que habían sido su rasgo distintivo. Su gran apuesta para este año era Hot Sur, de Laura Restrepo, que ya impresa no fue presentada debido a un accidente de la autora, por cierto con ribetes literarios. Esta novela de frontera, mafia y violencia, solo podrá leerse en abril de 2013. Sergio Vilela, editor de Planeta, dice que la respuesta ante la crisis ha sido incursionar en el mercado escolar y en las grandes superficies con autores de superación personal, como Walter Riso y Santiago Rojas.

Estos dos publicaban antes con editorial Norma. La desaparición de esta editorial, que dominaba el mercado de las grandes superficies en un 70 por ciento, explica no solo ese sino otros de los movimientos editoriales de 2012. Random House Mondadori contrató a dos de sus reconocidos autores, William Ospina y Santiago Gamboa, y Alfaguara se quedó con Tomás González. Este último resulta un caso de suprema ironía, pues Norma lo mantuvo en su catálogo a pesar de sus bajas ventas, porque le apostaban al largo plazo. Pero cuando el éxito de ventas al fin llegó, a finales de 2011, y en todo 2012 con La luz difícil, el fruto fue recogido por otra editorial.

“Fue un comienzo de año muy duro hasta que vino la Feria del Libro, que para todos los editores es buena, pero para nosotros fue el punto de quiebre para un segundo semestre mucho mejor”, dice Andrea López, editora de Alfaguara. Y menciona El cuervo blanco, de Fernando Vallejo, como uno de los libros que marcó para su editorial el despegue del año. Aunque, para un autor tan popular como Vallejo, vender 5.000 ejemplares es una cifra baja.

Las grandes editoriales necesitan de un best seller para salvar el año. El de Planeta fue Por qué le pasan cosas malas a la gente buena, de Iván Gutiérrez; el de Alfaguara, La luciérnaga; y el de Random House Mondadori, la trilogía Cincuenta sombras de Grey, que se publicó en junio y ha vendido 40.000 ejemplares. “Ha sido un año excelente”, dice Alberto Ramírez, su editor en Colombia, quien además destaca la importancia de haber fichado a William Ospina. Y lo cierto es que esta editorial, un gigante que acaba de comprar a Penguin y a Mondadori, no se había posicionado muy bien en Colombia, le hacía falta un catálogo representativo de escritores colombianos, lo cual es un interesante indicio de que en tiempos de globalización las literaturas nacionales son más que un apetecido mercado: también ayudan a consolidar un prestigio.

Sin duda, la compra de 1.055.000 libros (3.694 millones de pesos) que hizo el gobierno en su Plan de Lectura y Bibliotecas, contribuirá a mejorar las cifras de la industria editorial al cierre de 2012. Sin embargo, para Luis Rocca, de Taller de Edición, este presupuesto se reparte en un 83 por ciento en diez editoriales extranjeras y no se fomenta la industria colombiana.
 
Además, utiliza un factor de compra (2,27 sobre el costo de producción del libro) que solo le permite ganar al impresor. Para Enrique González, director de la Cámara del Libro, el gobierno lo que busca es llevar más libros infantiles a las bibliotecas y es necesario que el gremio entienda que una producción de libros a mayor escala incentiva la industria.

Finalmente, cabe destacar tres hechos muy importantes. Uno: la colección Grandes éxitos, en el que varias editoriales se reunieron para hacer ediciones masivas –en promedio 50.000 ejemplares–, a bajo costo y gran calidad, de los libros más leídos en los últimos años. Dos: la edición independiente, uno de los fenómenos más interesante de los últimos años –en el ámbito hispano fácilmente se pueden contar 100 casos– está tomando fuerza en Colombia dándole un nuevo aire a las librerías pequeñas y a los nuevos autores: “Ya no hay apuestas literarias en las grandes editoriales”, dice Juan David Correa de El Peregrino Ediciones. Y tres: la sentencia de la Corte Constitucional que extiende los beneficios de la ley del libro, exención de IVA y de impuesto de renta para editor y autor, a la novela gráfica el cómic, dos de los géneros más populares entre la gente joven y que, gracias a esta medida, se espera tomen un gran impulso.

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