Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1985/12/16 00:00

EL MAM AL BANQUILLO

Se calienta polémica en torno al manejo del Museo de Arte Moderno de Bogotá

EL MAM AL BANQUILLO

"El Museo soy yo". A pesar de ser apócrifa, la frase anterior indica la actitud con que la directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, hasta su más reciente carta (El Tiempo, nov. 10, 85, en la cual hay un sorprendente cambio de tono) ha venido enfrentando las críticas adversas en el manejo de la institución en lo que se refiere a su trato con artistas y colaboradores, así como a las políticas de funcionamiento y manejo de las obras que allí se conservan.
Dicha arrogancia se ha hecho sentir notablemente desde el enfrentamiento con la revista Arte en Colombia (abril junio 1982), cuya venta fue prohibida en la librería del Museo sólo porque en esas páginas se expresaban opiniones no del todo favorables a alguna que otra exposición.
En marzo de 1984, la intolerancia y emotividad de la directora precipitaron el retiro masivo de artistas y especialistas muy importantes que generosamente trabajaban para el Museo.
Por discreción de los que se salieron, y por omisión de las directivas, este incidente nunca fue debidamente explicado al público. La fuga de cerebros trajo como consecuencia el fortalecimiento de otras instituciones que acogieron a los exiliados, brindándoles la oportunidad de trabajar sin tener que hacer constantes votos de sumisión. Así se revitalizó la Biblioteca Luis Angel Arango, que actualmente ofrece un ejemplar programa de actividades artísticas y en parte por omisión del MAM se ditinguieron aún más las notables actuaciones del Museo de Arte Contemporáneo, del Centro Colombo Americano, de la Galería Santa Fe,.de la Fundación Alzate Avendaño, así como de varias galerias culturales de la capital del país, y las iniciativas de la Tertulia y la Cámara de Comercio de Cali, y del Museo de Arte Moderno y el Centro Colombo Americano de Medellín .
Aparte de los ampliamente conocidos incidentes con los maestros Ramírez Villamizar y Santiago Cárdenas, debidos a la manera unilateral e intempestiva con que la directora aplazó sus respectivas exposiciones, la cronología de los eventos en cuestión se volvió aún más significativa el 21 de agosto del año en curso, cuando un grupo de distinguidos artistas conformado por Manuel Hernández, Carlos Rojas, María de la Paz Jaramillo, Santiago Cárdenas, Juan Cárdenas, Ramírez Villamizar y Beatriz González envió una carta a la directora expresando su voluntad de ser excluidos de la exposición "Cien años de arte colombiano", que deberá inaugurarse dentro de pocas semanas.
Acogiéndose a la ley nacional sobre derechos de autor, en esa misiva desautorizaron cualquier reproducción de sus obras en el catálogo de la -muestra, afirmando que su decisión se debe "a las sucesivas faltas de respeto a los artistas por parte de las directivas del Museo de Arte Moderno de Bogotá, repetidas ostensible y sistemáticamente durante los últimos años". Estas afirmaciones segura mente quedaran aún más sustanciadas ante la exposición viciada por la exclusión de los no queridos, y la inclusión, más allá de muchos artistas merecedores, de los afectuosos.
Pero la carta que ahora nos preocupa, la de los artistas a la opinión pública, debe precipitar una crisis. En dicho texto, que aparece seguido de más-de cuarenta firmas entre las que hay muchas de considerable prestigio, se cuestiona aspectos de relieve, como los señalados-en las siguientes citas breves:
1. "Antes que ser un monumento arquitectónico o un espacio reservado a la celebración de prestigiosas inauguraciones sociales, el MAM debe ser una entidad de servicio público".
2. "Ser museo también implica el libre estudio y análisis del fema, lo cual-se expresa permitiendo la manifestación de distintas opiniones y la participación de diversas personas. Para servir a este propósito, un museo debe propender por la participación pluralista y activa de individuos profesionalmente formados en el campo del arte... es una actividad de manifestaciones tan complejas que no es responsable dejar todas las decisiones sobre políticas artísticas en manos de un director asistido por un sólo curador, ninguno de ellos con todo el conocimiento que se requiere".
Este último punto es especialmente pertinente, ya que por lo menos durante los últimos diez años el MAM ha insistido en la difusión de un sola gusto, hegemónico, emanado de una de los centros importantes de la actividad plástica mundial como es Nueva York pero que ni refleja, ni recoge, ni estimula preocupaciones puntuales que puedan ser motivo del quehacer artístico en nuestro medio.
Durante ese lapso, las más enfáticas actividades del MAM han estado orientadas a la difusión de tal gusto importado, especialmente entre los artistas jóvenes, en detrimento del posible estudio y estímulo de manifestaciones más ajustadas a la especificidad colombiana, todo ello en perfecto acuerdo con la opinión de la directora, quien no casualmente acabó de operatizar y espectacularizar la noción oficial de cultura en el país.
Entre las muchas otras críticas que aparecen en la carta, algunas se refieren a la división que de su tiempo de trabajo hace la directora de "una fundación sin ánimo de lucro", con otros empeños igualmente bien remunerados,-y por ende lucrativos, tales como la gerencia de Procultura, la presidencia de Editorial Planeta y los avatares del cine. Aun otras críticas se expresan así: "El MAM no es realmente un museo: se comporta como una galería comercial. Que hoy no haya museo, no es sino un efecto de una falta de dirección". La carta termina reiterando "nuestro llamado de urgencia a la opinión pública nacional para que se vigile y se exija un funcionamiento claro, serio, riguroso y profesional del Museo de Arte Moderno de Bogotá". En síntesis, la carta de los artistas a la opinión pública propone: "Ahora la institución tiene que encarar nuevos retos. Para esto se necesita una dirección nueva, dinámica y de tiempo completo". Ante tales razonamientos y demandas, y luego de 16 años de la misma directora, el respaldo de la junta directiva del MAM a la señora Zea sirve apenas para reiterar una situación que, aunque real, no parece ser la mas adecuada en las actuales circunstancias. --
GLORIA ZEA SE DEFIENDE
SEMANA: Las cartas publicadas en los diarios dicen que usted es la única persona que dirige el Museo.
GLORIA ZEA: En efecto, soy la directora del Museo, pero el máximo organismo rector de la entidad es la junta directiva, presidida por Enrique Vargas Ramírez y compuesta por Jorge Cárdenas Gutiérrez, Carlos Jaime, Alberto Casas Santamaría, Jorge Ramirez Ocampo, Roberto Pumarejo Rafael Torres, Federico Nieto, Andrés Uribe Grane, Rafael Gamma Fernando Gómez Agudelo, Jimmy Mayer y Jaime Michelsen. La junta se reúne con la periodicidad que necesita el Museo. Las últimas juntas se realizaron el 30 de agosto, el 5 y el 14 de noviembre. Además, es necesario aclarar que el Museo siempre ha tenido junta directiva nombrada por la asamblea y se renueva según los estatutos del establecimiento por cooptación.
S.: ¿Es cierto que sólo expone en el Museo la gente que a usted le cae bien?
G.Z.: Eso es absolutamente ridículo e inexacto. Desde hace 16 años, el Museo ha mostrado artistas jóvenes y consagrados, además de artistas internacionales. Los artistas colombianos como Alejandro Obregón, Enrique Grau, Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar, Beatriz González, Omar Rayo, Roda, por citar apenas unos pocos, pues la lista se haría interminable, han expuesto aquí.
La única razón por la cual el Museo escoge a un artista es por la calidad de su obra. El año entrante el Museo exhibirá las retrospectivas de Ignacio Gómez Jaramillo, de Jorge Elías Triana, de Alvaro Barrios,.de Bernardo Salcedo, de Luis Caballero y de Fanny Sanin. Y para el programa "Proyectos" (exposiciones menores en tamaño de artistas de menos de 30 años) comprende a artistas como María Teresa Viecco, Ana María Rueda, Mario Saaba y otros cuyas muestras duran un mes cada una.
S.: En otra de las cartas se acusa al MAM de comportarse como una galería comercial...
G.Z.: El Museo, además de mostrar la colección permanente, cada vez que el espacio lo permite, hace exposiciones temporales. La museología contemporánea exige que un múseo sea una entidad viva, que proponga y presente a la consideracion del público las nuevas obras que hacen los artistas, sin limitarse a la presentación pasiva de las piezas que componen su acervo.
S.: En una de las cartas se le critica que: "La directora de una fundación sin ánimo de lucro con otros empenos Igualmente bien remunerados, tales como la gerencia de Procultura, la presidencia de Editorial Planeta y los avatares del cine...".
G.Z.: Es una de las afirmaciones más absurdas, pues como lo dije en la carta publicada en El Tiempo: "Si la directora del Museo se desempeña actualmente como presidente de Editorial Planeta y como gerente de Procultura, y si hace algún tiempo estuvo vinculada a la producción de una película nacional, éstos son cargos que amplían las perspectivas del Museo en cuanto a sus publicaciones, y por lo tanto en cuanto a la difusión y estudio de sus obras--otra función primordial de un museo--y que exploran la posible vinculación del MAM con aspectos de la creatividad contemporánea, como el cine, que se cuenta también entre sus objetivos".
Vale la pena recordarle al público que cuando me posesioné de la dirección del Museo, éste no contaba con sede propia, viéndose obligado a funcionar en locales, témporales, y contaba en su colección con 80 cuadros. El 28 de noviembre el Museo entregará al público su sede propia totalmente terminada, y hoy cuenta con 1.200 cuadros. A los artistas les parece que no trabajo suficientemente para el Museo, eso me parece irónico precisamente cuando me dispongo a culminar la construcción de su sede con 5 mil M2, con los mejores y más modernos equipos audiovisuales, con salas de auditorio, de exposiciones, restaurante, biblioteca, oficinas, depósito... si todo esto salió del aire, ¡eso me parece extraordinario!, pues no sobra recordar que el Museo es una entidad privada sin ánimo de lucro, que no cuenta con recursos propios, que cada centavo que necesita lo tiene que conseguir o producir. --

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