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| 2/16/2008 12:00:00 AM

El monstruo

Paul Dano, predicador en ‘Petróleo sangriento’ y ausente en los Oscar, habló para SEMANA.

En Petróleo sangriento (There Will Be Blood), los personajes se transforman con el paso de los minutos. Los que parecen bondadosos demuestran corazones corroídos por la ambición. Incluso el que debería ser el cruzado de la bondad, el predicador Eli Sunday, tiene una moral vil, que se inclina hacia el dinero. El actor Paul Dano es el contrapeso del casi seguro ganador del Oscar Daniel Day- Lewis en un papel memorable que no fue nominado este año, pero que se llevó aplausos por su monstruosidad y su fragilidad.

Semana: Usted pasó de un personaje que casi no habla en Little Miss Sunshine al del predicador Eli Sunday, que habla mucho...
Paul Dano: Interpreté dos personajes diferentes en poco tiempo. Me aburro con facilidad: si hago lo mismo una y otra vez, me canso. La diferencia está en los personajes, en quiénes son. Eli Sunday adora escucharse hablar. A él lo gratifica el sonido de su voz. La manera como la usa es teatral. Su voz es su herramienta principal, y su cuerpo sigue a su voz. Le gusta hablar íntimamente, como con sinceridad o seudo sinceridad, y le gusta gritar. Había allí una seducción que me intrigaba: convocar a la gente, hacerla sentir cómoda o en confianza, y luego volverse atrás. Hacer que te amen y luego que te teman. Y eso es parecido a nuestra relación con Dios. Se supone que, cualquiera sea nuestra fe, amamos a Dios, pero la gente también le teme.

Semana: ¿Ahora que hizo de predicador, leyó La Biblia?
P. D.: Leí lo que pude. El Libro de las Revelaciones me pareció interesante y algunas imágenes apocalípticas son relevantes. Y también leí cosas acerca de los predicadores evangélicos, no sólo cómo operan, sino lo que la gente piensa de ellos. Sin embargo, la religión es sólo una de las piezas de este rompecabezas, ya que hay más porque Eli es una especie de charlatán. Podríamos pensar en él y en Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) reflejándose el uno en el otro, en cierto modo.

Semana: Paul Thomas Anderson dice que la cinta es una “asquerosa lucha entre hermanos”.
P. D.: Estoy de acuerdo, dados los celos. Creo que Eli está celoso de Daniel Plainview porque él tenía el mayor poder en esta pequeña comunidad, pero entonces llega Daniel y lo desplaza. Ahora Daniel tiene el poder y la gente lo admira. Daniel ve que Eli es de su misma clase. Yo capté eso cuando vi la película. Y me parece que Eli también ve eso en Daniel. Hay semejanzas entre los dos.

Semana: ¿Cuán intensa fue la escena final entre los dos?
P. D.: Mucho. Este filme fue el más desafiante que he hecho. La escena es monstruosa. Transpiraba como loco y las bolas de bolos venían hacia mí. Trataba de apartarme. ¡Eran de verdad! Daniel estuvo aterrador, ya que el final del filme es un hombre loco. Me daba vergüenza de gritar como una niña. Pero así me surgió.
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