Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/05/08 00:00

El muro vuelve a caer

Pink Floyd vuelve a ser noticia con la aparición de ‘Is anybody out there?’, una grabación histórica de su obra maestra ‘The Wall’.

El muro vuelve a caer

En 1979 Pink Floyd era uno de los tantos dinosaurios del rock que parecían destinados a desaparecer a raíz de la explosión punk y new wave que puso en la cima a cantantes y agrupaciones como Elvis Costello, The Police y los Sex Pistols. A los jóvenes poco o nada les decían esos álbumes de rock progresivo repletos de sonidos y conceptos alejados de su realidad, como tampoco las presentaciones de estrellas como Led Zeppelin, Queen o Rod Stewart en gigantescos estadios donde los músicos a duras penas sí se veían y la calidad del sonido dejaba mucho qué desear.

El propio Roger Waters, bajista, cantante, letrista y líder de Pink Floyd desde 1968, cuando se retiró Syd Barrett, también sentía lo mismo. “En los días previos a ‘Dark side of the moon’ (álbum de Pink Floyd publicado en 1973), la excitación de un concierto de Pink Floyd se apoyaba en cierta intimidad de la conexión entre la audiencia y la banda. Era algo mágico. Para finales de los 70 me di cuenta de que lo que alguna vez había sido un intercambio manejable entre la banda y la audiencia se había pervertido increíblemente por una escala de avaricia corporativa y egocentrismo”.

Entonces a Waters se le ocurrió traducir todo ese desencanto y el resultado fue The Wall, uno de los discos más impactantes de la historia del rock. En este álbum Waters narra la historia de Pink, una estrella del rock que revive sus traumas y, dominado por el delirio, se transforma en un líder de masas racista y fascista al que sus propios fantasmas juzgan y lo obligan a que derribe el muro.

The Wall no sólo puso a Pink Floyd en la cima (de hecho, la canción Another brick in the wall part II, extraída del álbum, fue su único número uno en listas de sencillos) sino que los contactó con una nueva generación que se sintió identificada de inmediato con esa canción, un himno contra la opresión del sistema educativo.

Claro está que The Wall no fue precisamente un disco punk para ser oído en pequeños escenarios. De hecho, el montaje en concierto de esta obra, que se representó entre 1980 y 1981 en el Sports Arena, de Los Angeles; el Nassau Coliseum, en las afueras de Nueva York; el teatro Earl’s Court, de Londres y el Westfallenhalle, de Dortmund (Alemania) significó un despliegue gigantesco, pues mientras los músicos tocaban un grupo de operarios iba montando un muro que durante más de la mitad del espectáculo ocultaba a los músicos y en el cual se proyectaban animaciones y se colgaban muñecos. Al final del espectáculo el muro se desplomaba sobre una red que estaba justo encima de los músicos.

Veinte años después de estas presentaciones el sello EMI decidió rescatar estas grabaciones en un estuche de dos discos titulado Is anybody out there? - The wall live, que contiene las mejores tomas de las canciones grabadas en estos conciertos de 1980 y 1981. Por haber sido obtenidas en presentaciones diferentes fue necesario llevar a cabo una tarea de edición e ingeniería de sonido muy compleja para lograr que un material grabado en condiciones acústicas distintas sonara homogéneo. El disco, además, trae canciones que no aparecieron en el álbum original de 1979: What shall we do now, una canción que a última hora fue retirada del álbum en estudio, y The last few bricks, un intermedio que tocaban en vivo para darles tiempo a los operarios a terminar de armar el muro.

Con este reestreno vuelve a ser noticia por cuarta vez esta obra musical de Roger Waters, que también acaparó la atención mundial en 1982 a raíz de la película de Alan Parker y en 1990, con el concierto que ofrecieron en Berlín Rogers Waters y varias estrellas invitadas para celebrar la caída del muro.

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