Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/06/18 00:00

EL NUEVO BOOM

Como ocurrió en los años 60 con los latinoamericanos, ahora los escritores de Europa del Este están de moda.

EL NUEVO BOOM

Hace 25 años eran García Márquez, Cortazar, Vargas Llosa, Benedetti y Carpentier -entro otros los que mandaban la parada en las letras mundiales. Llegaron a conformar lo que la publicidad y las casas editoriales llamaron el "boom latinoamericano", término que nadie sabe que quiere decir pero que sirvió para promocionarlos. Ahora, con perestroika y apertura hacia Occidente, ha surgido un nuevo boom, el de los escritores de la Europa del Este.

Durante más de medio siglo, el público occidental fue poco lo que conoció de la literatura de esos países, con las contadas excepciones de algunos que lograron exiliarse pero que carecieron de credibilidad dentro del público por sus posturas abiertamente anticomunistas, con libros que no pasaban de ser denuncias con escaso valor artístico. Silenciadas por la censura estatal u obligadas a escribir segun las normas del partido, generaciones enteras de literatos vivieron años de oscuridad que por fin ahora estan terminando. Europa entera está asistiendo al redescubrimiento de una literatura que a través de los años marco la pauta a nivel mundial y que conto con nombres de la talla de Leon Tolstoi, Fiodor Dostoievski, Franz Kafka o Anton Chejov.

"Hasta el momento son pocas las obras de éstos autores que han llegado a Colombia, aunque se espera que gracias a la actual ofensiva que adelantan las casas editoriales españolas estos libros estén pronto en el país.

De todos ellos y muy conocido en esta parte del mundo, el más famoso y más leído es el checo Milán Kundera. Exiliado desde hace varios años en París, el éxito de Kundera obedece a sus cualidades literarias y al hecho de que en sus obras ha manejado con guante de seda el tema político. Hace cerca de cinco años sorprendió al publico con "La insoportable levedad del ser", del que se han vendido 250 mil copias sólo en España. A comienzos de este año publicó su última obra, "La inmortalidad", que está compitiendo codo a codo en ventas con "El péndulo de Foucault", del italiano Umberto Eco.

El soviético Anatoli Ribakov, con "Los hijos de Arbat", y el húngaro Stephen Vizinczey, con "En brazos de la mujer madura", han logrado vender 100 mil copias cada uno en la península, con obras en las que se nota que a pesar del encierro los países comunistas han dado escritores con una prosa refrescante y actual. Y tras ellos viene la joven moscovita María Jmelik, cuya obra "La pequeña Vera" sirvió de inspiración para la primera cinta sovietica de la era de la perestroika. También de la URSS, y con un público cautivo en Occidente, Andrei Bitov está en la lista de los más leídos con "La casa Pushkin".

Pero de todos ellos, el show se lo está robando el checoeslovaco Vaclav Havel. Perseguido y censurado durante varios años en su patria, gracias a la renovación se convirtió en presidente de Checoeslovaquia. Y este nuevo estatus político lo ha convertido en una figura de moda hasta el punto de que la reciente traducción al castellano de su obra "Cartas a Olga", en la que cuenta sus experiencias en la cárcel, esta entre la preferidas del público español. Clar que dentro de un abanico tan amplio de escritores hay libros para todos los gustos. Por ejemplo, el hungaro La jos Zihaly desde los años 30 ha roto récords de ventas con novelas de corte romántico que nada tienen que envidiarle a la famosa Corín Tellado. Para otros, que se metieron en campos mucho más espinosos, esta ha sido la oportunidad de sacar a la luz, pública los trabajos que durante año debieron mantener guardados, como le ocurrió al ruso Mijail Bulgakov quien sólo hasta 1987 pudo publicar su "Corazón de perro", obra que había terminado de escribir en 1925.

Pero todo este asunto no se reduce a un problema de ventas. Con la nueva libertad de expresión se han iniciado intensos debates sobre el hecho mismo de la creación literaria y son muchos los que se han ido lanza en ristre contra el famoso realismo socialista que marcó su labor hasta hace poco. Por ejemplo, en el X Salón del Libro, que se celebró a finales de marzo en París, se adelantaron debates sobre todos estos temas y se recuerda cómo el checo Bohumil Hrabal no dudó en tildar a su compatriota Pavel Reznicek de "tener una actitud comunista" . Y todo parece indicar que esto es solo el comienzo y que de este nuevo intercambio de ideas y experiencias sobre la literatura saldrán obras que darán mucho que hablar. Porque hasta ahora han salido apenas los primeros libros y las grandes obras de la perestroika apenas se están escribiendo.-

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