Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1990/02/05 00:00

EL ORO PERDIDO

Toda la historia de los tesoros precolombinos colombianos que estan en Europa, en "Secretos de El Dorado".

EL ORO PERDIDO

Posiblemente en ninguna otra parte del continente se trabajo el oro como en Colombia. A lo largo y ancho del país se han econtrado vestigios de culturas precolombinas que trabajaron el metal con arte y refinamiento. Pero es poco lo que ha quedado de esos tesoros. Robados, regalados o simplemente fundidos, estas piezas de arte en su gran mayoría se perdieron para siempre y lo que ha llegado hasta estos días no es otra cosa que una mínima muestra de lo que fue la América prehispánica.
Una carencia absoluta de conciencia histórica y artística, que se prolongó hasta bien entrado el presente siglo y que aún hoy subsiste en algunas regiones, impidió que se conservaran diferentes tesoros precolombinos que, desde la época de la Conquista, pasaron derecho de la guaca al crisol para convertirse en las monedas que le dieron la vuelta al mundo y permitieron, en buena medida, el desarrollo de las potencias de ultramar. Era de esperarse que con la independencia surgiera de manera inmediata una nueva concepción nacionalista y un interés por recuperar las raíces indígenas. Pero no fue así. A los muchos objetos que fueron apareciendo a medida que se poblaban nuevas regiones -especialmente a partir de la llamada colonización antioqueña- sólo se les reconoció el valor de cambio del metal pero no su importancia cultural. La fundición fue su destino común, con la excepción de unas pocas que pasaron a engrosar colecciones privadas y museos europeos.
Y es precisamente de ese "oro perdido" en Europa del que trata un bello libro, editado por El Sello Editorial, "secretos de El Dorado". Se trata de un gran esfuerzo para darle a conocer a los colombianos aquellos tesoros que se quedaron, al parecer para siempre, en el viejo continente. Un cuidadoso trabajo fotográfico adelantado por Juan Mayr y los textos agradables e ilustrativos de Germán Arciniegas, Clemencia Plazas y Jaime Echeverri dan cuenta de una historia que lleva al lector a moverse entre la tristeza y la indignación y a maravillarse con la calidad artística de las piezas que lo componen. Para tomar las fotos, Mayr recorrió uno por uno los museos europeos en busca de cualquier pieza de origen colombiano.
En realidad, "Secretos de El Dorado" se centra en lo que se conoce con el nombre de Tesoro Quimbaya. Se trata de 122 objetos de oro encontrados en 1890, en los alrededores del municipio de Filandia, Caldas, y que pertenecen a la época clásica de la cultura Quimbaya que floreció en esa región. Es, tal vez, el conjunto más importante que se ha encontrado hasta el momento y tiene la característica de estar conformado por un buen número de piezas que representan figuras antropomorfas. Al tiempo, con la aparición del Tesoro Quimbaya, Colombia y Venezuela estaban enfrascados en uno de sus tantos diferendos limítrofes y de común acuerdo las dos naciones acudieron al arbitraje de la reina María Cristina de Habsburgo, regente de España, quien en 1891 expidió un laudo arbitral que puso fin al problema de fronteras.
Carlos Holguín, a la sazón presidente encargado de la República y antiguo embajador en Madrid, no encontró mejor forma para agradecer los buenos oficios de la reina que regalarle, sin necesidad de consultar con nadie, las 122 piezas.
En 1892, las piezas se fueron para España y se exhibieron durante las celebraciones del cuarto centenario del Descubrimiento, antes de pasar al Museo Arqueológico de Madrid, donde permanecieron hasta 1940, cuando fueron trasladadas al Museo de América. Lo cierto del caso es que, a pesar de que en años recientes se han adelantado gestiones para buscar que el Tesoro Quimbaya regrese al país, los españoles parecen no estar dispuestos a deshacerse de las valiosas piezas con la facilidad con la que el señor Holguín las regaló. Es más, a partir de 1976 -año en el que se iniciaron las gestiones- el museo madrileño guardó en bóvedas de seguridad la totalidad de las figuras y en su lugar puso reproducciones.
Pero el caso del Tesoro Quimbaya es sólo uno entre muchos. A través de las páginas de este libro, el lector puede ir descubriendo hermosas y valiosas joyas de las diferentes culturas que florecieron en lo que hoy es Colombia y que en la actualidad estan en museos de Berlin, Londres o Madrid.Actualmente, hay un total de 1.874 piezas de orfebrería prehispánica colombiana en los museos de Europa. "Secretos de El Dorado", aparte de su calidad y de su valor informativo acerca de las culturas precolombinas, es el complemento de lo que hoy conforma el Museo del Oro de Bogotá.Y, para la gran mayoría, es la única oportunidad de apreciar verdaderas obras maestras del arte que posiblemente se fueron para siempre.

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