Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1987/02/09 00:00

EL PACHULI

Escándalo literario por investigación que asegura que "El perfume" es un plagio

EL PACHULI

Cuando todavía no se habían agotado los elogios para "El perfume", por su originalidad, su imaginación y su singular capacidad literaria para describir los olores con palabras, un nuevo aroma se asomo a esta novela best-seller del alemán Patrick Suskind: el aroma del escándalo .

Ese fue el primer revuelo del año naciente en el mundo de la literatura y hubo razón para el estremecimiento: un informe, serio y documentado, publicado en un periódico ajeno al amarillismo, contó que esa novela, alabada en el mundo por su autenticidad es, en realidad, un plagio. La denuncia no se quedó allí, sino que fue más allá: aseguró que Suskind se aprovechó de sus funciones de lector de originales para una editorial y robó la idea de los perfumes de un autor francés que apenas empieza a conocerse.

La denuncia la hizo La Jornada, de México, cuya información cultural es reconocida como una de las mejores del mundo. "La investigación se hizo a través de nuestros corresponsales en Nueva York", dijo a SEMANA Héctor Aguilar Camín, director de la sección de libros. Pero no fue en Nueva York, sino en Suiza en donde los reporteros encontraron esta piedra de escándalo sobre uno de los libros más vendidos en el mundo desde comienzos de 1985 cuando apareció.

De acuerdo con la investigación, en 1983 Suskind, que ahora tiene 32 años y es el autor alemán joven más conocido fuera de su país, trabajaba para la editorial suiza Diógenes, en la tarea de experto de leer originales en francés para encontrar materiales dignos de ser traducidos al alemán. A esa labor de lector, Suskind sumaba la de seleccionador en primera instancia y, posteriormente, la de recomendador de textos.

Por la vía de este oficio le llegó un relato titulado tentativamente "Lo fétido y lo fragante: historia de los olores en Francia", firmado por Alain Corain. Según las noticias, Suskind escribió un informe desaconsejando la publicación de ese relato.
Aunque no se saben exactamente los motivos que tuvo para rendir ese informe negativo, se supone que el escritor alemán hizo uso de su capacidad de veto y actuó en consecuencia con su juicio sobre esa obra.
El relato de Alain Corain, que fue recientemente publicado por la editorial francesa Aubier-Montagne, cuenta, en efecto, el desarrollo de los perfumes en París en los siglos XVIII y XIX y considera que en ese tiempo el sentido del olfato era el más despreciado en las costumbres occidentales de la época. Y a esa época--y con la mira colocada en la reivindicación de la importancia de los olores--es en la que transcurre "El Perfume", cuyo éxito en Europa y América fue total a partir del momento en que apareció.

La novela de Suskind, que ha sido comparada con "El tambor de hojalata", de Gunter Grass y que le disputó--y hasta ganó--primeros lugares a "El nombre de la rosa", de Umberto Eco, transcurre en Francia en el siglo XVII y su protagonista es un hombre malforme (Jean-Baptiste Grenouille) que, además, sufre un defecto fisiológico: su cuerpo no expide olores, pero tiene el sentido del olfato superdesarrollado. El personaje se convierte en un criminal para apoderarse del olor de sus víctimas y la novela, entonces, más que un catálogo de olores, se vuelve la historia de un asesino extraño.

El informe que publica La Jornada, de acuerdo con su director de libros, elogia especialmente a Alain Corain por su relato de olores y fragancias, "cuyas descripciones del hedor del bajo. mundo parisino están imitadas en "al perfume". La publicación sostiene que "quizá El perfume" siga siendo un texto innovador pero vale la pena advertir al lector que su innovación es mínima. La novela es una suerte de engaños, como el de Grenouille: ambos--Suskind y su personaje--quieren encontrar el elíxir perfecto que encante a todos".

Las informaciones sobre el plagio que hizo Suskind no habían recibido ninguna reacción ni de parte del escritor ni de sus editores, quizá, de acuerdo con expertos, porque no constituye una novedad que se hagan esta clase de denuncias. La historia de la literatura está llena de denuncias parecidas (ver recuadro) y a donde más ha llegado la crítica es a considerar que, en efecto, entre una novela y otra puede haber situaciones e, incluso, argumentos parecidos, pero que no significan necesariamente que sean plagios literales sino, a veces, meras coincidencias. --

LOS COPIETAS
El escándalo por el plagio más evidente sucedió hace dos años, aunque en la historia de la literatura, desde hace siglos, periódicamente se presenta este tipo de denuncias.

En aquella oportunidad el acusado fue el español José Luis Olaisola, quien con el libro "La guerra del general Escobar" se ganó el premio Planeta. La celebración duró poco porque un (hasta ese momento) amigo del escritor demostró, con pruebas irrebatibles, que Olaisola se copió la historia, los personajes y las situaciones más dramáticas, de unos manuscritos que él había mostrado.

En una oportunidad, hace más de diez años, la denuncia de plagio llegó hasta García Márquez, cuando ya era famoso pero todavía no Nobel. Fue Miguel Angel Asturias, guatemalteco y Nobel, el que dijo que "Cien años de soledad" tenía partes copiadas de "Piel de zapa", la obra de Honorato de Balzac, especialmente en los episodios de la piedra filosofal.
Mario Vargas Llosa no tuvo inconveniente en confesar que se había copiado de Euclides Da Cunha para su novela "La guerra del fin del mundo". Las batallas en el sertao brasileño y la procesión de la gente detrás de un santo, fueron tomadas "prestadas" para la novela del peruano que, además de reconocerlo hizo una prueba más concreta: le dedicó el libro a Da Cunha.

Pero el más antiguo de todos los rumores de plagio es el que envuelve William Shakespeare. En muchas ocasiones se ha dicho --sin que se compruebe nada--que el verdadero autor de sus dramas y de sus comedias era otro inglés de su misma época. --

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