Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2015/09/19 22:00

"Messi no da para un bestseller": Jorge Barraza

De libros, de Messi, de la Fifa, de James, de nostalgias y hasta de política habla en esta entrevista el periodista, uno de los invitados a la Fiesta del Libro de Medellín.

" Hay más libros de cocina que de fútbol, es insólito" Foto: Cortesía El Colombiano

El argentino Jorge Barraza es considerado uno de los mejores cronistas de fútbol de América Latina. Este columnista de El Tiempo, desde 1993, se destaca por ser autor de varios libros, dos de ellos recientemente editados en Colombia: Fútbol de ayer y de hoy, eterno debate y James en la cima del mundo. Actualmente prepara uno sobre Ricardo Bochini, uno de los grandes cracks del fútbol argentino.

Semana: ¿Cómo entender que el fútbol, del que hasta el mismo Borges dijo era ‘agresivo, desagradable y comercial’, tenga ahora tanta cercanía a las letras y espacio en las ferias del libro?

Jorge Barraza: Hay que comenzar diciendo que Borges nació en 1899, cuando el fútbol ya se practicaba en Argentina, pero recién rompía el cascarón, aún no era una cultura popular, no estaba instalado emocionalmente en la ciudadanía en la forma que lo hizo después. Era difícil ‘quererlo’ como lo queremos hoy. Para nosotros si nuestro primer juguete fue una pelota, para Borges fue un trompo. O un diccionario. Luego cabe decir que el acercamiento de la literatura hacia el fútbol es relativamente nuevo, es una corriente de poco más de 30 años en tanto que el fútbol encanta a las multitudes desde los años veinte. Y una corriente muy tibia. Tratándose de semejante fenómeno humano y universal, no es tanto lo que se ha escrito. Hay más libros de cocina que de fútbol, es insólito.

Semana: ¿Qué le debe el fútbol a escritores como Fontanarrosa, Soriano, Carlin, Villoro, Caparrós, Vázquez Montalbán, Hornby y Galeano?

J.B.: Yo agregaría a esos nombres a Eduardo Sacheri, a Jorge Valdano y a Ruy Castro, autor de Estrella solitaria, la biografía no autorizada de Garrincha, que pienso es la obra cumbre de la literatura futbolera. También a Menotti, quien tal vez no escribió una pieza literaria pero es el primer ‘filósofo’ que ha tenido este juego. El fútbol les debe su sensibilidad para captar historias, situaciones, actitudes, proezas y transmitirlas con talento, y con ello cerrar la profunda brecha entre un ámbito popular y el mundo intelectual. Son rescatistas de la épica, tan presente en el fútbol.

Semana: ¿A quién cree que se le está debiendo narrar su epopeya?

J.B.: A Messi, en mi opinión el más fabuloso futbolista de todos los tiempos. Si sale campeón del mundo con Argentina o no, a mí me da igual. Vi a Pelé y a Maradona, sin un átomo de duda pienso que nadie jugó como Messi. Además, que un jugador deslumbre y haga tres goles el domingo, dos el miércoles, tres el domingo y así durante diez años… eso no se había visto nunca. Y menos a ese nivel en que juega.

Semana: Aunque inclasificable…

J.B.: Pasa que Messi no es un sujeto indócil ni rebelde, ni contestatario, ni ‘marketinero’, ni mediático. Responde con silencios. Un tipo que no falta a los entrenamientos, que llega antes de las vacaciones, con un kilo menos y que, luego de practicar, va a la casa, se calza unas chancletas y se pone a ver televisión. Eso es intolerable para la visión que el público tiene de un héroe, incluso para los escritores. La gente supone que, a las diez de la noche, Messi está en casa con Antonella (su pareja) mirando una película y el nene anda por ahí revoloteando en el living. No da para un best seller. Pero, bueno, Messi es así, un genio atípico.

Semana: ¿No le llama la atención que se hayan escrito tantos libros de Guardiola y Mourinho, un par de técnicos, como de Messi o Cristiano?


J.B.:
Por la capacidad de ambos para conducir grupos. Cada uno en su estilo, dos grandes. Para un tipo que puede manejar el vestuario del Real Madrid o el Barcelona, con 30 estrellas o 30 fieras y con tal grado de presión y exposición mediática, presidir la General Motors sería como manejar el carrusel de la plaza. El público no sabe cómo son los futbolistas; no son mansos.

Semana: Su charla en la Fiesta del Libro de Medellín será sobre ‘el todo vale por encima del disfrute del fútbol’. ¿En qué momento el fútbol se convirtió en un negocio?

J.B.: En mi caso, el todo vale no. Soy hincha de Independiente, me formé en una escuela donde siempre se exigió jugar bien y ganar. Que se puede perfectamente. El equipo más ganador de la historia es el Barcelona de Guardiola, justamente el que mejor jugó. Hay que tener convicción para eso. Cuando las empresas multinacionales advirtieron su grosero descuido de este fenómeno y volcaron su interés y su dinero sobre el fútbol, se empezó a perder el romanticismo. Hay demasiado dinero. Que haya jugadores que cobren 500.000 euros Semanales es un asco. Pero también es una retribución coherente con lo que generan.

Semana: Se extraña el romanticismo…

J.B.: Ricardo Vasconcellos, jefe de deportes de El Universo, de Guayaquil, me cuenta que era niño e iba casi todas las mañanas al estadio Capwell, del Emelec, que estaba en su barrio. “Llegaba Juan Eduardo Hohberg, entonces el técnico de Emelec, una figura casi legendaria. Bajaba del taxi, se hacía lustrar los zapatos con el betunero, compraba el diario, se detenía a hablar con algunas personas que se le acercaban, se fumaba un cigarro y recién después entraba al vestuario”. Era un ser de carne y hueso; la gente podía comprobarlo. Eso se perdió. Hoy los jugadores son etéreos, no están al alcance del público.

Semana: También se añora a Pfaff, a Baresi, a Sócrates, a Zico, a Platini, a Hagi, a Bochini, a Laudrup, a Batistuta...se dice que los de antes fueron mejores que los de ahora...

J.B.: Es lógico, son las pepitas que van quedando al fondo del tamiz. Todas las épocas dejan algo bueno. También se va a añorar a Xavi, a Pirlo, a Messi, a James. El jugador ahora encuentra más obstáculos representados por la velocidad y la presión. También por la evolución de las tácticas y por la cantidad de información. Antes, por ejemplo en una Copa América o un mundial, un jugador muy hábil sorprendía al rival porque este no lo conocía, ahora tienen 100 videos para estudiarlo. Es muy meritorio jugar bien hoy.

Semana: ¿Cómo explicar que en su país existan dudas sobre Messi?

J.B.:
No son dudas. ¿Quién que haya pateado alguna vez una pelota puede dudar de que Messi es un genio…? Son mediocres que le reclaman que les dé títulos para luego ufanarse ellos de esos títulos. Los críticos de Messi no pueden hacer tres jueguitos seguidos porque se les cae la pelota, pero le exigen a Messi que gane él solo el mundial, y eso no se puede, este es un juego de 11. Más que nunca, en este tiempo. Existe la fábula de que Maradona ganó solo el Mundial de México 86, pero al lado tenía a Burruchaga, Olarticoechea, grandes jugadores, y a Valdano, Ruggeri, Batista, Enrique, Cucciuffo, Pumpido, buenos cómplices. Pelé tenía a Jairzinho, Gerson, Tostão, Rivelino, Clodoaldo, Carlos Alberto… Nadie gana solo. A Messi le han tocado compañeros más modestos. Y un fútbol argentino muy desorganizado, para pintarlo mejor, ‘grondonizado’. Pero no me gusta tratar de justificarlo; Messi no lo necesita. No ganó un mundial y punto. Y los otros no jugaban como juega él ni tuvieron su fabulosa regularidad.

Semana: Marcelo Tinelli, presentador de televisión y empresario, quiere ser presidente de la AFA; Maradona, de la Fifa, y Maurico Macri, expresidente de Boca Juniors, de Argentina. ¿Qué opina?

J.B.: No sé si Tinelli sea la persona adecuada, pero después de 35 años de grondonismo, cualquier cambio parece bueno. Hay una acuciante necesidad de cambio. Julio Grondona (expresidente de la AFA) fue siniestro. Maradona a la Fifa no me parece serio. Y Macri presidente es una posibilidad de cambio similar a la que encarna Tinelli. Después de 12 años de kirchnerismo, yo me repito que nos merecemos otra cosa los argentinos. Aunque después me pregunto: ¿de verdad nos merecemos…?

Semana: ¿Cómo entender que después del escándalo de la Fifa, el fútbol y la misma Fifa sigan como si nada?

J.B.:
Pienso que mucho más corrupta es la Conmebol, como lo han revelado las investigaciones del FBI. Lo que el mundo llama ‘Fifagate’ en realidad es ‘Conmebolgate’. Fue por actos de corrupción emanados de la dirigencia suramericana que explotó la bomba nuclear en la Fifa el 27 de mayo último.

Semana: ¿Entonces pondría las manos en el fuego por la Fifa y por Blatter...?


J.B.:
¡Jamás...! Trabajo con las manos escribiendo...

Semana: ¿Qué tan grande es la corrupción de la Conmebol?

J.B.: Solo hay que remitirse a un dato de la realidad: su presidente honorario está con arresto domiciliario; su último expresidente, uno de sus actuales vicepresidentes, su tesorero y un miembro de su comité ejecutivo están presos en diversas cárceles. Sus principales socios comerciales están extraditados por Estados Unidos, otros de sus dirigentes no salen de su países, prefieren abstenerse de viajar. De hecho la mayoría no asistió a la Copa América en Chile. Como vemos, no es un templo de transparencia la entidad, transcurren horas bastante bochornosas.

Semana: Usted siempre creyó en James, desde hace rato, y escribió un libro sobre él (‘James en la cima del mundo’). ¿Podrá esta temporada en el Real Madrid?

J.B.:
Puede, lo está demostrando. Su primer año en el Madrid fue el mejor de su carrera. Ya vimos que no le queda grande. En todos lados parece entrar tímidamente y termina imponiéndose. Poco a poco va ir tomando alas en el vestuario y con ello, en el campo.

Semana: ¿Hasta dónde llegará el fútbol, cuál es su tope?

J.B.: No tiene tope, ya es una pasión que abarca a toda la humanidad. No existen los países no futboleros, como había antes. Y aún en naciones donde el fútbol era el tercer o cuarto deporte, como en Venezuela, Australia, Estados Unidos, pasó a ser el número uno o va en camino de serlo. El fútbol no tiene indiferentes. Siempre digo que primero se va a acabar el mundo, después el fútbol.

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