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| 1/31/2015 12:00:00 AM

“El fútbol no se presta para hacer novelas”

El poder y las emociones que despierta de este deporte fue tema en el Hay Festival.

Hubo poco de lo que se anunció como una charla de cómo narrar el fútbol en la literatura. A ninguno de los asistentes le importó: la reunión de los escritores John Carlin, Juan Villoro y Daniel Samper Pizano resultó ser la charla más amena de lo que va del Hay.

Y hubo poco de eso de fútbol narrado porque, como lo explicó Juan Villoro, el fútbol no se presta para hacer novelas, porque este deporte en sí es una misma novela: hay fantasía, imaginación, protagonistas, antagonistas. “El balompié es ideal para hacer crónicas sobre aquel que botó un penal o sobre aquel que logró un triunfo”, dijo el mexicano que es autor de libros como Dios es redondo o Balón divido.
La conversación entonces tomó un giro hacia la magnitud y la importancia de este deporte cuando John Carlin, quien escribió El factor humano, Pistorius y además es columnista de El País de Madrid, expresó que el fútbol es el gran tema de conversación de la humanidad. “Hace ver a la política como un deporte minoritario”, sentenció.

Y es el tal el poder del balompié que la Fifa, el organismo que rige al fútbol mundial, pese a sus escándalos, es más organizada y respetada que la ONU. Los protagonistas de este encuentro coincidieron en que se habla mucho de sus peros, de la violencia que rodea al fútbol, sin embargo poco de todas las desgracias que evita, de sus logros, como la fraternidad que despierta entre países. Su poder puede llegar a límites insospechados. Carlin recordó que en la Copa de África en 1996, que tuvo a Sudáfrica como sede, en una semifinal, Nelson Mandela bajó al vestuario a saludar a su selección. Cuando salía del camerino, el presidente paró y se volteó hacia los jugadores para decirles: “Hijos míos, durante estos 90 minutos, dejó a la nación en sus manos”. Su país no solo ganó aquel partido, finalmente fue el campeón.
Varias anécdotas similares salieron a flote y Daniel Samper Pizano remarcó: “un candidato presidencial que no explique bien qué es el fuera de juego, no debe ser elegido”. 

La fuerza del este juego hizo que muchos de sus protagonistas hoy estén en un pedestal, que sean seres casi intocables, a tal nivel que hoy es mucho más fácil acceder a una estrella de Hollywood que a un jugador de fútbol. David Beckham, sin duda, originó ese furor mediático. Carlin contó que el diario inglés The Sun un día quiso probar la popularidad del exjugador del Manchester United y del Real Madrid, y puso a varios periodistas a buscar por todo el mundo a alguien que no supiera quién es David Beckham. Después de mucho tiempo de indagar, solo encontraron a una persona: un pastor en la República de Chad. 

Villoro, al respecto, dijo: “hoy el fútbol es un deporte de 22 semidioses y un solo un ser humano, el árbitro”. El mexicano justamente en su más reciente libro, Balón divido, hace una defensa de un fútbol sin tecnologías, sin cámaras detrás de los arcos. Para él, el error del árbitro hace parte de la misma esencia del fútbol. 

Finalmente, hubo confesiones relacionadas a experiencias vividas con jugadores. Carlin dijo que entrevistar a Messi es complejo (nunca lo haría de nuevo), pues el argentino solo responde con monosílabos. Villoro recordó que al africano Samuel Eto’o, con quien comentó Alemania 2006, solo le interesa una cosa: la plata.
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