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| 7/29/1985 12:00:00 AM

¿EL PODER PARA QUE?

Un tema que a todos apasiona, abordado por Galbraith.

JOHN KENNETH GALBRAITH.
"La anatomía del poder" Barcelona: Plaza & Janés Editores.
1985. 249 págs.
El poder, eso de lo que todo el mundo habla pero que muy pocos conocen, es uno de los temas más apasionantes de la historia. De alguna manera quienes lo han ejercido son aquellos quienes han moldeado las instituciones que rigen la marcha del mundo. Sin embargo, el poder no siempre se ha practicado de la misma manera, ni con mecanismos perennes, aunque sus fines han sido idénticos. Bertrand Russell, desde la cima de su visión universal, reconoció que junto con la gloria, la búsqueda del poder es la idea más alta y la más grande recompensa en la historia de la humanidad.
Un tema de tan crucial importancia no podía ser ignorado por quien se ha destacado como uno de los primeros analistas del mundo moderno, John Kenneth Galbraith. En sus libros anteriores ("El dinero, economía y humor", "La era de la incertidumbre", "La pobreza de las masas"), Galbraith había tocado tangencialmente el tema, pero sólo hasta ahora en "La anatomía del poder" lo aborda en un definitivo estudio que abarca numerosos aspectos de la vida, tanto en la esfera pública como en la vida privada: "La fascinación que el tema del poder produce, radica en el número de ventanas que abre sobre la vida cotidiana" escribe Galbraith.
Un niño desatiende las advertencias del maestro, éste, entonces, levanta la mano y golpea al niño. La esposa de un burocrata atiende solícita, las órdenes del marido, de no aceptarlas sabe que las represalias no se harán esperar; en Polonia, en 1981, el gobierno amenaza con la imposición de la ley marcial si el sindicato Solidaridad continúa sus escaramuzas rebeldes... El esclavo en el galeote, ya exhausto, hace un esfuerzo sobrehumano por aferrarse a los remos, de lo contrario, a sus espaldas el látigo impaciente puede estallar. El maestro, el burócrata, el gobierno polaco, el capataz no han hecho más que usar una fuerza coercitiva para obtener la sumisión, un poder que Galbraith ha denominado por precision semántica "poder condigno", la forma más primitiva de ejercer él poder, un poder que se obtiene "infligiendo o amenazando con sanciones apropiadamente adversas".
Contraria a ésta, otra de las formas de poder es el "compensatorio", que también obtiene sumisión, pero mediante una recompensa de algo valioso para que el individuo se someta (salarios, premios, promociones, cargos, etc.,). Y el tercer lado de la estructura del poder que Galbraith reconoce, lo constituye el poder "condicionado", más complejo, más sutil y por lo tanto de más perdurables consecuencias. Es éste el poder que se obtiene por la educación, la persuasión o el "compromiso social" con lo que parece natural para que los individuos se sometan a la voluntad de los otros.
Con esta triple clasificación, Galbraith encierra en una obra enormemente clarificadora, los fenómenos del poder tal como se organizan y operan en el mundo moderno, pero también el tema está expuesto en sus conexiones con los antecedentes históricos enraizados en la cultura del pasado. Describiendo la evolución de las principales instituciones, Galbraith observa la progresión del poder "condigno", cuya reputación declina definitivamente a finales del siglo pasado con la abolición de la esclavitud, hacia un poder compensatorio con el ingreso de los trabajadores al mercado libre laboral. Por otra parte, cuando Galbraith se refiere al poder "condicionado", establece la diferencia básica entre éste y aquellos tipos de poder, éste es subjetivo, aquellos son formas objetivas y palpables del uso del poder. Así quienes se hallan sometidos al poder condicionado no serán necesariamente conscientes de que tal poder es ejercido, pero hay aquí un condicionamiento "explícito", el dictado por la persuasión o la educación, y un condicionamiento "implícito", el dictado por la cultura o la tradición.
Armado de estos elementos conceptuales, el autor realiza entonces la más precisa -y a veces seca- aproximación a los centros donde el poder se concentra y expande sus influencias en círculos concéntricos que termínan abarcando a la sociedad entera y a la mayor parte de sus actividades como aquellas donde opera el poder político, el militar, el eclesiástico, el familiar, el sindical, el de la prensa, etc. Aquí Galbraith observa cómo las fuentes de poder, la personalidad, la propiedad y la organización, van definiendo y dan consistencia a cada hecho que cae dentro de la esfera del ejercicio del poder y al sometimiento en alguna de sus formas.
Aunque este no es el único libro acerca del tema que se encuentre actualmente, es el más ilustrativo y el menos abstracto que pueda pensarse, algo logrado con una intención casi pedagógica, que hace comprensible de una manera general y amena el tema complejo del poder. Un tema que a todo el mundo compromete... en él podemos reconocer cómo nos relaciona el poder con la sociedad, o nos indica las vías de acceso para su ejercicio. Ideas acerca de la política, la economía, la familia, la religión, el trabajo se van encontrando incesantemente reelaboradas bajo la óptica del poder, ese elemento tan fuertemente ligado a la estructura del mundo que viene a ser como el legado de la fuerza del hombre primitivo.
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