Jueves, 19 de enero de 2017

| 1982/07/26 00:00

EL PREMIO VINO DE LEJOS

Tres colombianos premiados por la SIP.

EL PREMIO VINO DE LEJOS

Cuando Al Donado supo que sus 230 caricaturas sobre el nuevo Código Penal no habían obtenido ningún premio en el concurso de periodismo del CPB, decidió volar más alto y las envió a Chicago, a la sede de la Sociedad Interamericana de Prensa.
No sabía entonces que "Chucho Pérez", su personaje, correría una suerte similar a la de Luz Marina Zuluaga en el concurso Miss Universo en 1958: sin haber triunfado en Colombia, cuando la enviaron en lugar de la soberana al concurso universal, se lo ganó.
Chucho Pérez, "el ciudadano ejemplar" creado por Alvaro Donado, se ganó el premio de la SIP en la categoría de trabajo social. Y con él ganó también otro colombiano, José Cervantes Angulo, en el certamen que reúne periodistas de toda América.
Donado y Cervantes son costeños. Hace doce años, Cervantes era corrector de pruebas en "El Heraldo" de Barranquilla. Y hace quince, Donado se iniciaba como dibujante en "El Espectador".
Ambos se encontrarán el próximo primero de octubre en Chicago, cuando la SIP entregue los diplomas y los premios correspondientes. Y habrá un tercer colombiano con ellos: Héctor Giraldo Gálvez el abogado de "El Espectador" quien con Alvaro Donado, es el coautor de la serie "Chucho Pérez".
Los premios que anualmente entrega la Sociedad Interamericana de Prensa,están divididos en categorías: desde mejor director de periódico, hasta mejor editorial de tipo social y mejor trabajo de servicio prestado a la comunidad.
En esta última categoría ganó José Cervantes Angulo, de 37 años y con dos libros periodísticos publicados. Cervantes elaboró 19 crónicas sobre la excepcional incidencia del polio y la gastroenteritis en Barranquilla. Formaban parte de un trabajo de 60 crónicas más, publicadas entre mayo y junio del 81, en "El Heraldo" de Barranquilla, el mismo diario donde Cervantes era corrector de pruebas.
Esas crónicas sí fueron premiadas por el CPB en febrero, como trabajo colectivo de la redacción de "El Heraldo". Cervantes separó las 19 crónicas que había escrito, y las mandó a Chicago, especificando que eran producto de un trabajo colectivo.
Cuando los informes sobre polio se publicaron, el jefe de Servicios de Salud del Atlántico fue destituido. Intervinieron el Ministerio de Salud, y el propio Presidente. Entre tanto, las agencias internacionales enviaban al exterior informes a medida que aparecían las crónicas. Y la Organización Mundial de la Salud tomó cartas en el asunto. Se enviaron vacunas contra el polio y sales para combatir los efectos de la gastroenteritis. Se descubrió que una burocracia inoperante medraba en los servicios de salud y se reiniciaron viejas campañas para evitar que Barranquilla volviera a batir, tristemente, marcas de epidemia que no se ven en ninguna otra parte del mundo.

DON ROQUE Y LA IMAGINACION
Alvaro Donado es un hombre pequeño, callado y moreno. Trabaja intensamente, sin aflojarse la corbata, en la calurosa redacción de "El Espectador", todas las tardes. Y hace nueve años, con "Don Roque", aprendió que ningún personaje de caricatura -ni de ningún otro género-, debe salir de la imaginación, sino elaborarse a partir de la realidad.
Don Roque es un viejo afable, un tanto insólito, que trabaja en el Departamento de Transportes del periódico. De sus salidas originales y de su aspecto peculiar, nació el "mono" que semanalmente resume la política desde el "Magazín". E igualmente, de un compañero cercano cuyo nombre Donado no quiere revelar, salió Chucho Pérez, el "ciudadano ejemplar" que tipifica al colombiano medio, "metepatas", entre inocente y algo pícaro.
Todo comenzó cuando el Código Penal, vigente desde los años 30, fue reemplazado. "El Espectador" pensó primero en publicarlo entero. Sin embargo, tras una breve discusión, todos estuvieron de acuerdo en que sería un insoportable "ladrillo". Donado y Giraldo pensaron, entonces, en traducir sus artículos a términos sencillos e ilustrar su significado con caricaturas que se acercaran lo más posible a la tira cómica, sin perder por ello la seriedad, pero haciendo el tema más amable y atractivo.
Durante 60 días, Chucho Pérez, un ciudadano ejemplar, se sostuvo en la primera página del periódico. Posteriormente, la demanda por la serie fue tal, que Donado y Giraldo se vieron obligados a editarla.
Así, en forma de libro, llegó Chucho Pérez a Chicago. Y triunfó, cual privilegiado emigrante, al lado de su colega barranquillero.

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