Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1988/09/12 00:00

El rapto de la diosa

La reciente aparición en el Museo Getty de una antigua estatua griega, crea una polémica internacional.

El rapto de la diosa

La polémica crece día a día y ya ha involucrado a las policías de Italia y Estados Unidos, a la Interpol, a los ministerios de cultura de Italia y Grecia, a los directivos del Museo Getty y a más de una autoridad en arqueología y arte antiguo.
El asunto comenzó hace algunas semanas, cuando el Museo Getty de Los Angeles presentó al público su más reciente y espectacular adquisición. Se trata de una estatua en mármol de algo más de 2 metros de altura, una figura de mujer que representa a una deidad femenina --muy posiblemente a la diosa Afrodita. La noticia se regó como pólvora en el mundo internacional del arte y, de inmediato, las autoridades italianas tomaron cartas en el asunto. La razón para que los italianos se tomaran tan a pecho la novedosa compra del museo norteamericano radica en que las características de la pieza, hacen presumir que fue sacada ilegalmente de las excavaciones que se han adelantado en los años recientes en la localidad de Morgantina, en la parte central de Sicilia.
La escultura, el más espectacular hallazgo de arte antiguo en los últimos años, presenta las características propias del arte que se desarrolló en lo que se conoce como la Magna Grecia y, según los expertos consultados debió ser tallada por el año 420 antes de Cristo, aproximadamente. Por esa época, las ciudades griegas estrecharon fuertemente sus lazos de comunicación con las colonias del sur de Italia y de Sicilia, lo que permitió que en esos territorios se afincaran las costumbres y las técnicas artísticas de Grecia.
Prueba de ese intenso intercambio cultural han sido los hallazgos realizados por los arqueólogos en esas regiones. Los científicos han adelantado varias excavaciones de las cuales, la de Morgantina es una de las más importantes. En ella se han recuperado valiosos objetos, que datan de los siglos octavo a cuarto antes de Cristo.
En 1979, corrió el rumor de que una valiosa pieza --que se cree es la Afrodita del Museo Getty-- había sido robada de una de las excavaciones de Morgantina. A partir de ese momento se iniciaron todo tipo de investigaciones sobre el asunto, que no pasó de ser un rumor pues ninguno de los encargados de manejar la búsqueda arqueológica tuvo conocimiento de la desaparición de pieza alguna.
La polémica quedó enterrada hasta la reciente presentación de la pieza del museo norteamericano. De inmediato, Vicenza Bono Parrino ministro de Bienes Culturales de Italia, y el coronel Emidio Napolitano, comandante de la rama de la policía italiana dedicada a investigar los robos de piezas de arte, dieron aviso a la Interpol, a las autoridades gringas y se pusieron en comunicación con las directivas del Museo Getty y con el Ministerio de Cultura griego. Hasta el momento, el Museo no ha querido aclarar públicamente la procedencia de la estatua, aunque le ha brindado todas las facilidades a la policía de Los Angeles, que ha dejado saber que la obra arribó a los Estados Unidos procedente de Inglaterra, siendo registrada ante las autoridades aduaneras con un precio de 20 millones de dólares. Por el lado del ministerio griego, éste ha declarado no tener noticia de que una pieza con tales características haya sido robada de su territorio. Tampoco fue consultada por ningún supuesto comprador que quisiera averiguar la procedencia de la Afrodita, aunque el Museo ha dicho que si lo hizo. Lo que dejaron en claro los griegos es que no han tenido noticia de un hallazgo de esa importancia en años recientes y que la estatua sólo puede provenir de las excavaciones italianas.
Una de las razones que ha llevado a las autoridades a sospechar que se trata de una pieza robada de una de esas excavaciones es que, hasta el momento, no se tenía noticia de su existencia, no estaba registrada en ningún otro museo del mundo, ni se sabía que estuviera en ninguna colección privada. Al parecer, el afán de plata llevó a los ladrones a venderla apresuradamente, sin tener los cuidados del caso. En estas situaciones, lo común es que los delincuentes mantengan escondida la pieza mientras se calma el escándalo y luego, mediante complicadas operaciones de compra-venta, adquieren certificados de pertenencia que despistan a las autoridades y legitiman la posesión de la joya. Por ahora, sólo resta esperar los argumentos del Museo y la reconstrucción que las autoridades internacionales van a hacer del recorrido seguido por la Afrodita, desde su aparición hasta su llegada a los puertos californianos. Lo que sí es seguro es que los italianos, invocando una ley según la cual todo lo que se encuentra en las excavaciones es propiedad del Estado, pelearán hasta el final para llevar a la diosa de regreso a su santuario original.--

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